Luchadores de Guatemala

Capítulo 17: ¡Que buena calidad, las mismas chanclas del capítulo 4!

—Melani: ¿Esposa? Huuuy. Qué chismesote. Y yo fui la que lo soltó. Jijiji.

—Señoras y señores, regresando con la pelea que no terminó en el capítulo anterior, nos enteramos de que la luchadora La Gringa es la actual esposa del luchador Juan Go Cuc, y está peleando con la exmujer de este luchador.

—Se le puede ver la rabia a la doñita, el momento perfecto para que la luchadora Siriaca tenga la oportunidad de trapear el piso con la otra. Jijiji.

—Abril: Qué gran revelación tenemos aquí. No tenía favorito, pero ahora apoyo a la luchadora Siriaca, enfrentarse nada más y nada menos que con la que le robó el marido. Por fin nuestras dudas, que teníamos desde el capítulo 10, fueron aclaradas.

—Claus: Y pensar que teníamos que esperar siete capítulos más para enterarnos del chisme completo. Pero como hombre entiendo al luchador Juan, solo hay que ver ese cuerpazo de su nueva mujer, no hay comparación.

—Abril: El cuerpo no lo es todo, hay que ver el corazón y la lealtad.

—Claus: Sí, pero mira ese cuerpazo. Somos hombres, ¿acaso no comprendes?

—Abril: Sí. Sí. Comprendo. Pero dejemos de lado eso, hay que ver el rostro de la luchadora Siriaca, está completamente rojo de rabia.

—Melani: Ya. Ya. Señoras, bájenle a la rabia y resuélvanlo a golpes, jijiji.

—Mucho drama, los espectadores quieren ver sangre, y los lectores quieren leer que hay sangre. Jijiji.

—Siriaca: ¿Cómo que eres la esposa de Juan?

—Soraida: Así es, él se merece algo mejor. Solo mírame. Jajaja.

—Siriaca: Ya veremos si sigues siendo mejor después de la pelea.

—Doña Tencha: ¡Así se habla, mijita! Demuéstrale de lo que estamos hechas. Que hablen los puños.

—Claus: Otra patada voladora, pero ahora se lanza con más fuerza.

—Soraida la detiene, pero es tan potente que es lanzada por el aire.

—Abril: Aún así, haciendo uso de su agilidad, da un giro y cae de pie. Realmente es un hueso duro de roer.

—Soraida: Como vas con todo, entonces ya no me contendré. Espero estés preparada.

—Claus: Increíble, el cinturón que tenía es realmente un látigo, nunca lo había utilizado como arma. Se puede confirmar que va con todo.

—Doña Tencha: ¡Hija, cálmate! No te dejes intimidar, si te descontrolas puedes perder la batalla.

—Siriaca: Perdón, mamá, es que... es que estos me sacan de juicio.

—Doña Tencha: Respira hondo y cuenta hasta diez.

—Soraida: Ya mucha plática, doñita, te mostraré de lo que soy capaz.

—Abril: Una lluvia de latigazos arrincona a Siriaca, son tan rápidos que le es muy difícil esquivar.

—Claus: Mira, Abril, con una patada para arriba desvió el látigo. Qué flexibilidad, no solo es ágil y fuerte, también es muy flexible.

—Melani: Uy. Por suerte lleva short debajo, si no, esa es una imagen que no quiero ver. Jijiji.

—Soraida: Vaya, vaya. Lograste esquivar eso, veamos si puedes con esto.

—Claus: Ahora, el látigo está soltando chispas eléctricas, y vuelve a lanzar el mismo ataque, pero ahora fortificado con electricidad.

—Abril: Pero Siriaca no se queda atrás, utiliza sus caites de hule para desviar los ataques con los pies. Qué nivel el de esta señora.

—Melani: Ella sí es una mamá luchona. Jijiji.

—Siriaca: Veamos si puedes con esta técnica que me enseñó mi mamá. Patada giratoria, estilo helicóptero a Mach 3.

—Claus: ¿Qué? ¿Qué es eso?

—Abril: Siriaca está girando a gran velocidad, se puede ver la onda expansiva de cada giro. Y ahora Soraida está a la defensiva con su látigo, pero increíblemente, puede defenderse a la misma velocidad.

—Junior: ¡Así se hace, mamá, demuéstrale quién manda!

—Juan: Cariño, dale con todo, no te rindas.

—Doña Tencha: Dale, dale duro, que no tenga salida. ¡Acábala con la técnica de la piedra de moler!

—Abril: Guau, otra técnica. Es increíble, señora, qué bien entrenada la tiene.

—Doña Tencha: Gracias. Le enseñé todos los movimientos ancestrales y los que aprendí en la guerrilla. Jiji.

—Claus: El giro terminó, pero con el mismo impulso que generó el giro, da una patada de hacha. Pero con qué increíble poder va, ¿Soraida será capaz de detenerla?

—Abril: La detuvo. Usando su látigo y con sus dos manos, está deteniendo la patada. El tiempo que tarda ha destrozado el terreno a sus pies, y nos ha dado tiempo para narrar los sucesos.

Mientras tanto, en el laboratorio de Rugart, Lucero observa polvo caer del techo. Mientras está reparando, no sé qué cosa, pero está haciendo algo con unos cables.

—Lucero: ¿Qué está pasando allá arriba?

Regresando a la lucha.

—Juan: ¡No te rindas! ¡Tú puedes!

—Claus: Soraida sorprende nuevamente. Ha detenido la patada y empuja a Siriaca hacia atrás.

—Siriaca: Uy. Uff. Qué cansado dar tantas vueltas. Me quedé mareada.

—Soraida: Ay. Apenas aguanté. ¿Qué come esta doña? Qué pesada. Deben ser las tortillas que se atora.

—Abril: Las luchadoras están recuperando el aliento, qué gran choque. Increíble el choque.

—Melani: Ese gran choque, por suerte Emetra no los multó, las llantas contra las curvas. Jijiji.

—Siriaca: Lista para el segundo round, pelos de elote.

—Soraida: Aún aguantas, doña llantas.

—Siriaca: Apenas estoy calentando.

—Abril: Qué gran declaración, están confirmando que el combate aún no ha terminado. ¿Qué más técnicas veremos?

—Melani: Qué gran giro, están confirmando que el combate seguirá otro capítulo más. ¿Acaso las finales abarcarán más capítulos que las eliminatorias y todo el torneo, o solo se extendió porque el escritor quiso darle peso a esta pelea? ¿Las demás serán igual de largas o las pasará rápido para no escribir?

—Pues… no lo sé. Yo solo soy la jueza, es cosa del escritor. Jijiji.



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Editado: 11.08.2026

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