—Melani: ¡Uyyyy! Qué feo huele. Jijiji —dice en el sanitario—. Por qué tendré un mal presentimiento. Papito, ¿en dónde estará?
Rugart es retirado en camilla, mientras Siriaca aún no llega a Juan.
—Claus: Siriaca corre a gran velocidad directo a Juan, la escena se siente tan larga porque viene desde el capítulo anterior y hay otros cortes de escena antes de que el choque suceda.
—Abril: Pero el inminente choque está por llegar.
—Siriaca: Uff. Uff. Qué cansancio, ¿por qué es tan largo este recorrido? —dice parando a tomar aire antes de llegar a Juan.
—Juan: Ya ríndete, Siriaca, ¿no ves que no aguantas ni correr un poquito? Ya estás señora.
—Siriaca: Ufff. Ya. Solo me cansé un poquito, alguien se metió en mi camino.
—Juan: Ok. Voy a terminar esto rápido, mejor regresa a cuidar a los niños que los tienes muy malcriados, y no he visto a Lucero por ningún lado.
—Siriaca: La nena está haciendo sus tareas, esas que le dejan en el cole. Y no te importa cómo los educo. Preocúpate por tu nueva familia. —Lo de las tareas es una mentira que le dijo Lucero para ir al laboratorio de Rugart.
—Juan: Ok. Te voy a enseñar una técnica que aprendí una vez que estaba haciendo una instalación eléctrica y me electrocuté porque se me olvidó secarme las manos.
—Claus: Mira, Abril, una técnica nueva. Juan está acumulando electricidad en la palma de su mano.
—Siriaca: Pos, yo también te voy a enseñar una técnica que aprendí mientras torteaba.
—Abril: Pero Siriaca no se queda atrás, también está creando una bola blanca que parece una acumulación de aire formando una esfera en su mano.
—Claus: Y ahí van. Ambos se lanzaron al mismo tiempo, parece que habrá un choque. ¿Qué técnica será más fuerte?
—Siriaca: ¡Masecannnnnnn!
—Juan: ¡Chimichuriiiiiiiii!
—Claus: Y ahora sí, ya que la distancia es más corta, por fin habrá un choque.
—Abril: Ni tan corta, que aún no han llegado.
—Junior: ¡Vamos, papá! ¡Vence rápido a esa doña para regresar a casa!
—Soraida: ¡Acaba con ella, cariño!
—Doña Tencha: ¡Demuéstrale de qué estás hecha, hijita!
—Juanito: ¡Acábalo, ma!
—Lucero: ¡Siii!
—Doña Tencha: Mija. ¿Dónde habías estado? —dice volteando a ver a Lucero que apareció de la nada.
—Lucero: Estaba ocupada con un ratoncito de laboratorio.
—Doña Tencha: A bueno. —Lo dice masticando una su tortilla con carne.
—Juanito: Ratoncito de laboratorio —murmura, echándole una mirada de "no te creo nada".
—Abril: Ya ven, sí fue largo, todos hablaron y hasta ahorita están por chocar.
—Y ahí está. El tan esperado choque después de varias líneas.
—Claus: Fue increíble, qué gran choque. Generó una explosión y lanzó a ambos luchadores por los aires hasta caer al suelo.
—Siriaca: Ay, ve pues, ya me dañaste mi ropa y esta no la venden en la paca.
—Juan: Tú. Me has dañado mi ropa que compré en la boutique.
—Siriaca: Butique, qué raro hablas, ya se te pegaron las mañas del otro lado. Sí eres 100% chapín, aunque te duela.
—Juan: Ya, yo ya tengo mi green card. Ya no soy chapín, soy un orgulloso norteamericano.
—Siriaca: Orgulloso mis polainas. Solo te pintaste el pelo de amarillo, pero sigues igualito, esa narizota no se te quita con nada. Y eres trompudo. Uy, no puedo creer que hasta ahora me fije, qué malos gustos tengo.
—Soraida: ¡Él no es feo! ¡Está bien guapo!
—Juan: No importa lo que digas, mientras mi cielito me quiera, lo que pienses no me importa. Además, mírate, toda rechoncha, ni te pareces en nada a cuando te conocí.
—Siriaca: No estoy gorda, soy de hueso ancho. Y ahora verás qué pueden hacer estos huesitos duros.
—Abril: Qué es esa pose, está moviendo sus manos por todos lados.
—Siriaca: ¡Dame tu fuerza, Complejo B!
—Claus: Se vuelve a lanzar. Siriaca ataca frenéticamente con sus puños como si fuera una lluvia de meteoros.
—Abril: Pero Juan logra esquivar, se hace para atrás y junta sus manos, levantándolas.
—Juan: Explosión deeee… ¡Helado con crispyyyyy!
—Claus: Increíble. Con sus puños juntos, lanzó un ataque helado, directo a Siriaca, pero esta salta hacia los lados y logra esquivar.
—Doña Tencha: Cuidado, hija. Ese Juan parece que tiene mañas nuevas.
—Claus: ¿Fue usted quien le enseñó a pelear a la luchadora Siriaca?
—Doña Tencha: Sí. Yo le enseñé todo lo que sabe y ella se inventó unas cuantas técnicas nuevas.
—Abril: ¿Cómo fue que llegaron de ser pareja a eso?
—Doña Tencha: Ese Juan siempre fue bien mujeriego, pero mi hijita no hacía caso. Le enseñé a pelear para que le diera sus madrazos a ese montón de viejas que llegaban a hacer lío por Juan.
—Siriaca: Me estás obligando a usar todas mis mejores técnicas, pero ya verás por qué ninguna de esas zorras que andaban detrás de ti nunca me ganaron.
—Juan: Ya no soy el mismo de antes. Ahora soy un Súper Albañil.
Editado: 11.08.2026