Amanece, Santiago se levanta temprano, no pudo dormir de tanto pensar en lo que tenía que hacer con su secretaria malvada, se dio un baño y se cambió, fue a la habitación de Luciano, lo despertó y ayudo a bañarse, lo cambio y bajaron a desayunar, ya la señora Rosita nos tenía el desayuno listo.
—Buenos días, Rosita, qué rico se ve el desayuno, gracias, dejaré a Luciano en el colegio, le encargo por favor que lo recoja, hoy no podre ir por él, tengo mucho trabajo, que se cambie, yo vengo por él en la tarde tenemos una cita con la psicóloga.
—claro señor, yo voy por mi niño Luciano, no se preocupe, lo tendré listo para cuando venga por él.
—Luciano quiere a nana, y nana quiere a Luciano, vamos padre.
Salieron de la casa, Santiago dejó a Luciano en el colegio y después llego a su oficina, antes pasó por el escritorio de Delia, a quien le dio la invitación a entrar a su oficina.
— Buenos días, señorita Delia, ¿durmió usted bien, con su conciencia tranquila? Le dice con sarcasmo
— Buenos días, jefe, no entiendo lo que me dice, ¿paso algo? Dice esta mujer con nerviosismo.
—Señorita Delia, el día de ayer mi hijo tuvo una crisis emocional, ¿de casualidad usted sabe que fue lo que sucedió? Digo por qué cuando fui a la sala de juntas mi hijo estaba durmiendo y de un momento a otro me hablan que está gritando, señorita Delia, ¿por qué está nerviosa?
—No, no sé dé que habla, su hijo despertó llorando y al no verlo se puso a gritar, yo, yo, yo tra trataba de controlarlo y no me dejaba tocarlo, juro que no le hice nada
— Lo que vi en las imágenes de la cámara de mi oficina, porque si sabía que en toda la empresa hay cámaras y en mi oficina también, antes de que pierda los estribo, es mejor que tome sus cosas y pase por recursos humanos por su liquidación y no quiero volver a verla, fuera de mi vista.
— Señor, no me haga eso, necesito este trabajo, no me despedía, he trabajado para usted desde que comenzó con la empresa.
—Justamente por eso, pensé tenerle confianza y usted la rompió maltratando a mi hijo y eso no se lo voy a permitir, y si no la mando a la cárcel es por su madre, que sé bien que solo cuenta con su sueldo, por favor retírese.
Delia sale, denla oficina llorando, Santiago echa su cabeza hacia atrás de su asiento tocándose la sien de la frente, da un largo suspiro, escucha que tocan la puerta, da el paso.
Rubén asistente: Señor, hoy tiene una reunión a las doce con el señor Castro, y le recuerdo para el lunes tiene que viajar para la reunión con Antelación Corporación.
— ¿Está bien, arregla todo para el viaje, Rubén contrata una secretaria para presidencia, urge que haya una Delia ya no labora para nosotros, cancela todo lo que haya para la tarde, después de la comida con el señor Castro voy por mi hijo, lo voy a llevar con la psicóloga y no quiero llamadas por favor, podrías mandar tarea un café para mí por favor?
— Sí, señor, en un momento me pongo a trabajar en eso, y mando por su café.
Santiago se fue a la comida con el señor Castro, cerraron un importante contrato, se despidieron y después fue hasta su casa por Luciano quien ya estaba listo, le dio un beso y subieron nuevamente al auto para ir con la psicóloga que a partir de hoy lo atenderá y ayudará a controlar sus emociones y condición de su hijo.
—Buenas tardes, señorita, tenemos cita con la Doctora López.
— Claro, señor, en un momento los paso, —les señaló donde sentarse.
Esperamos unos minutos y la señorita nos hizo pasar a un consultorio en donde hay muchas cosas, desde juguetes hasta computadoras, no se para que tantos objetos, pero me imagino que son para las terapias, Luciano estaba viendo todo, serio como es él, saludamos a la doctora, una mujer de mediana edad con gafas.
—¿Buenas tardes, señor Montemayor, me imagino que él es Luciano, hola Luciano, me llamo Paola y me gustaría ser tu amiga, Luciano le gusta ser amiga de Paola?
—A Luciano le gusta Paola, Luciano quiere ser amigo de Paola.
—bien amigo Luciano que te parece mientras hablo con tu papá, tú vas allá y juegas un rato, puedes dibujar, usar la computadora, puedes hacer lo que tú quieras.
Mientras Luciano va al espacio donde hay de todo para jugar, la doctora y Santiago hablan de lo que hace Luciano y como ayudarlo.
—bien señor Montemayor, estoy al tanto de la situación de Luciano, déjeme decirle que vamos a ir despacio, el TEA es un trastorno que quien lo padece vive con él toda su vida, solo tiene que saber controlarlo y para que eso suceda su familia debe conocer y saber como actuar y tratar con amor y paciencia. Hay niveles, ya me puse en contacto con su neurólogo, lo conozco y vamos a trabajar juntos, esperemos los resultados para determinar el nivel en el que se encuentra Luciano y con base en eso vamos a trabajar, por hoy voy a observar a Luciano para saber como tratarlo.
Hasta ahorita he visto un niño normal, me gustaría que me dejara sola con él, voy a platicar para evaluar su comportamiento y como socializa con los demás, espere afuera, déjelo, no se despida, está concentrado en lo que hace, si le habla lo distraerá y no volverá a hacer lo que está haciendo
— Bien doctora, lo espero afuera, se lo encargo mucho —se lo encargo antes de salir del consultorio.
Santiago salió del consultorio y se sentó a esperar los minutos pasaron convirtiéndose en dos horas, la puerta se abrió y la doctora hizo pasar a Santiago, le dijo que observara a Luciano lo que hacía y viera la destreza que tiene al construir con los bloques y como cambia de una actividad a otra.
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Editado: 27.10.2024