Namjoon sintió el peligro antes de que las alarmas sonaran.
Estaba en la sala de estrategia, sus dedos trazando patrones sobre el mapa de plata líquida de Seúl, cuando una vibración recorrió la superficie del metal. El mapa parpadeó, y los puntos de luz que representaban las defensas de la fortaleza comenzaron a titilar como velas en una tormenta.
— Están aquí — murmuró, su voz apenas un susurro en el silencio de la sala.
La alarma estalló un segundo después, un aullido profundo y resonante que sacudió las paredes de obsidiana. Namjoon se puso de pie de un salto, su corazón latiendo con fuerza mientras la adrenalina recorría su cuerpo. No había esperado que el Círculo Negro se moviera tan rápido. No había esperado que encontraran la fortaleza tan pronto.
— ¡Todos a sus puestos! — gritó, su voz amplificada por la magia de la sala.
— ¡Defensas al máximo! ¡Protejan la cámara de consagración! —
Los corredores de la fortaleza se llenaron de movimiento. Jin apareció a su lado, su rostro inusualmente serio, su sonrisa ausente.
— El Círculo Negro ha atravesado el perímetro exterior — dijo, su voz tensa.
— Están usando magia de sangre. Han sacrificado a sus propios magos para romper las barreras —
— ¿Cuántos? — preguntó Namjoon.
— Docenas — respondió Yoongi, materializándose de las sombras.
— Tal vez cien. Han traído a sus mejores guerreros. Y vienen por la Guardiana —
Namjoon apretó la mandíbula, sintiendo cómo el peso de la responsabilidad se asentaba sobre sus hombros. Había preparado la fortaleza para un asedio, pero no para esto. El Círculo Negro había movilizado a todo su ejército. Y estaban desesperados.
— Jungkook — dijo, girándose hacia el corredor.
— ¿Dónde está Jungkook? —
— Está con ella — respondió Jimin, apareciendo junto a ellos con los ojos brillando de energía lupina.
— Salió de la cámara de consagración hace unos minutos. Están en la torre este —
— Protejan la torre — ordenó Namjoon.
— Yo me encargo de la defensa del perímetro. Hoseok, ve con Jimin. Taehyung, necesito que uses el viento para rastrear cualquier movimiento enemigo. Jin, Yoongi, conmigo —
Los hermanos se movieron al unísono, su entrenamiento y su vínculo de sangre activándose como un engranaje perfecto. Namjoon corrió hacia la sala de control, sus dedos volando sobre los paneles de energía mientras activaba las defensas secundarias. Barreras de luz, trampas de sombra, campos de contención. Todo lo que habían construido durante siglos estaba a punto de ser puesto a prueba.
Pero en el fondo de su mente, una preocupación persistía. Jungkook. El ritual de Jungkook había sido el más intenso de todos. Había sentido la energía desde la sala de estrategia, una explosión de luz y poder que había sacudido los cimientos de la fortaleza. Y ahora, Jungkook y Yuna estaban solos en la torre este, sin defensas, sin protección.
— No puedo perderlos — susurró Namjoon, sus dedos temblando sobre los paneles.
— No puedo perder a ninguno de ellos —
-----
En la torre este, Jungkook sentía el peligro antes de que las alarmas sonaran.
Su naturaleza híbrida lo hacía más sensible a las energías oscuras, y la presencia del Círculo Negro era como un hedor en el aire, un olor a muerte y sangre que lo hacía estremecerse. Estaba de pie junto a la ventana de la torre, sus ojos escudriñando la oscuridad del horizonte, cuando sintió la mano de Yuna sobre su brazo.
— Jungkook — dijo ella, su voz tranquila pero firme.
— ¿Qué está pasando? —
— El Círculo Negro — respondió él, girándose para mirarla.
— Han venido a buscarte —
Yuna lo miró fijamente, sus ojos brillando con una determinación que Jungkook no había visto antes. No había miedo en ellos, ni siquiera cuando el sonido de las explosiones comenzó a resonar en la distancia.
— No voy a huir — dijo, su voz firme.
— No voy a esconderme mientras ellos luchan por mí —
— No tienes que huir — respondió Jungkook, tomando sus manos entre las suyas.
— Pero tampoco tienes que luchar. Eso es lo que ellos quieren. Quieren que uses tu poder, que te descontroles, que la Llama Lunar se desate. Y si eso pasa... —
— Lo sé — interrumpió Yuna.
— Si eso pasa, la ciudad entera podría destruirse. Pero no voy a quedarme de brazos cruzados mientras ellos mueren por mí —
Jungkook la miró fijamente, y por un instante, su corazón se llenó de una mezcla de orgullo y miedo. Yuna era valiente, más valiente de lo que nadie le daba crédito. Pero también era imprudente. Y esa imprudencia podía costarle la vida.
— Entonces lucharemos juntos — dijo, su voz firme.
— Pero tienes que prometerme algo —
— ¿Qué? —
— Prométeme que no usarás la Llama Lunar a menos que sea absolutamente necesario. Prométeme que confiarás en mí. En nosotros —
Editado: 08.08.2026