Luna De Jade

CAPITULO 27

El silencio que siguió a la batalla fue denso, casi opresivo. La cámara de los cimientos, que había sido testigo de la furia de la luz y la oscuridad, ahora yacía en calma, sus cristales de cuarzo negro brillando con un resplandor tenue y fatigado. Los ocho guardianes estaban de pie en el centro, sus cuerpos magullados, sus energías agotadas, pero sus espíritus intactos.

Yuna fue la primera en moverse. Se soltó lentamente del abrazo de Jungkook y miró a su alrededor, recorriendo los rostros de los dragones. Jin, con su sonrisa cansada pero presente. Yoongi, apoyado contra la pared, sus ojos cerrados pero su respiración estable. Hoseok, con su luz solar parpadeando débilmente, pero su sonrisa radiante. Namjoon, firme como siempre, aunque sus manos temblaban ligeramente. Jimin, en su forma humana, su pecho subiendo y bajando con cada respiración profunda. Taehyung, con el viento aún arremolinándose a su alrededor. Jungkook, su mano aún enredada en la de ella. Y Kaelen, de pie al margen, su cuerpo demacrado pero su mirada brillante.

—¿Están todos bien? —preguntó Yuna, su voz ronca pero firme.

—Estamos vivos —respondió Jin, su tono ligero pero con un matiz de seriedad—. Eso es más de lo que esperaba hace una hora.

—La sombra ha sido derrotada —dijo Namjoon, su voz calmada pero con una advertencia oculta—. Pero esto no ha terminado. La Entidad sigue ahí, dormida bajo la ciudad. Y ahora que el sello se ha debilitado, su energía está más activa que nunca.

—¿Qué significa eso? —preguntó Hoseok, su voz teñida de preocupación.

—Significa que la paz que hemos ganado hoy podría ser temporal —respondió Yoongi, abriendo los ojos lentamente—. La Entidad se está moviendo en sueños. Buscando una nueva manera de despertar.

—Entonces tenemos que estar preparados —dijo Jungkook, su voz firme—. No podemos bajar la guardia.

Kaelen dio un paso adelante, su mirada fija en Yuna.

— La Entidad no solo busca despertar — dijo.

— También busca a la Guardiana. Su energía es la llave que necesita para romper el sello por completo. Si Yuna cae en manos de la oscuridad, todo estará perdido —

Yuna sintió cómo la Llama Lunar latía en su pecho, como si respondiera a las palabras de Kaelen.

— Entonces no caeré — dijo, su voz firme.

— No importa lo que pase. No permitiré que la Entidad me use —

— No tendrás que enfrentarla sola — dijo Namjoon.

— Estamos contigo. Todos nosotros —

— Y yo también — añadió Kaelen, su voz grave

— He estado atado a la Entidad durante siglos. Conozco sus patrones, sus debilidades. Puedo ayudarlos a anticipar sus movimientos —

Jin sonrió, su cansancio aliviado por la esperanza.

— Entonces tenemos un equipo completo. Ocho guardianes. Una Guardiana. Y una misión: proteger la ciudad y mantener a raya a la Entidad —

— Suena fácil cuando lo dices así — murmuró Yoongi, pero había un destello de humor en sus ojos.

— Nunca dije que fuera fácil — respondió Jin, guiñándole un ojo.

— Solo dije que tenemos un equipo —

La risa que siguió fue débil, pero genuina. Un momento de ligereza en medio del peso de la victoria.

—Ahora debemos descansar —dijo Namjoon, su tono autoritario—. Todos estamos agotados. La energía de la batalla nos ha consumido. Necesitamos recuperarnos antes de planear nuestros próximos pasos.

— Estoy de acuerdo — dijo Jimin, estirando los brazos.

— Pero alguien tiene que llevarme a mi habitación. No creo que pueda caminar hasta allí —

— Yo te llevo — dijo Hoseok, sonriendo.

— Pero no te quejes si te dejo caer —

— ¡Hoseok! — protestó Jimin, pero su sonrisa traicionaba su molestia.

Uno a uno, los guardianes comenzaron a ascender por las escaleras de caracol, dejando atrás la cámara de los cimientos. Jungkook y Yuna caminaban juntos, sus manos aún entrelazadas, sus pasos sincronizados como una danza.

— Eres increíble, ¿sabes? — dijo Jungkook, su voz baja y cálida.

— Has enfrentado a la oscuridad sin dudarlo. Sin miedo —

— Tuve miedo — admitió Yuna, su voz apenas un susurro.

— Pero tenerlos a todos a mi lado me dio fuerza. No sé qué habría hecho sin ustedes —

— Nunca tendrás que descubrirlo — respondió Jungkook, apretando su mano.

— Estamos aquí. Siempre —

Llegaron al nivel superior de la fortaleza, donde la luz del amanecer comenzaba a filtrarse a través de las ventanas de obsidiana. El sol naciente pintaba los pasillos de tonos dorados y rosados, un recordatorio de que la vida continuaba.

— Mira — dijo Yuna, señalando el horizonte.

— Un nuevo día —

Jungkook siguió su mirada y sonrió.

— Y con él, una nueva oportunidad —

— De construir algo mejor — dijo Yuna, su voz llena de esperanza.



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Editado: 08.08.2026

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