Luna De Jade

CAPITULO 12

Jungkook sintió el ataque antes de que la oscuridad tocara a Yuna.

Su instinto de cazador se disparó, y se giró con una velocidad que desafiaba la lógica. Vio a la figura encapuchada, vio la mano levantada, vio la oleada de energía negra que se abalanzaba sobre Yuna como una marea de muerte. Y sin pensar, sin dudar, se lanzó entre ella y el ataque.

El impacto lo golpeó con la fuerza de un tren. La energía oscura lo envolvió, quemando su piel, desgarrando sus músculos, penetrando en su sangre como ácido. Jungkook gritó, un sonido desgarrador que resonó en toda la fortaleza, y cayó de rodillas, su cuerpo retorciéndose de dolor.

— ¡JUNGKOOK! — el grito de Yuna perforó el caos de la batalla.

Ella corrió hacia él, sus manos temblorosas tocando su rostro, su piel, buscando cualquier señal de vida. Jungkook levantó la mirada, sus ojos oscuros brillando con una mezcla de dolor y determinación.

— No... no te toqué — susurró, su voz apenas audible.

— Prometí... protegerte —

— ¡Cállate! — gritó Yuna, las lágrimas rodando por sus mejillas.

— ¡No puedes morir! ¡No puedes dejarme! —

La figura encapuchada rió, un sonido seco y cruel que heló la sangre de Yuna.

— El híbrido ha caído — dijo, su voz llena de desdén.

— Ahora solo quedas tú, Guardiana. Entrégate, y el Círculo Negro te perdonará la vida —

Yuna levantó la mirada hacia la figura, sus ojos brillando con una furia que hacía juego con el calor de la Llama Lunar en su pecho. Ya no había miedo en ellos. Solo rabia. Solo determinación.

— Nunca — dijo, su voz fría como el hielo.

— Nunca me rendiré ante ti —

La figura encapuchada levantó su mano de nuevo, preparando otro ataque. Pero antes de que pudiera lanzarlo, un destello de luz dorada lo envolvió, y un rugido de energía sacudió la fortaleza.

— ¡No toques a mi hermano! — la voz de Hoseok resonó como un trueno, y una oleada de luz solar cegadora golpeó al encapuchado, haciéndolo retroceder.

Jimin apareció junto a Jungkook, sus ojos dorados brillando con ferocidad. Sus manos, cubiertas de garras, se posaron sobre el pecho de Jungkook, y una energía plateada comenzó a fluir de él hacia el híbrido.

— No te mueras, maldito — susurró Jimin, su voz temblorosa.

— No te atrevas a morir —

Jungkook tosió, su sangre manchando sus labios, pero una sonrisa débil curvó su boca.

— No voy... a morir — susurró.

— Prometí... cuidarla —

— Cállate y déjame sanarte — gruñó Jimin, pero sus ojos brillaban con lágrimas contenidas.

Mientras tanto, los otros dragones se habían reunido alrededor de Yuna, formando un escudo de energía y determinación. Namjoon estaba a su izquierda, su rostro severo, sus manos trazando patrones de protección en el aire. Jin estaba a su derecha, su sonrisa ausente, su magia de ilusión creando barreras que confundían al enemigo. Yoongi se movía en las sombras, atacando a los magos del Círculo Negro desde la oscuridad. Taehyung susurraba al viento, creando torbellinos que desorientaban a los atacantes.

Y en el centro, Yuna sintió cómo la Llama Lunar latía con más fuerza que nunca. No era solo su poder. Era el poder de los siete dragones, el poder del vínculo que habían forjado, el poder de la conexión que los unía a todos.

— No puedo controlarlo — susurró, sus manos temblorosas.

— Está ardiendo demasiado fuerte —

— No lo controles — dijo Namjoon, su voz firme.

— Déjalo fluir. Somos parte de ti ahora. Deja que te guíe —

Yuna cerró los ojos, y por primera vez, no luchó contra la Llama Lunar. La abrazó. La aceptó. La dejó fluir a través de ella como un río de fuego y luz.

Cuando abrió los ojos, su cuerpo brillaba con un resplandor dorado y plateado. La energía de los siete dragones se había fusionado con la suya, creando un poder que trascendía cualquier cosa que el Círculo Negro hubiera visto jamás.

— Retrocedan — dijo, su voz resonando con un eco antiguo.

— Todos retrocedan —

Los magos del Círculo Negro dudaron, sus ojos fijos en la figura resplandeciente que se alzaba ante ellos. La figura encapuchada dio un paso adelante, su energía oscura arremolinándose a su alrededor.

— No tienes el control, Guardiana — dijo, su voz llena de desdén.

— La Llama Lunar te consumirá —

— Quizás — respondió Yuna, su voz tranquila.

— Pero primero, te consumirá a ti —

Y entonces, la luz se desató.

Una explosión de energía dorada y plateada se extendió desde Yuna, envolviendo a todos los magos del Círculo Negro en un abrazo de fuego y luz. Gritaron, sus cuerpos retorciéndose mientras la energía pura los purificaba, quemando la oscuridad de sus almas. La figura encapuchada intentó huir, pero la luz lo alcanzó, envolviéndolo en un torbellino de poder que lo desintegró en partículas de ceniza.



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Editado: 08.08.2026

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