NOAH LOCKWOOD.
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Dejo la taza de café sobre la mesa. Está fría. Nicole está nerviosa, lo huelo en el aire. El miedo tiene un aroma agrio, metálico.
—El señor Campbell está preocupado. No vemos a Anny desde ayer en la mañana —su voz tiembla ligeramente.
La miro. Es humana, frágil, con esos ojos azules que parecen un cielo que nunca he podido tocar. Me preocupa que esté involucrada en esto.
—Entiendo, Nicky. Pero estará bien —aprieto su mano sobre la mesa, es un gesto de empatía, pero también es una promesa, no la dejaré sola—, tú ten calma. Te aseguro que tu amiga pronto aparecerá.
—Gracias por haber venido, Noah. No sé qué hacer. El padre de Anny me pidió que no me moviera de aquí. Él salió a buscarla pero...
El timbre de su celular interrumpe. Nicole atiende de inmediato, veo cómo sus ojos se iluminan con esperanza y luego se nublan con preocupación. —¿Anny? ¿Dónde demonios estás, amiga? Responde, por favor.
Me pongo de pie. Mis músculos están tensos, listos. —¿Es Anny...?
—Sí, guarda silencio —musita, cubriendo el micrófono.
Escucho fragmentos de la conversación. Anny está viva. Eso es lo único que importa por ahora. Pero hay algo más. Algo que no me gusta. —No te preocupes. Que te diga dónde está. Yo te llevaré con ella —Nicole asiente, nerviosa. Se aleja unos pasos de mí. La sigo con la mirada, ella es valiente y leal cualidades que admiro.
—Anny, dime algo. ¿Estás bien?
La llamada se corta. Nicole se queda paralizada.
—¿Nena, le pasa algo a tu amiga? —me acerco. Mi voz es grave, tratando de transmitir calma.
—Sí, sí —murmura, metiendo el aparato en el bolsillo. Sus manos tiemblan.
—¿Sí? —no estoy seguro de entender.
—Sí. Está bien. Está en la mansión Von Muntean.
El aire se sale de mis pulmones. «Von Muntean» Territorio vampiro. Tierra prohibida». Mis instintos se disparan. Los lobos y los vampiros tenemos una tregua, sí pero pisar su territorio sin invitación es una declaración de guerra. Sett me mataría si supiera que estoy considerando esto. Pero no puedo dejar a Nicole ir sola. Es humana, no tiene idea de lo que hay en ese lugar.
—Dijiste que podías acompañarme —dice, sacándome de mis pensamientos.
Me mira directamente a los ojos. No hay miedo en su mirada, solo determinación. Eso me gusta. Y me preocupa.
—Sí, eso dije —confirmo mi ofrecimiento. No hay marcha atrás.
—Pienso ir ahora mismo por ella —va al armario junto a la puerta. Se pone el abrigo.
La observo en silencio. Su cabello rubio cae sobre sus hombros. Huele a vainilla
—Vamos. Mi amiga está rara. Sé que algo trae, pero no me lo quiso contar por teléfono.
—Sí. Vamos. Yo te llevaré.
Salgo detrás de ella. Abro la puerta del auto. Es un gesto automático, de protección. Sube enciendo el motor y el rugido del vehículo es reconfortante. El camino es incómodo. El silencio entre nosotros está cargado. No sé cómo romperlo sin revelar demasiado. Sin decirle que estamos entrando en la guarida de nuestros enemigos naturales.
—¿Sabes cómo llegar a ese lugar? —cuestiona, rompiendo el silencio.
—Sí lo sé —mantengo la vista en el camino. Mis manos en el volante son firmes—. ¿Por qué lo preguntas?
—Solo me dio curiosidad.
Sonríe. Es una sonrisa coqueta, nerviosa, correspondo con una sonrisa leve. No puedo evitarlo me atrae, la sensación es molesta por lo intensa. No tengo nada en contra de los humanos al contrario, me parecen vulnerables yo y mis hermanos acordamos proteger a las personas. Pero ella... ella es diferente no debería sentir esto, no tuve interés en tener una humana como compañera. La luna no me ha hecho prenderme de una loba. Hace mucho me fijé en una de los míos, pero ella eligió a alguien más desde entonces, cerré esa parte de mí.
Y ahora aquí estoy, conduciendo hacia territorio vampiro con una humana que despierta algo en mí que creía muerto.
La miro de reojo a través del reflejo en el cristal. Tiene unos preciosos ojos azules, intensos como el lapislázuli.
—¿Falta mucho? —cuestiona, acabando con el silencio.
—Sí —salgo del océano de pensamientos. Me concentro en el camino. Los árboles se vuelven más densos, el aire cambia lo huelo—, de hecho, ya hemos llegado —respondo con frialdad. Reconozco el camino del territorio del clan de las Lunas Azules. Cada fibra de mi ser me grita que dé media vuelta, esto es una mala idea pero no puedo dejarla ir sola.
Freno el auto frente al portón. La mansión se alza imponente, oscura. Mis sentidos están en alerta máxima. —Quédate en el auto —mi voz es una orden suave—, no salgas hasta que yo vuelva.
—Pero...
—Por favor, Nicky vonfía en mí —bajo del auto. El aire es frío, cargado de electricidad estática. Mis músculos están tensos, listos para transformarme si es necesario. Camino hacia la entrada. Cada paso es una violación de la tregua.
Pero si Anny está ahí dentro, y Nicole quiere entrar, entonces yo seré su escudo, aunque tenga que enfrentar a esas sanguijuelas personalmente.
──𖥸──
B ANNY CAMPBELL.
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Las imágenes que esa chica me mostró no dejan de hacer ruido en mi cabeza sangre, cuerpos, la voz de Lucien quebrada por el dolor. Me envuelvo los brazos con fuerza, como si eso pudiera mantener el frío fuera.
—Solo quiere asustarte, Anny. Tú no cedes a esos juegos sucios —digo para convencerme. Mi voz suena débil en el pasillo vacío—, nada de lo que pasa me rebasará.
Hace minutos llamé a Nicole. No me sentía bien ni estaba en condiciones de irme sola, pero tampoco quería quedarme en este lugar. La mansión es demasiado grande, demasiado silenciosa.
—Solo espero que no tarde —pienso en voz alta.
—¿Qué no tarde quién?
Al escuchar esa voz me doy la vuelta de golpe. Creía que estaba sola. Lucien emerge de las sombras del pasillo, imponente, con esa calma depredadora que me eriza la piel.
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Editado: 31.05.2026