Luna De Jade

CAPITULO 30

La decisión de Yuna de escuchar a la Entidad había sembrado una semilla de esperanza y también de inquietud en la fortaleza. Los Siete Dragones, aunque unidos en su lealtad a la Guardiana, no podían evitar sentir que estaban caminando sobre un terreno peligroso. La Entidad había sido su enemiga durante siglos. Confiar en ella era un salto de fe que ninguno de ellos había dado antes.

Pero Yuna estaba convencida. Y su convicción, alimentada por la Llama Lunar, era contagiosa.

— No podemos seguir ocultándonos detrás de nuestros miedos — dijo Yuna, reunida con los dragones en el jardín de cristal.

— La Entidad no es nuestra enemiga. Es un equilibrio. Y si podemos entenderla, tal vez podamos encontrar una manera de convivir con ella —

— No es tan simple — dijo Yoongi, su voz plana pero con un matiz de preocupación.

— La Entidad es un ser de caos. Su naturaleza es impredecible. No podemos confiar en que sus intenciones sean pacíficas —

— Pero tampoco podemos asumir que siempre serán hostiles — respondió Yuna.

— He visto su corazón. He sentido su soledad. Es como nosotros. Solo quiere ser entendida —

— ¿Y si estás equivocada? — preguntó Jin, su voz seria.

— ¿Y si la Entidad te está manipulando para que bajes la guardia? —

— Entonces enfrentaremos las consecuencias — respondió Yuna.

— Pero no voy a vivir con miedo. No voy a permitir que el miedo nos impida buscar una solución pacífica —

Namjoon, que había estado en silencio durante la discusión, dio un paso adelante.

— Yuna tiene razón — dijo.

— Hemos estado luchando contra la Entidad durante siglos sin resultados. Tal vez es hora de intentar algo diferente. Algo que nunca hemos hecho antes —

— ¿Y qué es eso? — preguntó Hoseok, su voz teñida de curiosidad.

— Escuchar — respondió Namjoon.

— Realmente escuchar —

El silencio que siguió fue denso, cargado de la tensión de la incertidumbre. Luego, lentamente, los dragones comenzaron a asentir.

— Entonces hagámoslo — dijo Jungkook, su voz firme.

— Pero con precaución. Y juntos —

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El plan que trazaron era sencillo en su concepción pero complejo en su ejecución. Yuna, usando la Llama Lunar como un puente, se sumergiría en los sueños de la Entidad para establecer una comunicación directa. Los Siete Dragones, utilizando el vínculo, la anclarían a la realidad y la protegerían de cualquier influencia oscura.

La ceremonia se llevó a cabo en el templo de los antiguos guardianes, el lugar donde la grieta había sido sellada y donde la Entidad estaba más cerca de la superficie. Los Siete Dragones formaron un círculo alrededor de Yuna, sus manos entrelazadas, sus energías fluyendo en sincronía.

— Cierra los ojos — susurró Namjoon.

— Y déjanos guiarte —

Yuna obedeció, y la oscuridad la envolvió.

Cuando abrió los ojos, estaba en el paisaje de sombras y niebla que había visto en su sueño. Pero esta vez, la figura de luz y sombra estaba esperándola.

— Has vuelto — dijo la figura, su voz suave y profunda.

— Sabía que lo harías —

— Quiero entenderte — dijo Yuna, su voz firme.

— Quiero entender lo que eres y por qué estás aquí —

— Soy un equilibrio — respondió la figura.

— Una fuerza que mantiene a raya a otras entidades más peligrosas. Los dragones me mantienen dormida porque temen lo que no entienden. Pero tú eres diferente. Tú tienes la Llama Lunar. Tú puedes verme como realmente soy —

— Muéstrame — dijo Yuna.

— Muéstrame quién eres —

La figura se extendió, y Yuna sintió cómo una oleada de energía la envolvía. Vio imágenes de un pasado lejano, de un mundo donde la Entidad y los humanos coexistían en armonía. Vio cómo el miedo y la desconfianza habían roto ese equilibrio, cómo la Entidad había sido sellada y olvidada.

— No quiero destruir — dijo la figura.

— Solo quiero ser libre. Quiero coexistir. Como antes —

— ¿Y cómo podemos hacer eso? — preguntó Yuna.

— Necesito un ancla — respondió la figura.

— Un vínculo con el mundo humano. Tú puedes ser ese ancla, Yuna. La Llama Lunar puede ser el puente que nos una —

Yuna sintió cómo las palabras de la figura resonaban en su interior. Era una responsabilidad inmensa, pero también una oportunidad.

— ¿Qué necesito hacer? — preguntó.

— Solo aceptarme — respondió la figura.

— Aceptarme como parte de ti. Como parte del equilibrio —

Yuna cerró los ojos y sintió cómo la Llama Lunar latía en su pecho, cálida y vibrante. Tomó un respiro profundo y, lentamente, asintió.

— Te acepto — susurró.



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Editado: 08.08.2026

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