Lulu y yo

Capítulo 26

El movimiento de la noche de ayer dejó huella, como quería el líder de la pandilla, pero no de la manera que pensaba: capturado y con esposas en el hospital, siendo atendido por las quemaduras que le causaron las explosiones de las lámparas; para su suerte, tal vez son de 2.º grado y no de 3.º grado, mientras sus cómplices están en prisión esperando sentencia por sus delitos. Inconsciente en cama, prometió que esto no se quedaría así y buscaría la manera de escaparse, aunque le tome la vida en ello.

El lunes en el colegio….

Fernanda: A pesar del susto tan grande que pasamos en la fiesta por esos delincuentes, me divertí.

Saray: Sí, pero qué oso la berriada que me pegue, jjja, pero también opino lo mismo que feri.

Ana: Bueno, ya pasó Halloween y sus locuras; ahora pronto se nos acercan las vacaciones; ojalá que no se demoren. Menciono con alegría y frustrada por la espera.

Sol: Chicas, al cierre de clases no solo vienen las vacaciones, también mi cumpleaños, y me gustaría invitarlas.

Artemis: Gracias, Sol, y tranquila, estoy en primera fila así sea que nos invites a las 6 de la mañana.

Valeria: Usted levantándose antes de la 6 sería un milagro; no llega a tiempo al colegio, pero si a la fiesta que le harían a nuestra amiga, pagaría por ver eso.

Ana: Si hiciéramos una apuesta, terminarías perdiendo, Valeria, jajaj.

Valeria: Cierto, y perder plata no está en mis planes; quiero ahorrarla para comprar mi nuevo celular.

Sol: ¿Y cuál tienes en mente?

Valeria: Un iPhone, es el modelo 12 normal; ya tengo todo planeado, falta solo pagar y listo, ya quisiera que pase.

Artemis: Son caros, socia; ya hemos mirado varios de ese mismo modelo en las tiendas a menos que lo quieras de segunda, pero ¿cómo sabrías si es original y no pirata o robado?.

Valeria: Mi hermosa Artemisa. Dijo abrazándola. Mi primo Juan vendrá conmigo para que lo mire antes de comprarlo. Él sabe reparar celulares y, aunque odia los iPhone, me trata de persuadir a cada rato para que compre un Samsung. Le dije que no y que si quería, le pagaba para que lo revisara y, si lo aprobaba, me lo llevo.

Ana: Conociendo lo terca y persuasiva que eres, amiga, salió convencido y aburrido; que menciones la palabra iPhone delante de él o me equivocó.

Valeria: Cierto.

Saray: Woo, complicada para llevarle la contraria.

Valeria: ¿Qué puedo decir? Me gusta ser un alma libre, algo aventurera, como me dice mi mamá, y loca, como lo piensa mi primo Juan, pero me encanta como soy.

Fernanda: También me gusta tu parte aventurera valeria, al igual que la de artemis pero me da risa lo impuntual que pueda ser ella.

Ana: Lindo ambiente que se está volviendo, pero vamos a comprar el refrigerio antes que se acabe el descanso; tengo hambre.

Lulú: Woof (ya era hora, quiero ir a recargarme).

Sol y las chicas salían del salón cuando se recordó que tenía la plata de su refrigerio en el bolso y regresó por ella.

Sol: —Mi monedero, ¿dónde lo dejé? —mencionó pensativa, recordando en qué bolsillo del bolso lo dejó; sacó todas sus cosas y no esta.

Sol: Se me habría caído o me lo sacaron; dio la vuelta para irse cuando vio a su monedero de rosa pastel con imagen de BTS en el piso debajo del tablero.

Se agachó para recogerlo, pero sintió una sombra pasar por el lado de ella. Se puso de pie enseguida, pero no había nadie; estaría alucinando. Las hélices de los ventiladores del techo comenzaron a rechinar, pero el botón estaba apagado. Se le vino a la mente llamar a Lulú cuando el tablero que estaba detrás de ella tembló. Quería salir corriendo, estaba muy asustada, no entendía qué pasaba; en el colegio nunca se han reportado casos paranormales, o sí, pero nunca le dijeron.

El tablero por cuenta propia se comenzó a borrar los apuntes de la clase que acabaron de salir quedando como un espejo, sin reflejarme sino otra persona, no lo conocía vestía ropa de época con manchas de sangre muy terrorífico para decirse y aumentó en el instante que su brazo traspasaba el objeto con el fin de agarrarla la sostuvo con una mano su cuello pero no sin hacer fuerza, no duro mucho comenzó arderle la mano, al hombre del tablero a tal punto que su extremidad se redujo a cenizas, no entendía que estaba pasando, el hombre comenzó a gritar al instante que una melodía comenzó a sonar al inicio fue suave hasta un ritmo más fuerte que atrajo completamente mi atención, lo vio, al joven que estaba detrás de ella era mismo del traje del sombrerero en el evento del sábado era él, el ahijado de los señores Vida y Muerte.

Sol se distrajo tanto al ver al Señorito Jimin tocar el instrumento que no sabría cómo llamarlo en la dimensión que viene, pero en la suya era una mezcla de piano u organeta.

El individuo del tablero desapareció, dejando el lugar como antes estaba, y el rechinido de los ventiladores también dejó de sonar; solo quedó ella con él.

Sol: Señor Jimin, disculpe la pregunta absurda, pero ¿qué hace aquí en mi salón y quién es o era lo que salió del tablero?.

Jimin: Creo que deberías tomar asiento; deben las dos estar enteradas de algo que está pasando a su alrededor y no lo saben. No te preocupes por Lulú, ya está llegando para acá.

Lulú: Woof (Señor Jimin, ¿qué ocurrió?, ¿algo le pasó a Sol?).

Jimin: Puedes hablar sin preocuparte de que alguien te escuche; mis padrinos detuvieron el tiempo para que pudiera conversar con ustedes sin interrupciones.

Primeramente, Sol más tarde te contará qué ocurrió; entenderás qué ocurre si se los cuento desde el inicio. Saben cómo se creó el universo, entidades celestiales, la caída de ángeles a la prisión eterna que fue llamada infierno y demás; también entra mi padrino Vik; siglos después ocupa el lugar mi madrina como décima y última muerte. Es muy larga la línea del tiempo para contarse a detalle, pero lo que es importante aquí es que la persona que atacó a Sol era un Songilam.




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