Lulu y yo

Capítulo 27

Sabiendo la situación en que estamos metidas las dos debido a los Songilams a nuestro acecho, no podremos dejar que la paz se nos arrebate tan fácilmente. Ellos eran de otro mundo, se podría decir, y nosotros de dos dimensiones distintas, pero con el mismo objetivo: seguir viviendo y proteger a nuestros seres queridos. Y algo que sabíamos era que, por mucho que estuviéramos muertas del miedo, no nos dejaríamos vencer tan fácilmente. Entonces se me ocurrió crear un plan maestro con Sol en el que, en caso de que fuéramos encontradas y separadas una de la otra, nos pudieras encontrar, y eso apenas lo estamos imaginando.

“22 de Noviembre”

Tilinnnnnn!!

Era el sonido de la campana dando cierre al año académico e inicio de los primeros minutos de las vacaciones.

Chicos: Urraaa, somos libres de tareas aburridas, adiós levantarse temprano, hola dormir hasta tarde.

Todos los compañeros de Sol e incluidas sus amigas estaban gritando emocionadas porque llegaron las vacaciones y les acababan de dar la información de que nadie de su salón perdió el 8.° grado, aunque algunos pasaron raspando, pero igualmente el salón se volvió una fiesta. Hasta los profesores también se contagiaron del momento tan esperado para ellos, dando por fin un cierre satisfactorio en sus labores de docencia. Sol salía con Lulú de su salón, pasando por el pasillo donde eran de los grados 10 y 11; también eran igual de festivos, pero con la diferencia de que los de 11 estaban también con sentimientos encontrados de alegría por cumplir un logro más y porque era uno de los pocos encuentros que tendrían antes de darse el último adiós.

Ana: Artemis, bájate de ahí.

Artemis: Pero no veo nada, este salón está oscuro; ¿acaso están viendo películas y no saben que sonó el timbre?, dijo bajándose de una mesa que quedaba en la pared del salón, que estaba con las ventanas tapadas con bolsas de basura de color negro.

Saray: Amiga, piérdase una; ¿desde cuándo te volviste tan curiosa para no llamarte chismosa?

Con una cara de risa sarcástica y con algo en mente, Artemis recogió una piedra pequeña que estaba en el jardín y se fue acercando a la puerta y dijo.

Artemis: La palabra correcta es traviesa, y al decir eso, con la piedra golpeó fuertemente la puerta, que generó un fuerte ruido adentro del salón que, si hubiera personas adentro, las hubiera asustado.

Artemis: —Corran, la última que llegue paga la vaca. —Y con esas palabras al aire, todas las chicas e incluida Sol y Lulú salieron como alma que lleva el diablo por todos los pasillos del colegio hasta la puerta, teniendo precaución para no estrellarse con algún estudiante o profesor.

En el portón

Fernanda: Qué loca, amiga, casi me sale un pulmón del susto que nos atraparan y por correr.

Ana: Opinó lo mismo que Feri. Mencionó con voz agitada por haber corrido tanto.

Artemis: Tranquilas, es mi travesura de fin de año escolar; como diría esa una inocente, no le hice zancadilla a nadie e hice explotar un salón con sustancias del laboratorio. Preferí esta y no las que vi en YouTube; esas sí me habrían llevado a la rectoría y estar castigada no está en mis planes de vacaciones. Mencionó algo de agitación y feliz por su travesura, sin mencionar que sus amigas no la dejaron sola; aún no hicieron nada, solo correr, pero le agradó.

Lulú: Woof (Jaja, algo me decía que esta niña tenía algo entre manos, pero tiene razón, mejor esta pequeña e inocente travesura, jaja).

Sol: (Te oí, Lulú)

Lulú: Woof.

Artemis se acercó a Lulú para acariciarle las orejitas; ella pensaba que la canina de Sol estaba de acuerdo con su travesura, que fue divertida.

Valeria: —¿Quién llegó de últimas para que pague la vaca? —mencionó, recuperando el aliento.

Saray alzó la mano; Valeria la miró, entonces dijo.

Valeria: Bueno, entonces hoy pagamos la vaca, ¿cierto, hermanita? Se acercó para abrazarla y ayudarle a acomodarle su diadema que se había corrido.

Sol: Qué lindo, me hubiera gustado tener una hermana para poder abrazarla, pero me consuela que tengo a mi familia, a Lulú y ahora a ustedes.

Chicas: Abrazo grupal: Todas se acercaron a darse un fuerte abrazo, dejando que Sol se agachara primero a abrazar a Lulú y luego ellas.

>>>>>>>>>>>>>>>>> En la mansión de Madam Muerte<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<

Con una sonrisa suave y emotiva, Madam estaba al frente de una rosa de color verde que representaba la vida de Sol; aunque sus ojos la veían fijamente, en su mente se estaba proyectando el momento tan lindo y cálido que estaba teniendo Sol con sus amigas y Lulú, que también recibía el mismo afecto.

+: Qué hermoso es cuando saben que puedes contar con amigas tan gentiles y leales como ellas, dijo cerrando los ojos para levantarse e ir donde estaba su ahijado de pie junto con el general de las parcas.

Jimin: No vi lo que viste, pero lo sentí, madrina; es curioso que aun después de todo lo que ha pasado desde que dejé de ser humano, tenga aún esta conexión.

Con ojitos de cariño y con voz dulce le dijo.

*: Mi niño, aun cuando fueras humano o una entidad celestial, tendríamos esta conexión. Es eterna. Antes, cuando me enteré de que sería madrina de ti, mi niño, no lo sabía; me vine a enterar cuando Nuestro Señor te salvó de que tu alma fuera al infierno o te tuviera en una rosa como pasa cuando las personas mueren.

Jimin: Nunca me has contado bien qué ocurre cuando alguien muere.

*: De acuerdo, te lo diré; ya que vives conmigo, podrás entenderlo más fácilmente.

Madam cerró sus ojos y se concentró en un alma que pronto estuviera por morir. Hasta que lo sintió, le dijo a Jimin que la siguiera. La Mansión de Madam Muerte es enorme; si se quiere que se especifique con medidas, no se podría porque en ese lugar estaban todas las almas de todas las personas o habitantes que han vivido y siguen viviendo desde la creación hasta en el tiempo que se encuentre cada planeta de cada dimensión de las 4 que existen, y eso que la cifra es impensable hasta para ella si le pidieran un número.




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