Luchadores de Guatemala

Capítulo 19: La segunda arma legendaria, El cincho de Papá.

—Melani: Holis. Continuamos con el torneo, después del recreo, jijiji. Siriaca pasó a las finales y su contrincante se decidirá a continuación.

—¿Quién será, será melón, o será sandía? Jijiji.

—Ya los luchadores están en sus posiciones; el papucho, digo, el luchador enmascarado, el Patojo Chispudo.

—Y el favorito de muchos, el infiel: Juan Go Cuc.

El público aplaude y le lanzan rosas al luchador Juan. Al Patojo, solo uno que otro, ya que no esperan nada de él. Siriaca, desde su banca, solo observa a Juan con rabia.

—Melani: En sus posiciones, en tres…

—dos…

—uno… ¡A luchar!

—Patojo Chispudo: Ya verás, me vengaré por lo que hiciste —murmura mientras corre directamente hacia Juan.

—Claus: Hoy solo estoy yo, ya que Abril no ha regresado de la oficina del jefe por ocultar que era mujer.

—Me dio tiempo de hablar, ya que el Patojo es algo lento y no ha llegado hasta su contrincante o el domo es tan grande como el estadio de los Súper Campeones.

—Al fin llegó, pero Juan solo le dio una patada y lo mandó de regreso a donde estaba. Lo hizo comer polvo.

—Siriaca: Juanito, qué haces, te dije que te rindieras.

—Patojo Chispudo: Lo siento, ma. Yo también me quiero desquitar.

—Siriaca: ¡Que no! Hazme caso o te voy a castigar.

—Doña Tencha: Juanito, obedece a tu mamá.

—Patojo Chispudo: Perdónenme, pero aunque me castiguen, yo también me quiero vengar.

—Claus: Patojo Chispudo se levanta y vuelve a correr hacia Juan, el cual lo lanza de nuevo al suelo de una patada.

Entre ese golpe, de nuevo aparecen entre el público los dos hombres de verde, observando la pelea.

—Claus: Y de nuevo.

—Y otra vez, el Patojo sigue levantándose. A pesar de tanto golpe, es bastante normalito, pero algo que no cabe duda es que aguante sí tiene.

—Juan: Ya ríndete, niño, no te quiero lastimar.

—Claus: Juan ya no solo espera, ahora se acerca y le lanza patadas también.

—¿Qué está pasando…?

—La luchadora Siriaca se acerca al domo, ¿acaso interrumpirá la pelea? Atrás de ella, Doña Tencha.

—Siriaca: Juanito, ríndete, no eres rival para él.

—Doña Tencha: Juanito, ya deja que sea tu mamá la que le dé una lección, tú no puedes.

—Juan: Siriaca, ¿por qué interrumpes? —pregunta y después le da una fuerte patada al Patojo.

—Melani: Uuuuuyy. Qué malo, me lo están mallugando todo.

—Siriaca: Juan, déjalo, él es…

—él es…

—Juan: ¿Quién es? Deja de dar tanta vuelta.

—Siriaca: Él es… tu hijo.

—Juan: ¡Qué dices!

—Claus: Juan se ve furioso y levanta al Patojo para quitarle la máscara. Al final se la quita. ¡Y se descubre por fin su identidad!

—Melani: Ay, qué guapo. Es mi tipo —murmura sonrojada—. Me acaban de informar, el luchador Patojo Chispudo es el hijo de Siriaca y Juan, su nombre es Juan Go Tec

—Qué gran revelación, ya conocí a mis suegros. Jijiji. Digo, Juan ha estado dándole una paliza a su propio hijo, qué gran revelación.

El público se queda sorprendido por este gran acontecimiento.

Por alguna razón se escucharon las sirenas de la policía, no sé por qué el escritor agregó esto, pero por algo será.

—Claus: Juan se pone rojo de la furia y lanza a Juanito al suelo.

—Juanito: ¿Solo eso tienes, pa? Golpeas como niña. —Tambaleándose se logra poner de pie.

—Juan: Chamaco condenado, ya verás, hoy te voy a educar.

—Claus: Juan se quitó su cinturón, y no puede ser. ¿Acaso es otra de las tres armas legendarias, el cincho de papá?

—Con el cinturón, comienza a golpear repetidamente a Juanito. Qué crueldad, es el capítulo más cruel de este libro, y Abril no está para verlo.

—Juanito: ¿Eso es todo? Mi ma. Pega más duro.

—Claus: Y sigue, no tiene piedad con su propio hijo. Hasta parece agotado de tanto golpe.

—Doña Tencha: No vayas, hija, o te descalificarán, ya mañana te la cobras —le dice a Siriaca agarrándole el brazo para que no entre al domo.

—Claus: Entre la lluvia de cinchazos, como si fueran muchos látigos, finalmente Juanito es lanzado fuera del domo, donde Siriaca lo detiene para que no caiga al suelo.

—Juanito: Perdón, ma. No pude darle ni un golpe. Pero al menos lo cansé. Jaja —murmura débilmente antes de desmayarse.

—Melani: Ay. No. Cielito —murmura.

—El ganador es Juan Go Cuc —dice, y por primera vez se queda seria viendo a Juanito ser llevado en brazos por su mamá y abuela.

—Claus: Con esto, finalizan las semifinales, pero dejó un gran nudo en la garganta, ni el escritor encontró cómo hacer gracioso este capítulo.

—Hoy no solo Juanito perdió, también mi compañera no ha regresado.



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Editado: 11.08.2026

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