Las palabras de la sombra resonaron en la mente de Taehyung durante días, como un eco que se negaba a desvanecerse.
El antiguo guardián. El híbrido que había existido antes que Jungkook. El que había desaparecido sin dejar rastro. Taehyung no había podido sacudirse la sensación de que la sombra, a pesar de sus mentiras, había tocado un nervio que los dragones mantenían enterrado.
Una noche, mientras los demás descansaban, Taehyung se deslizó fuera de su habitación y se dirigió a la biblioteca prohibida. Era un lugar al que pocos tenían acceso, un archivo de pergaminos y libros que contenían la historia completa de los Siete Dragones. Si había algún registro del antiguo guardián, estaría allí.
La biblioteca estaba sumida en la penumbra, iluminada solo por la luz tenue de velas flotantes. Taehyung recorrió los estantes con dedos temblorosos, buscando cualquier mención de los guardianes que habían existido antes de él. Finalmente, encontró un pergamino polvoriento, enrollado y atado con una cinta de cuero negro.
Lo desató con cuidado y extendió el pergamino sobre la mesa de piedra. Las letras, escritas en una tinta que brillaba con un resplandor plateado, contaban la historia de un guardián llamado Kaelen.
Kaelen había sido un híbrido, como Jungkook. Cazador y vampiro, atrapado entre dos mundos. Había sido el primero en unirse a los Siete Dragones después de la fundación del gremio, y su poder era legendario. Pero también era inestable. Las crónicas contaban que Kaelen había sido consumido por su propia oscuridad, que se había vuelto contra los dragones y había sido destruido para proteger la fortaleza.
— Mentiras — susurró una voz desde la oscuridad.
Taehyung se giró rápidamente, su corazón latiendo con fuerza. Jungkook estaba de pie en la entrada de la biblioteca, su rostro pálido, sus ojos brillando con una mezcla de rabia y tristeza.
— Jungkook — dijo Taehyung, su voz tensa.
— No sabía que estabas aquí —
— Te he estado siguiendo desde que saliste de tu habitación — respondió Jungkook, acercándose lentamente.
— Sabía que la sombra te había sembrado dudas. Sabía que vendrías a buscar respuestas —
— ¿Y qué has encontrado? — preguntó Taehyung, señalando el pergamino.
— Porque esto dice que Kaelen fue destruido por traición —
— Eso es lo que los antiguos dragones querían que todos creyeran — respondió Jungkook, su voz amarga.
— Pero la verdad es mucho más oscura. Kaelen no fue destruido. Fue sacrificado —
Taehyung sintió cómo el mundo a su alrededor se tambaleaba.
— ¿Sacrificado? ¿Para qué? —
Jungkook se sentó frente a él, sus manos temblorosas rozando el borde del pergamino.
— Kaelen descubrió la verdad sobre la Entidad — dijo.
— Descubrió que los Siete Dragones no solo protegían la ciudad de la oscuridad. También la alimentaban. La Entidad no es solo un ser de caos. Es un equilibrio. Una fuerza que mantiene a raya a otras entidades más peligrosas. Los dragones la mantienen dormida, pero también la usan como un escudo —
— ¿Y Kaelen? —
— Kaelen quiso liberarla — respondió Jungkook.
— Creyó que era la única manera de romper el ciclo de oscuridad y luz. Pero los antiguos dragones lo detuvieron. Lo ataron a la Entidad, usando su energía para fortalecer el sello. Y lo borraron de la historia —
Taehyung apretó los puños, su mente procesando la información.
— ¿Cómo sabes todo esto? —
— Porque yo fui quien encontró sus diarios — respondió Jungkook.
— Hace años, cuando recién me uní a los dragones. Estaban escondidos en los cimientos de la fortaleza, donde nadie podía encontrarlos. Kaelen dejó un registro de todo. De su descubrimiento, de su lucha, de su sacrificio —
— ¿Y no dijiste nada? —
— No pude — respondió Jungkook, su voz quebrada.
— Porque si la verdad salía a la luz, todo lo que hemos construido se derrumbaría. Los dragones, el gremio, la protección de la ciudad. Todo se desmoronaría —
Taehyung lo miró fijamente, sintiendo cómo la rabia y la compasión se mezclaban en su pecho.
— ¿Y ahora qué? — preguntó.
— ¿Seguimos ocultando la verdad? —
Jungkook levantó la mirada, y por primera vez, Taehyung vio lágrimas en sus ojos.
— No lo sé — admitió.
— Pero sé que no podemos seguir así. La sombra sabe la verdad. Y si no la enfrentamos, la usará para destruirnos —
Taehyung extendió su mano y la posó sobre el hombro de Jungkook.
— Entonces la enfrentaremos — dijo.
— Juntos. Como siempre lo hemos hecho —
Jungkook asintió lentamente, y por un instante, el peso de la verdad que compartían pareció aligerarse.
— Gracias — susurró.
— No sabía cuánto necesitaba escuchar eso —
Editado: 08.08.2026