La celebración en el jardín de cristal se prolongó hasta bien entrada la noche, pero cuando las risas se apagaron y las copas de vino luminiscente quedaron vacías, los Siete Dragones y Yuna se retiraron a sus aposentos con el corazón lleno de una calma que ninguno de ellos había experimentado en mucho tiempo. Sin embargo, la paz no duraría. Porque en las profundidades de la fortaleza, una sombra se movía entre las grietas de la obsidiana, buscando un camino hacia la luz.
Taehyung sintió la presencia primero. Estaba en su habitación, sus dedos rozando los bordes de un espejo antiguo que había pertenecido a los primeros guardianes, cuando el viento a su alrededor se volvió frío y cortante. No era un viento cualquiera, sino el susurro de algo antiguo, algo que había estado esperando el momento adecuado para emerger.
— No puede ser — susurró, sus ojos fijos en el reflejo del espejo.
— Está muerto. Lo vi caer —
Pero el reflejo no mentía. En la superficie plateada, una figura se materializó lentamente. No era la figura del líder del Círculo Negro, sino algo más antiguo, más profundo. Una sombra que había estado alimentándose de los bordes de la brecha, esperando el momento para liberarse.
— Taehyung — susurró la sombra, su voz un eco distorsionado.
— Has crecido mucho desde la última vez que nos vimos —
Taehyung dio un paso atrás, su corazón latiendo con fuerza mientras el viento se arremolinaba a su alrededor, formando una barrera de protección.
— No eres real — dijo, su voz firme pero con un temblor apenas perceptible.
— La brecha está sellada. No puedes estar aquí —
— La brecha está sellada, sí — respondió la sombra, su tono burlón.
— Pero no completamente. Siempre quedan grietas, Taehyung. Siempre quedan rincones donde la oscuridad puede esconderse. Y yo he estado esperando en uno de esos rincones. Esperando el momento adecuado —
— ¿Qué quieres? —
— Lo mismo que siempre he querido — respondió la sombra.
— La Guardiana. La Llama Lunar. El poder de despertar a la Entidad. Pero no puedo hacerlo solo. Necesito que tú me ayudes —
— Nunca — respondió Taehyung, su voz cortante.
— Prefiero morir antes que traicionar a los míos —
La sombra rió, un sonido que heló la sangre de Taehyung.
— Morir, dices. ¿Y si te ofreciera algo mejor que la muerte? ¿Y si te ofreciera la verdad sobre tu pasado? Sobre el día que perdiste tus recuerdos. Sobre la noche en que te convertiste en el Susurro del Viento —
Taehyung sintió cómo el mundo a su alrededor se tambaleaba. Su pasado, los fragmentos borrosos que siempre había intentado ignorar, se alzaban ante él como un espectro.
— No sé de qué hablas — dijo, su voz temblorosa.
— Claro que lo sabes — respondió la sombra.
— Pero has enterrado esos recuerdos tan profundamente que ni siquiera el viento puede alcanzarlos. ¿Quieres saber la verdad, Taehyung? ¿Quieres saber quién eras antes de convertirte en un dragón? —
Taehyung apretó los puños, su mente luchando contra la tentación. Pero la curiosidad era más fuerte. Siempre lo había sido.
— Dime — susurró finalmente.
La sombra se inclinó hacia él, y sus palabras fluyeron como un veneno en el oído de Taehyung.
— Tú no naciste para ser un guardián. Tú naciste para ser el líder del Círculo Negro. El heredero de la oscuridad. Pero los Siete Dragones te robaron, te lavaron el cerebro, te convirtieron en una herramienta para su causa. Tú eres uno de ellos, Taehyung. Siempre lo has sido —
Taehyung sintió cómo las palabras se clavaban en su pecho como puñales de hielo. No podía ser cierto. No podía ser verdad.
— Mientes — dijo, su voz quebrada.
— Mientes —
— ¿Miento? — respondió la sombra, y su tono se volvió suave, casi compasivo.
— Entonces prueba tu inocencia. Dime, ¿por qué no puedes recordar nada de antes de unirte a los dragones? ¿Por qué el viento te susurra fragmentos de una vida que no reconoces? ¿Por qué tienes pesadillas con sombras que te llaman por un nombre que no recuerdas? —
Taehyung cayó de rodillas, sus manos temblorosas apretando los bordes del espejo. La sombra tenía razón. Siempre lo había sabido. Siempre había sentido que algo faltaba en su vida, un vacío que el viento no podía llenar.
— ¿Qué quieres de mí? — susurró, su voz derrotada.
— Solo una cosa — respondió la sombra.
— La próxima vez que la Guardiana esté vulnerable, tráemela. No la lastimes. Solo tráemela. Y a cambio, te devolveré tus recuerdos. Te devolveré la verdad —
Taehyung levantó la mirada, sus ojos llenos de lágrimas.
— ¿Y si me niego? —
— Entonces vivirás el resto de tu vida sin saber quién eres realmente — respondió la sombra.
— Sin saber si lo que sientes por los dragones es real o una mentira impuesta —
Editado: 08.08.2026