Luchadores de Guatemala

Capítulo 18: La Tabla, La Chancla y La Chica

Siriaca se agacha a levantar una de sus chanclas.

—Siriaca: Veo que tendré que usar mi armamento. pelos de elote.

—Soraida: ¿Y piensas que podrás detener mi látigo con eso?

—Siriaca: Estas son de buena calidad, no hay nada como las chanclas de hule.

—Soraida: Veamos qué es más fuerte entonces, mi látigo o tus chanclas.

—Abril: Siriaca recibe una lluvia de latigazos, pero los detiene con su increíble chancla. ¿Dónde la habrá conseguido? ¿Habrán en rosa?

—Claus: ¿Rosa?

—Abril: Digo, en negro.

—Doña Tencha: Sí hay, las compramos en el mercado de la colonia —dice comiéndose un su shuco que pasaron vendiendo, pero no se narró porque estamos enfocados en la pelea.

—Siriaca: Veamos si puedes con esto entonces.

—Abril: ¿Qué está haciendo? Siriaca está girando la chancla a una velocidad increíble que va en aumento.

—Ya se pueden ver las ondas de aire saliendo de esta.

—Claus: Increíble. Con la velocidad generó vibraciones y da la impresión de tener un shuriken de viento en sus manos. El aire incluso se extiende hasta aquí, la cabina de los comentaristas.

—Melani: Uyyy. Uuuyy —dice mientras el aire golpea su rostro y la despeina toda.

—Claus: Sigue girando. Y ahora parece que desprende pequeñas cuchillas cortantes.

—Doña Tencha: Mejor cúbranse un poquito, que esto se va a poner yuca.

—Claus: Es cierto el comentario de Doña Tencha, el viento cortante se extiende por todas las áreas del estadio, incluso ya me rompió la camisa.

—¿Y tú cómo estás, Abril…?

—¿Abril… eres… eres… chica?

Como los comentaristas están ocupados con el gran descubrimiento de su compañero, las navajas de viento alcanzaron a Abril y le cortaron el bigote. Yo, el narrador, seguiré narrando el combate.

Siriaca está girando cada vez más fuerte su chancla y está lista para lanzar.

—Juan: ¡Esquívalo, Soraida! ¡No dejes que te alcance!
Siriaca lanzó la chancla shuriken directo a Soraida. Esta trató de detenerla con su látigo, pero fue cortado en pedacitos en un instante.

Gracias a su flexibilidad y agilidad, esquiva la chancla, y esta impacta en parte de las gradas, en donde destruyó una gran porción de estas, enviando a volar al público, que no recibió ninguna herida ya que son personajes ficticios.

Pero hiere el hombro de Soraida, y en el pequeño corte que recibió, el aire comienza a salir.

—Melani: Uuuuuuyyyyy. Qué secreto —dice con un peine en la mano, arreglándose el cabello mientras ve a Soraida.

—Siriaca: Estabas usando un traje inflable, jijiji. No solo eres pelos de elote, también eres una tabla.

El público se queda impresionado y sin palabras, incluso los comentaristas que, debido a este otro secreto, volvieron en sí y continuarán narrando.

—Claus: Es… súper delgada.

—Eres mujer… —aquí refiriéndose a Abril.

—Abril: Sí, lo soy. Pero dejemos eso para después, que el combate está muy interesante —lo dice, pero ya con su voz femenina; antes disimulaba y cambiaba su voz para aparentar ser hombre.

—Melani: Uy. Qué delgada, está bien plana. Jijiji.

—Siriaca: Jijiji. Eres una tabla. Jijiji. No puedo creer que Juan prefiera eso a esto —comenta señalando su cuerpo rechonchito.

—Soraida: ¿Y… y… qué? Al menos yo me lo quedé —dice sonrojada—. Es mejor que una gorda con llantas como tú. Ni redonda te ves, estás tan gorda y cuadrada que pareces Bob Esponja.

—Doña Tencha: Jijiji. Y esta se jactaba de belleza, si está toda escuálida. Jijiji —dice comiendo unas empanadas, ya que se acabaron los shucos, y otro vendedor pasó mientras se narraba la historia.

—Soraida: Ya. Es tiempo de terminar esta pelea, ya duró muchos capítulos y no quiero seguir aguantándote otro más.

—Siriaca: Jijiji. Bien pues, véngase mamita.

—Claus: Soraida se lanza hacia Siriaca ahora con mucha más velocidad, lanzándole patadas y puñetazos por todo el cuerpo.

—Abril: Pero la doña no se queda de brazos cruzados, contraataca de la misma forma, y hasta parece que estuviera bailando, que cada golpe conecta con el del oponente.

—Claus: Llevan rato con eso, y no muestran más técnicas, pero el ritmo ha bajado.

—Abril: Parece que es una batalla de resistencia. Soraida, a pesar de ser tan escuálida, es lo bastante fuerte como para llevar el ritmo de ese tonel.

—Se han agotado, y se lanzan golpes suaves la una a la otra, parece que van a caer.

—Siriaca: Ya ríndete, o voy a trapear el piso contigo.

—Soraida: Tú ríndete. Aunque no voy a usarte de trapeador, porque pesas mucho y no te aguanto.

—Melani: Finalmente, la única que quedó en pie es la luchadora Siriaca; la otra luchadora cayó al suelo de cansancio.

—Siriaca: Torteo todo el día, tengo mucha resistencia. Jijiji —dice, pero se ve que está súper agotada, que parece que ya se va a caer al suelo también.

—Doña Tencha: ¡Ten, hija! Tómate esta agüita para subirte el azúcar —le dice lanzándole una Coca en lata, mientras ella tiene un doble y unos bocados de reina en la banca; al parecer otro vendedor llegó, ya notaron que es buen negocio ofrecerle comida.

—Abril: Mira, Claus. Siriaca, después de tomarse su Coca, agarró del pelo a Soraida y la mueve en el piso como trapeando con ella, hasta llegar a donde está Juan.

—Juan: Siriaca. Tú…

—Siriaca: Ten. Llévate a tu mujercita.

—Melani: Ya mucho, señores, déjenme anunciar al triunfador.

—¡La ganadora y finalista es la luchadora Siriaca Tec Socoj, quien se enfrentará al ganador del próximo combate!

El público por fin aplaude a Siriaca y le lanzan silbidos de gratitud por la emocionante pelea.

Mientras, en los cambiadores:

—Patojo Chispudo: Es mi turno. Perdóname, ma. Pero no me puedo rendir.

Y en la cabina de comentaristas:

—Claus: Eres... mujer. ¿Por qué te escondes?

—Abril: El sindicato de comentaristas solo acepta hombres, así que me disfracé.



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Editado: 11.08.2026

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