Quedan 6 horas
¿Es que no había taxis en África a estas horas o qué? No veía ni uno y me parecía extraño.
Estaba en la puerta principal del hotel. Por un momento pensé en regresar a la habitación, acostarme y dejarlo estar, pero no. No podía.
Algo me decía que tenía que descubrir por qué habían asesinado realmente a Juan.
No sabía exactamente dónde lo habían matado, pero sí que había sido en algún lugar cerca de allí, ya que él se había hospedado en el mismo hotel en el que estábamos ahora nosotros.
Entonces lo recordé.
Cuando le mandé aquel último mensaje, él me respondió con una foto...
¡Claro! ¡La foto!
Aún tenía nuestros mensajes con Juan archivados, pues no había sido capaz de borrarlos.
Entré en nuestra conversación de WhatsApp.
Aquel 7 de noviembre habíamos hablado un buen rato y me había mandado una foto desde África.
Hasta entonces no me había acordado, pero la mujer que tanto nos observaba en el bufet aparecía detrás de Juan y su familia en aquella fotografía.
¿Cómo no me había dado cuenta de que había visto a esa mujer antes?
Y ahora que lo pensaba bien...
Ella estaba en la puerta del hotel fumando cuando Abdón nos llevó allí.
Estaba justo detrás de nosotros durante el desayuno, la comida y la cena.
Y ahora...
¿Estaba detrás de mí?
Volví a sentir aquella misma sensación que había tenido durante el desayuno.
No quería darme la vuelta, así que simplemente comencé a caminar con paso acelerado hacia la otra calle.
Pero no podía estar pasándome aquello a mí.
Aquella mujer me estaba siguiendo.