Lugar Equivocado

Capítulo 4

22 de diciembre de 2025

Estamos de camino al aeropuerto.

El fin de semana transcurrió entre luces navideñas y comidas familiares, ya que los días de Nochebuena y Navidad no podremos compartirlos con nuestras familias este año; aunque yo, desde que trabajo en la hamburguesería, siempre llegaba tarde o me tenía que marchar temprano porque en esas fechas siempre trabajaba y era cuando más clientes había.

Bueno, con la familia de Jack ya hace unos años que no compartimos ni los «buenos días».

Las pocas veces que nos vemos y vamos a su casa es para que puedan estar un rato con Izan, pero nosotros ni atravesamos la puerta.

Aun así, estoy feliz; por lo menos, Izan conoce a todos sus abuelos y puede compartir momentos con ellos, aunque a veces me gustaría que las cosas hubieran sido de otra manera.

Llegamos al aeropuerto y a Izan no lo dejaron pasar con su juguete de dinosaurio en la mano.

Así que ya hizo todo un drama por tener que dejar su juguete en la mochila, pero al final accedió.

Ya en el interior del avión, yo seguía teniendo ese mal presentimiento. Intenté distraerme jugando con mi hijo al «veo, veo», pero ni así lograba quitarme esa mala sensación.

Cuando me di cuenta, el viaje en avión ya había transcurrido y estábamos aterrizando en el aeropuerto de África. Volví a sentir, esta vez más fuerte que antes, ese mal presentimiento, esa mala sensación. No sabía qué nos depararía nuestro viaje, aunque tuviera muchas rutas y lugares ya planificados con un guía con el que me puse en contacto tan pronto como me enteré de nuestro cambio de planes.

Bajamos y fuimos a buscar nuestras maletas.

Genial, la mía no estaba.

Esperamos a que la cinta diera otra vuelta, a ver si quedaba atascada o si no la habíamos visto pasar. Pero nunca llegó.

Pensé que, bueno, no era tan malo. Solo llevaba un poco de ropa; lo importante lo tenía en el bolso que llevaba colgado sobre mi hombro.

Fuimos a preguntarle al personal que había en el aeropuerto y, después de muchas vueltas, nos dijeron que mi maleta nunca había embarcado con nosotros en el avión, así que seguramente se habría quedado en algún lugar del aeropuerto de España.

Definitivamente, le puse una reclamación a la aerolínea con la que volamos, pero eso no me devolvería mi maleta ahora mismo a África, así que me fui con Jack e Izan indignadísima del aeropuerto. Pero eso no iba a fastidiarme las vacaciones, lo tenía claro.

Llamé al contacto que tenía de nuestro guía, pero no me cogía el teléfono. Tampoco me contestaba a los mensajes.

Ya me puse en lo peor.

En teoría, nos esperaba a la salida del aeropuerto, pero no lo veía por ningún lado, pues tenía una idea de cómo era por la descripción que me dio, ya que en WhatsApp no tenía foto de perfil.

Se llamaba Abdón. Según me dijo, él nació y se crió en África, pero cuando era niño sus padres fallecieron y se fue a España con una familia de acogida. Estudió Turismo, se graduó y volvió a su país de origen para ser guía turístico.

Por lo poco que me contó de él, me pareció un gran hombre. Y, efectivamente, lo era. Literalmente, al poco rato lo vimos entre la multitud con un cartel que ponía «Familia Marín Serrano».

Ese hombre me sacaba unas tres cabezas y me sonaba de algo.

¿Sabéis esa sensación que tenéis de que conocéis a alguien de algún lado, pero no sabéis de qué? Pues eso sentí yo cuando vi a Abdón.

Nos subimos en su coche y nos llevó hacia el hotel. El camino fue muy agradable. Abdón nos fue contando historias de cada sitio por el que pasábamos con el coche y eso hizo el viaje más ameno.

Como a la media hora, ya vi el hotel que aparecía en Booking cuando hice la reserva, justo enfrente de nosotros. Realmente era mucho más pequeño que en las fotos, pero no todo puede ser perfecto, no pasa nada; son pequeñeces, o eso creía.

Lo que me esperaba en aquel hotelito, en aquella ciudad un poco alejada del resto de la civilización, era lo peor que me podía haber pasado en la vida.

Siempre voy a maldecir el día que le dije que sí a mi marido cuando llegó con esos billetes de avión para ir a África.



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En el texto hay: suspense misterio

Editado: 11.09.2026

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