Luna De Jade

CAPITULO 6

Min Yoongi esperaba en la oscuridad.

No era una oscuridad cualquiera, sino la suya propia, la que lo envolvía como una segunda piel desde que tenía memoria. Las sombras eran su dominio, su refugio, su identidad. Había aprendido a moverse entre ellas antes de aprender a caminar, a escuchar sus susurros antes de comprender el lenguaje humano. Y ahora, mientras la noche se extendía sobre Seúl como un manto de terciopelo negro, Yoongi esperaba a la mujer que cambiaría todo.

La cámara de consagración estaba vacía cuando entró. El agua negra de la piscina brillaba bajo la luz de los cristales de cuarzo, y el aire aún conservaba el eco de los rituales anteriores. Yoongi podía sentir las energías de Namjoon y Jin flotando en el ambiente, mezcladas con el aroma inconfundible de la Guardiana. Un aroma que lo había perseguido desde el momento en que la trajeron a la fortaleza.

Se sentó en el borde de la piscina, sus dedos rozando la superficie del agua. El frío lo calmó, anclándolo a la realidad mientras su mente se perdía en pensamientos que no debería tener. No era su estilo. Él era el guardián de las sombras, el que observaba desde la distancia, el que nunca se involucraba. Pero la Guardiana lo había desafiado desde el primer momento, con su mirada desafiante y su poder incontrolable.

La puerta se deslizó, y ella entró.

Yuna llevaba una túnica de seda negra ahora, un cambio que Yoongi notó de inmediato. Jin debió haberla elegido, con su sentido del dramatismo y su amor por los detalles estéticos. La túnica se ajustaba a su cuerpo como una segunda piel, revelando las curvas que la luz de los cristales acariciaba con devoción. Su cabello, aún húmedo, caía sobre sus hombros en ondas oscuras, y sus ojos, brillantes y cautelosos, encontraron los de él en la penumbra.

— El guardián de las sombras — dijo Yuna, su voz apenas un susurro.

— El que nunca habla —

— El que observa — corrigió Yoongi, su voz plana y serena.

— El que espera el momento adecuado para actuar —

— ¿Y este es el momento adecuado? —

Yoongi se levantó lentamente, su figura delgada y letal recortándose contra la luz tenue de los cristales. Sus ojos, oscuros como el vacío, se fijaron en los de ella con una intensidad que hizo que Yuna contuviera la respiración.

— Este es el momento en que las sombras te abrazan — dijo.

— Y te muestran lo que siempre has ocultado —

Yuna dio un paso hacia él, su mandíbula tensa pero su mirada firme.

— ¿Y qué es lo que oculto? —

Yoongi extendió su mano, sus dedos pálidos rozando la mejilla de Yuna con una suavidad que contrastaba con su reputación. El contacto fue frío al principio, pero la Llama Lunar respondió de inmediato, calentando su piel y creando un puente de energía entre ellos.

— Tu miedo — susurró Yoongi.

— Tu soledad. Tu deseo de ser vista, realmente vista, por alguien que no te juzgue —

Yuna parpadeó, sorprendida por la precisión de sus palabras.

— ¿Cómo sabes eso? —

— Porque también es mío — respondió él.

— Soy el guardián de las sombras. Pero también soy el que se esconde en ellas. El que nunca ha sido visto realmente —

Yuna lo miró fijamente, sus ojos buscando cualquier señal de debilidad. Pero no encontró ninguna. Solo una profundidad oscura que la invitaba a sumergirse en ella.

— Entonces muéstrame — dijo, su voz firme.

— Muéstrame quién eres realmente —

Yoongi la guió hacia la piscina de agua negra, sus movimientos lentos y deliberados. Cuando entraron en el agua, las sombras se alargaron a su alrededor, envolviéndolos como un manto de terciopelo. Los cristales de cuarzo palidecieron, y la cueva se oscureció hasta que solo quedaron ellos, flotando en la negrura absoluta.

— Cierra los ojos — susurró Yoongi.

— Y déjate caer —

Yuna obedeció, y Yoongi la atrajo hacia sí. Su cuerpo, frío y firme, se presionó contra el de ella, y las sombras comenzaron a susurrar a su alrededor. No eran palabras, sino sensaciones. Imágenes. Emociones que fluían de él a ella y de ella a él.

Yoongi sintió el miedo de Yuna, un miedo profundo y antiguo que la había acompañado desde la infancia. Vio a la niña huérfana, sola en un mundo que no la entendía. Vio a la adolescente que aprendió a ocultar su poder por miedo a ser destruida. Vio a la mujer que había construido una vida desde las cenizas, solo para verla arder de nuevo.

Y en esos fragmentos, Yoongi encontró algo que no esperaba. Un eco de su propia historia. Él también había sido un niño solo, un ser que no encajaba en ningún lugar. Las sombras lo habían acogido cuando nadie más lo hizo, y había aprendido a amarlas porque no le pedían que fuera diferente.

— Somos iguales — susurró, su voz apenas audible en la oscuridad.

— Dos almas solitarias que encontraron refugio en la oscuridad —

Yuna abrió los ojos, y por primera vez, no había miedo en ellos. Solo una vulnerabilidad que desarmó a Yoongi por completo.



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Editado: 08.08.2026

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