Luna De Jade

CAPITULO 26

La liberación de Kaelen había sido un triunfo, pero también una señal. La sombra, que había estado acechando en los bordes de la fortaleza, sintió el debilitamiento del sello y se abalanzó sobre ellos con una ferocidad que ninguno había anticipado.

— ¡Nos ataca! — gritó Jimin, sus ojos dorados brillando con instinto lupino mientras sentía la oleada de energía oscura que se precipitaba por los corredores.

Los Siete Dragones, Yuna y Kaelen apenas tuvieron tiempo de reaccionar. La sombra emergió de las paredes de obsidiana como una marea de pesadilla, su forma amorfa extendiéndose como tentáculos de humo negro que arañaban el suelo y las paredes.

— ¡Formen un círculo! — ordenó Namjoon, su voz cortando el caos.

— ¡Protejan a Yuna! —

Pero Yuna no necesitaba protección. La Llama Lunar ardía en su pecho con una intensidad que no había sentido desde la batalla en el templo. Dio un paso adelante, sus manos extendidas, y una oleada de luz dorada golpeó el primer tentáculo, haciéndolo retroceder con un chillido agudo.

— ¡No estoy indefensa! — gritó, su voz resonando con el eco de su poder.

La sombra se retorció, y de su interior emergió una figura familiar: el líder del Círculo Negro, su máscara de hueso blanco brillando con una luz malvada. Pero no era él. Era un eco, una proyección de su oscuridad, alimentada por el odio y el deseo de venganza.

— Guardiana — susurró la figura, su voz un cuchillo en la noche.

— Has traído a todos tus perros a morir contigo —

— ¡No tan rápido! — rugió Jungkook, lanzándose contra la figura con una velocidad sobrehumana.

Su cuerpo se movió como un relámpago, sus garras extendidas, sus colmillos al descubierto. La figura lo esquivó con una facilidad fantasmal, pero Jungkook no se rindió. Giró en el aire y atacó de nuevo, esta vez con un golpe que atravesó el pecho de la proyección.

La figura chilló, pero no desapareció. En lugar de eso, se fragmentó en decenas de sombras más pequeñas, cada una de ellas lanzándose contra los dragones.

La batalla se convirtió en un caos de luz y oscuridad.

Hoseok iluminó el campo de batalla con una explosión de energía solar que redujo a cenizas a varias sombras. Jin creó ilusiones que confundían a los atacantes, haciendo que chocaran entre sí. Yoongi se movía en las sombras, atacando desde ángulos imposibles con dagas de energía negra. Jimin, en su forma licántropa, desgarraba a las sombras con sus garras y colmillos, su rugido resonando como un trueno.

Taehyung susurraba al viento, creando torbellinos que desorientaban a la oscuridad, mientras Namjoon trazaba patrones de protección en el aire, manteniendo a la Entidad a raya.

Pero la sombra era implacable. Se multiplicaba, se regeneraba, atacaba desde todas las direcciones.

Kaelen, recién liberado, luchaba con una ferocidad que ninguno había esperado. Su cuerpo, debilitado por siglos de cautiverio, se movía con la gracia de un bailarín, sus manos trazando arcos de energía plateada que cortaban las sombras como una guadaña.

— ¡No pueden ganar! — rugió la figura principal, su voz resonando en la cámara.

— ¡Soy infinita! ¡Soy eterna! —

— ¡Y nosotros somos Dragones! — gritó Namjoon.

— ¡Y nunca nos rendimos! —

La batalla se intensificó. Jungkook y Kaelen luchaban codo con codo, sus energías híbridas fusionándose en una danza mortal. Pero la sombra era astuta. Se retiró momentáneamente, solo para atacar desde atrás, envolviendo a Yuna en un abrazo de oscuridad.

— ¡Yuna! — gritó Jungkook, su corazón latiendo con fuerza mientras veía a la Guardiana ser absorbida por la negrura.

— ¡Déjala ir! — rugió Jimin, lanzándose hacia la sombra con una furia ciega.

Pero la sombra era más rápida. Se retorció, y Yuna desapareció en su interior, sus gritos apagándose mientras la oscuridad la envolvía por completo.

— ¡No! — gritó Jungkook, su voz desgarrada por el dolor.

Pero entonces, una luz emergió de la oscuridad. Una luz dorada y plateada, intensa y cegadora. Yuna estaba en el centro de la sombra, sus ojos brillando como soles, su cuerpo envuelto en un resplandor que quemaba la oscuridad a su alrededor.

— ¡No sabes con quién estás jugando! — gritó, su voz resonando con el eco de la Llama Lunar.

— ¡Soy la Guardiana! ¡Y no me rendiré! —

La sombra chilló, retorciéndose mientras la luz de Yuna la consumía. Jungkook no dudó. Se lanzó hacia ella, atravesando la oscuridad como una flecha, y tomó su mano.

— ¡Juntos! — gritó.

— ¡Ahora! —

Yuna sintió cómo la energía de Jungkook fluía hacia ella, fortaleciéndola, anclándola a la luz. Los otros dragones se unieron, sus manos extendidas, su energía fluyendo en un torrente de poder.

— ¡Ahora! — gritó Namjoon.

La luz explotó, envolviendo la cámara en un resplandor cegador. La sombra chilló, su forma fragmentándose en un millar de pedazos que se desvanecieron en el aire como humo.



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Editado: 08.08.2026

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