Luna De Jade

CAPITULO 31

El regreso a la fortaleza fue silencioso, pero no era el silencio de la derrota ni de la tensión. Era el silencio de quienes han cruzado un umbral y saben que nada volverá a ser igual. Yuna caminaba en el centro del grupo, su paso firme, su rostro iluminado por una luz interior que ninguno de los dragones había visto antes. La Entidad ya no era una amenaza susurrante en las profundidades de la ciudad. Era parte de ella, un eco armonioso que latía en sincronía con la Llama Lunar.

Cuando llegaron a la sala de estrategia, Namjoon fue el primero en hablar.

— Yuna, necesito que nos expliques lo que sientes. Lo que ha cambiado en ti —

Yuna se sentó en el centro del círculo de piedra, sus manos apoyadas sobre sus rodillas. Los siete dragones y Kaelen la rodearon, sus ojos fijos en ella, sus energías vibrantes y atentas.

— La Entidad no es un enemigo — dijo Yuna, su voz clara y segura.

— Es una fuerza de equilibrio, como la Llama Lunar. Durante siglos, los dragones la mantuvieron dormida por miedo a lo que podía hacer. Pero ese miedo era infundado. La Entidad no quiere destruir. Quiere coexistir —

— ¿Y cómo sabemos que no está mintiendo? — preguntó Yoongi, su voz plana pero con un matiz de auténtica curiosidad.

— Porque ahora puedo sentirla — respondió Yuna, posando una mano sobre su pecho.

— La Entidad está dentro de mí. No como un parásito, sino como un eco. Un reflejo de lo que siempre fue. Puedo sentir su memoria, su dolor, su deseo de paz. Y también puedo sentir su conexión con este mundo. Con todos nosotros —

Jungkook se inclinó hacia ella, sus ojos oscuros brillando con intensidad.

— ¿Y cómo te sientes con eso? ¿Cómo es tenerla dentro? —

— Es extraño — admitió Yuna, con una sonrisa temblorosa.

— Al principio, sentí miedo. Miedo de perder el control, de ser consumida. Pero luego, entendí que la Entidad no quiere controlarme. Quiere ser entendida. Y yo puedo ser ese puente entre ella y el mundo humano —

— Entonces, ¿qué hacemos ahora? — preguntó Hoseok, su voz llena de esperanza.

— ¿Cómo construimos ese puente? —

— Primero, tenemos que compartir esta verdad con los demás gremios — dijo Namjoon.

— Los magos de Seúl, los clanes de licántropos, los vampiros y los cazadores. Todos ellos han vivido con miedo a la Entidad durante siglos. Si no les mostramos que el peligro ha pasado, seguirán viviendo en la oscuridad —

— No será fácil — dijo Jin, su voz seria.

— Hay muchos que prefieren el miedo conocido a la paz desconocida —

— Lo sé — respondió Namjoon.

— Pero tenemos que intentarlo. Por el bien de todos —

— También necesitamos reforzar el vínculo — dijo Kaelen, hablando por primera vez.

— La Entidad está en paz ahora, pero su energía sigue siendo poderosa. Si no la anclamos adecuadamente, podría desequilibrarse de nuevo. Yuna es su ancla, pero el vínculo con los siete dragones es lo que la mantiene estable. Debemos fortalecerlo —

— ¿Cómo? — preguntó Jimin.

— Mediante la práctica — respondió Kaelen.

— Reunirse regularmente, compartir energía, renovar el voto de sangre. El vínculo es como un músculo. Si no se ejercita, se debilita —

Los dragones asintieron, sus rostros reflejando determinación. Habían recorrido un largo camino desde que Yuna llegó a sus vidas. Habían enfrentado la oscuridad, habían desenterrado secretos y habían forjado lazos que trascendían el juramento de sangre. Y ahora, estaban listos para dar el siguiente paso.

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Los días siguientes estuvieron llenos de actividad. Namjoon y Jin viajaron a los gremios de la ciudad para compartir la noticia de la nueva alianza. Hubo resistencia, como esperaban, pero también hubo quienes escucharon con atención. Los jóvenes magos, en particular, mostraron un interés genuino en aprender más sobre la Entidad y su papel en el equilibrio del mundo.

Mientras tanto, en la fortaleza, Yuna y los dragones practicaban el fortalecimiento del vínculo. Se reunían en la cámara de consagración cada noche, sus manos entrelazadas, sus energías fluyendo en un círculo de luz. Yuna sentía cómo la Llama Lunar y la Entidad danzaban juntas dentro de ella, creando una sinfonía de poder y paz que la llenaba de una calma que nunca había conocido.

Una noche, después de la práctica, Jungkook la encontró en el jardín de cristal. La luna de jade brillaba en el cielo, y las plantas luminiscentes danzaban a su alrededor como un mar de estrellas.

— ¿No puedes dormir? — preguntó Jungkook, sentándose a su lado.

— No — admitió Yuna.

— Mi mente no para de dar vueltas. Hay tantas cosas que hacer. Tantos cambios por delante —

— Pero también hay muchas cosas buenas — respondió Jungkook, tomando su mano.

— Tienes una familia ahora. Tienes un propósito. Y tienes la oportunidad de construir algo increíble —

Yuna lo miró, sus ojos brillando a la luz de la luna.



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Editado: 08.08.2026

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