Luminaria Academy: Welcome to Luminaria

Capítulo 2: La Biblioteca

Nyxon y James caminaban por el largo pasillo que las llevaría al ala de la biblioteca. James seguía confundido de por qué Nyxon fue tan insistente en que fueran ese día, a pesar de seguir preguntándole Nyxon se negaba a darle una respuesta coherente y eso solo causaba que James se sintiera más ansioso. Cuando por fin llegaron a la biblioteca Nyxon se concentró en la sección sobre la historia de Luminaria, James por otro lado, ya que no sabía que tenía que buscar con exactitud, se decantó por leer libros de alquimia, ya que fue obligado a venir, se dijo a sí mismo que al menos usaría el tiempo de manera prudente.

James se aseguró de conseguir al menos 4 libros de alquimia para leer en lo que Nyxon busca lo que sea que esté buscando, tenía bastante tiempo, ya tenía experiencia en que Nyxon siempre se tardaba demasiado cuando se trataba de estar en la biblioteca. Se acomodó en un rincón algo oscuro y empezó con el primer libro “Alquimia avanzada para estudiantes” sin prestar mucha atención a su alrededor. Su inmersión fue tal que ni siquiera se dio cuenta que los otros 3 libros que había traído para sí mismo ya no estaban en la mesa de junto. Al querer darse una pausa para beber algo, volteó a ver a la mesa percatándose de que los libros ya no estaban, eso lo puso nervioso, así que se levantó y los fue a buscar nuevamente, pero al no encontrarlos se decidió en volver a su sitio, bastante confundido, aunque tal vez fue él quien pensó que trajo más libros, aunque eso no podía ser, él estaba muy seguro de que si los había traído. Al llegar a donde estaba sentado se topó con una sorpresa, o más bien alguien de sorpresa.

—¿Se puede saber qué haces aquí, pequeño idiota andino? —James estaba furioso, quien estaba en su sitio favorito era nada más ni nada menos que su rival alquimista, la segunda persona que más odiaba, Yurak.

Yurak era todo lo contrario a James si de porte real hablamos, usaba ropa mayormente conseguida del cuero animal teñida con pigmentos naturales, destacando el negro y el morado. Su cabello era igual de oscuro que se rompía por pequeñas mechas canosas hereditarias. Su piel bronceada destacaba sin duda, y era acompañada siempre de una mirada calculadora y al mismo tiempo de una sonrisa victoriosa. Yurak no era un hueso fácil de roer, y defendería sin duda si alguien le lograra ofender, aun cuando él hubiera empezado la guerra.

—¿Qué hago aquí? Pues es la biblioteca querido James, el lugar que posee la más vasta colección de libros sobre alquimia de los 3 continentes, ¿no te parece maravilloso? —Su sonrisa se extendió por un lado de su rostro, y una de sus cejas bajo, el arquetipo de sonrisa sarcástica y de alguien que parece haber ganado.

James no era tonto, no se dejaría engatusar tan sencillamente por sus juegos, aun, o eso creía, porque pronto notó que Yurak poseía los libros que acaba de perder, y sin malgastar más tiempo, lo enfrentó por el robo.

—¿Se puede saber qué haces con eso? Yo los conseguí primero, por derecho yo debo tener la preferencia para leerlos primero, así que devuélvemelos.

—¿Te refieres a estos libros que estoy leyendo? Que pena, yo los estoy leyendo ahora, ¿qué tal si buscas otra cosa para alguien como usted, su majestad?

—No voy a tolerar esta falta de respeto hacia mí.

—¿Qué piensas hacer al respecto?

—Lo ideal es no ponerse a pelear. —una voz femenina, clara, el tipo de voz que te hace levantar la vista y que puede cortar el aire.

Marie Hood, al igual que Asomeus o Hekyx, forma parte de los vigilantes de pasillo. Marie Hood se destaca por siempre vestir verde, color hace contraste con su cabello pelirrojo, aunque lo más destacado de ella son sus ojos morados y el mechón blanco que cae por delante de su rostro. Reconocerla nunca ha sido un problema, los problemas se presentan si estás rompiendo las reglas, como en este lamentable caso.

—Vaya, pero si son príncipe malvado y científico loco, peleando nuevamente, ¿ustedes no aprenden verdad? —intentaron defenderse, anticipándose a su reacción, pero ella no les dejó decir nada. —solo diré que estoy sumamente decepcionada por su comportamiento, pensé que después de vencerlos a ambos la última vez dejarían sus peleas a un lado, pero pareciera que me equivoqué. ¿Qué tal si hacemos esto? Ustedes se alejan y salen de aquí y yo no haré un reporte que los dejará en detención este fin de semana.

Ninguno de los deseaba ganarse otro castigo, ya tenían suficientes de haberse saboteado sus respectivas tareas durante la clase de alquimia de esa semana, así que se dedicaron una última mirada de odio antes de separarse por completo. Marie les dio ambos una mirada victoriosa por haber logrado que no de asesinarán entre ellos. Una vez lejos tanto de Marie y de Yurak se decantó por leer libros de alquimia y química más sencillos, solo para no generar otra discusión y que se le obligara a salir de allí, y aunque de todas formas quisiera hacerlo, se quedaría para esperar a Nyxon y a su investigación, aunque le daría un buen golpe por no darle detalles para poder ayudarlo de forma directa.

Justo después de separarse, Nyxon se movió rápidamente hacia la sección sobre la historia de Luminaria, aunque la mayoría él ya la había vivido, había mucho en el pasado del cual él no conocía, y lo más probable es que allí estarían las respuestas que él buscaba. Cogió muchos libros sobre la historia antigua, la historia del continente antes de que Starlight fundara la academia, y con ello la ciudad y que le diera nombre al continente. Se pasó varias horas en eso, y no encontró nada, pero él estaba seguro de que las respuestas a sus sueños deberían encontrarse entre todos esos libros.




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