Luna Azul Dos Vidas Una Misma Alma

CAPITULO 25: FRACTURA. ♡

LUCIEN VON MUNTEAN
─── ∙ ~εïз~ ∙ ───

El olor a perro mojado se vuelve más fuerte con cada segundo. Es invasivo, grotesco la idea de que ella se vaya con ese pulgoso me cabrea de sobremanera. Mis músculos se tensan bajo la piel, una reacción visceral que debo contener. En el salón principal me espera Mihai, vigilando que todo esté bajo control, aunque su presencia apenas calma la furia que hierve en mis venas.

—¡Anny!

La rubia se arroja sobre mi pequeña curiosa. El contacto me irrita.

—¿Qué ocurrió? Tu papá y yo hemos estado muy preocupados por ti, amiga...

—Está bien. He cuidado de ella —mi voz sale cortante. Estoy molesto con la presencia de aquel lobo atrevido en mi territorio, cada segundo que permanecen aquí es una violación de la tregua.

—Es normal que su padre y amiga se preocupen por ella. La quieren y no respondía sus llamadas —el lobo metiche mete la nariz donde nadie lo ha llamado, me mira con un desafío que apenas disimula—, si ella estaba aquí, debiste avisar a su familia.

Solo me estoy conteniendo por Anny. Pero esa tarea se pone cada vez más complicada. Mis colmillos pugnan por salir.

—Gracias.

Ella se acerca a mí. Su mirada confundida permanece en mi rostro. Esto me impacienta, pero debo tener paciencia. No quiero dejarla ir con aquel sarnoso, pero no tengo opción. Ya he jodido muchas cosas con ella y no puedo seguir arruinándolo todo.

—Ya debo irme... —dice, evitando mi mirada.

—Sí, tu padre debe estar preocupado. No sé por qué no le has llamado.

No tengo nada en contra de esa chica, Nicole, pero no me gusta cómo trata y reprocha a Anny el no dar aviso. La protección es mi dominio, no el de una humana distraída.

—Vayan al auto —dice Noah, acercándose al par de chicas. Su tono es autoritario—, pediré un par de indicaciones a ese sujeto para tomar un atajo.

Me mira una vez más, dubitativa. Quiere acercarse, lo siento en el aire, en el cambio de su respiración. Pero por alguna razón no lo hace. Prefiero no presionarla y dejo que se vaya acompañada de la rubia. Verlas alejarse es como arrancar algo de mi pecho.

La idea de dejarla ir con ese lobo imbécil no es nada de mi grado. Pero no puedo hacer más.

Sigo al tal Noah hacia la salida. —Si estoy aquí es por ella. No tengo ninguna otra intención para meterme aquí —dice el albino mientras observa a Anny entrar al auto con su amiga. Su perfil está tenso.

—Es bueno que sepas que este no es tu lugar. No tienen nada que hacer aquí y espero no volver a verte. Ya se lo abverti a ti y a los tuyos —sé que miente, sé que ha estado aquí antes. Sé que ellos han merodeado en mi territorio como carroñeros.

—Espero y así sea. No me gusta el apestoso hedor a perro que dejan los tuyos...

—Yo podría decir lo mismo del asqueroso aroma a muerte y sangre típico de ustedes, los muertos en vida —refuta, sacando las llaves de su auto. El metal tintinea en el silencio.

—Alejate.

—Bueno, ya hice lo que tenía que hacer al venir aquí, tengo a la chica.

Quiero arrancarle la cabeza y patearla como una pelota. Es obvio que ese idiota se está burlando de mí. Mis manos se cierran en puños dentro de los bolsillos.

—Admiro su paciencia, señor... —murmura Mihai a mi espalda.

—Pues no la admires mucho. Quería matarlo aquí mismo —gruño, sintiendo cómo la bestia dentro de mí araña mi pecho—, sé que me volveré a encontrar con ellos, Mihai. Una vez que eso pase, les haré tragar sus palabras.

Sabían que este era un lugar prohibido. Aún así, ese insecto tuvo el atrevimiento de venir aquí. Le haré pagar su osadía y entender que lo que es mío, nadie lo toca.

──𖥸──

Es poco frecuente ver a Dorian, pero esta noche ha solicitado hablar conmigo. La oficina está sumida en penumbras, solo iluminada por la chimenea.

—Ya estoy aquí.

—Y como siempre llegas tarde.

Dorian reprocha sin quitar la vista del libro en sus manos. Ruedo los ojos con fastidio. Mi hermano trae mal humor. Al ver allí a Jasper y Loan, sé que esta reunión fraternal es para reclamarme algo, veo a todos cargados de acusaciones no dichas.

—Has estado revoloteando con esa humana de nuevo...

—¿Y tú qué pretendes? —replico, molesto—. ¿Solo tú puedes elegir? No eres el más indicado para reclamarme nada. Tú elegiste a Sophia y no vi a ninguno aquí poniéndose en tu contra —acuso ganado me una mirada asesina del resto de mis hermanos.

—El desadaptado tiene razón —Jasper acota con una risa burlesca desde la sombra. Pero su humor no llega a sus ojos—, pero lo que nos trae aquí es otro tema pequeño idiota, Luz Eterna anda tras tu chica.

Lo dicho por Jasper me deja confuso. Un hielo recorre mi espalda. —Anny es una humana común y corriente. En ella no hay ámbar rojo. En esta vida no es una ninfa de sangre.

—Victoria no cree lo mismo. —habla Loan, quien hasta el momento no había dicho nada—, miente una vez más, Dorian —dice mi mellizo, mirándome con frialdad.

—Claro que miente...

—Solo debías proteger a la ninfa de sangre y hacer al clan Blue Moon más fuerte. Dorian te dejó una tarea fácil y jodiste todo. Nos hiciste perder nuestro poder en el consejo, nos hiciste ver como traidores y propiciaste una guerra que trescientos años después aún estamos pagando por tus errores...

—Es suficiente, Loan. Lucien esta vez hará las cosas bien —Dorian intenta mediar, pero la puerta se abre de golpe.

—¿Y tú a qué te refieres con hacer las cosas bien? —Aleph entra a la habitación. Su presencia es pesada, autoritaria—, hace mucho te había dicho que Lucien sería nuestra ruina y tú, con tus falacias románticas, llevaste a nuestro clan a la ruina.

—Lo que hice fue lo correcto. Cualquiera de ustedes habría usado a la ninfa de sangre para su propio beneficio...

—¡Esa era la idea! —refuta Aleph, furioso. Sus ojos brillan con codicia—. Hacernos de esa sangre nos habría hecho dioses. Pero tú decidiste dar ese inmenso poder a un pardillo que reniega de lo que es y yo no permitiré esto de nuevo. Es por ello que tomaré el lugar como líder del clan...




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