Segunda dimensión...
En el planeta de Kuiper, la energía de los cuidadores principales, que fueron encargados por el líder de los cuidadores, se encontraba muy débil; su luz apenas era perceptible. El líder lo sabía, pero tenía impotencia; aún no podría hacer algo ya que su Señor se lo informó por medio del Señor Vida. Lo único que podía hacer era compartir sus fuerzas desde la distancia a través del lazo que los unía a todos para resistir. tiempo en el planeta Kuiper era como una eternidad sin energía suficiente para defenderse y a espera que su líder vuelva para que los ayuden.
Los Songilams se divertían verlos tan mal, se burlaban de ellos y otros solo los ignoraban. Desde que invadieron el planeta y el escape de Lulú nada era igual: sus casas fueron saqueadas, destruidas y el hogar del líder de los cuidadores reducidos a cenizas, todo por buscar la piedra del Señor Vida, la cual sin conocer el motivo iban por ella; al no encontrarla, aprisionaron a sus habitantes para acorralar al gran jefe de los sanadores para que le dijeran su paradero sabiendo que ellos eran su debilidad.
El comandante de los Songilams, bajo órdenes de Lucifer, se estaba impacientando al pasar los días y no había noticias de la piedra; mandó a llamar a los cuidadores principales que, al verlos llegar por las imponentes puertas de su fortaleza, dio una risa de satisfacción combinada por una macabra expresión. Se levantó de su trono temporal y con una voz gruesa expresó:
Comandante: —¿¡Dónde están los honorables defensores de los Kuipers!!? ¿Se fueron sus fuerzas junto al gran jefe? ¡Qué patéticos! Cuando mi Señor nos mandó acá por la piedra del odioso Señor Vida con mi ejército, pensé que sería una gran batalla, pero esto no merece ni siquiera todo el esfuerzo y tiempo que invertí.
Uno de los cuidadores que apenas luchaba por mantenerse de pie, habló: CK: (Idioma Kuiper) >Aunque en las garras de la bestia estemos, nuestras fuerzas están más que dispuestas a dar nuestros últimos alientos de vida para proteger a nuestro planeta y luchar al lado del gran jefe; en cuanto al Señor Vida, no tienes ni el derecho a mencionarlo, espíritu maligno<.
GRRRR, se escucharon gruñidos en la sala producidos por los Songilams presentes que, aun sin hablar su idioma, entendieron las palabras donde mencionaban al gran jefe y al Señor Vida, y sin falta lo que les generó repulsión que llamaran espíritu maligno a su comandante. Si no fuera por la intervención del comandante, los Songilams estaban a punto de atacar al CK que habló.
Comandante: ¡Qué valentía de papel! Lo veré cuando llegue la hora de que mi Señor me dé la orden de acabar con ustedes y toda su gente; para ese momento conocerán por primera vez a la muerte, ya que desde la creación nunca ha pisado este planeta. ¡Llévenselos!
Los guardias sacaron a los Cuidadores de la sala dejando pensativo al comandante, dejando algo en su mente: el miedo no quebraría a esos Cuidadores. Deberá duplicar la búsqueda de la Piedra para poder cumplir su cometido de acabar una vez por todas con este horrible planeta.