El aire en la fortaleza cambió. No fue un cambio abrupto, sino gradual, como el lento descenso de una noche que se niega a ceder ante el amanecer. Los pasillos de obsidiana, que antes habían brillado con la luz de la victoria, ahora parecían más oscuros, más fríos. Y en los corazones de los Siete Dragones, una inquietud comenzó a germinar.
Jungkook y Yuna se reunieron con los demás en la sala de estrategia. Taehyung llegó último, su rostro pálido, sus ojos evitando el contacto con los de sus hermanos. Namjoon lo notó de inmediato.
— Taehyung — dijo, su voz seria.
— ¿Qué te pasa? —
— Nada — respondió Taehyung, demasiado rápido.
— Solo estoy cansado. La batalla me agotó —
Namjoon lo miró fijamente, pero no presionó. Había algo en la voz de su hermano que no encajaba, pero no era el momento para enfrentamientos. Había problemas más urgentes.
— Jungkook ha sentido una presencia — dijo Namjoon, girándose hacia el resto.
— Algo antiguo. Algo que no debería estar aquí —
— ¿El Círculo Negro? — preguntó Jin, su expresión seria.
— No — respondió Yuna.
— Es algo diferente. Algo que ha estado esperando en las sombras, alimentándose de los bordes de la brecha —
Yoongi se inclinó sobre el mapa de plata líquida, sus dedos trazando patrones de energía.
— Hay una grieta — dijo, su voz plana pero con un matiz de preocupación.
— Pequeña, apenas visible. Pero está ahí. En las profundidades del templo. La brecha se selló, pero no por completo —
— ¿Eso significa que la Entidad puede escapar? — preguntó Jimin, su voz tensa.
— No — respondió Yoongi.
— La Entidad sigue dormida. Pero algo más ha cruzado a través de la grieta. Algo que no necesita un portal abierto para moverse —
Hoseok dio un paso adelante, su luz solar parpadeando débilmente.
— ¿Un espectro? ¿Un espíritu? —
— Algo peor — dijo Yoongi.
— Un fragmento de conciencia. Un eco del líder que derrotamos. No está vivo, pero tampoco está muerto. Es una sombra que busca un ancla en nuestro mundo —
Yuna sintió cómo la Llama Lunar se intensificaba en su pecho, latiendo con un ritmo acelerado.
— ¿Y qué quiere? —
— A ti — respondió Yoongi, sus ojos oscuros fijos en los de ella.
— Quiere usarte para completar lo que el líder no pudo. Quiere despertar a la Entidad a través de ti —
El silencio que siguió fue denso, cargado de una tensión que ninguno de ellos podía ignorar. Taehyung, que había estado en silencio durante toda la conversación, sintió cómo el peso de su secreto se clavaba en su pecho. La sombra en el espejo le había ofrecido la verdad a cambio de la Guardiana. Y ahora, esa misma sombra estaba moviéndose en las profundidades de la fortaleza.
— Tenemos que encontrarla — dijo Jungkook, su voz firme.
— Antes de que encuentre a Yuna —
— No será fácil — respondió Yoongi.
— La sombra no tiene forma física. Se mueve a través de los sueños, de las grietas en la mente. Puede estar en cualquier lugar —
— Entonces usaremos el vínculo — dijo Namjoon.
— Todos nosotros. Unidos por la energía de la Llama Lunar. Si la sombra está aquí, la sentiremos —
Los Siete Dragones se tomaron de las manos, y Yuna sintió cómo su energía fluía a través de ellos, conectándolos en una red de luz y sombra. Taehyung dudó por un instante, pero luego extendió su mano, su corazón latiendo con fuerza mientras el viento a su alrededor susurraba advertencias.
— Cierren los ojos — dijo Namjoon.
— Y busquen —
La energía se extendió como una onda expansiva, recorriendo cada rincón de la fortaleza, cada grieta en la obsidiana, cada sombra en los pasillos. Y entonces, la sintieron. Una presencia oscura, fría, que se movía con la lentitud de una serpiente entre las piedras.
— Está aquí — susurró Jin, su voz tensa.
— En el jardín de cristal —
— Vamos — dijo Namjoon, soltando las manos.
— No la dejemos escapar —
Corrieron por los pasillos, sus pasos resonando en la piedra fría. Cuando llegaron al jardín de cristal, la visión los detuvo en seco. Las plantas luminiscentes habían palidecido, sus colores apagados. En el centro, flotando sobre el agua de la fuente, una figura oscura se arremolinaba como una nube de humo.
— La Guardiana — susurró la figura, su voz un eco distorsionado.
— Has venido a mí —
— No me he movido — respondió Yuna, su voz firme.
— Tú has venido a mí —
La figura rió, un sonido que heló la sangre de todos los presentes.
— Astuta. Me gusta eso. Pero no importa. Estás aquí ahora. Y eso es todo lo que necesito —
Editado: 08.08.2026