Luna De Jade

CAPITULO 38

La música de Yoongi había sido un regalo inesperado que abrió una puerta en el corazón de todos. Pero, como sucede a menudo después de los momentos de mayor intimidad, las palabras que no se habían dicho comenzaron a pesar más que las que sí se habían compartido. Las grietas en el corazón de cada uno de los dragones, aunque habían sido suavizadas por el amor de Yuna, seguían ahí, esperando ser exploradas.

Namjoon fue el primero en sentir el peso de las palabras no dichas. Se despertó en mitad de la noche, su mente girando en torno a una pregunta que no podía ignorar. Se levantó y caminó por los pasillos de la fortaleza, sus pasos resonando en el silencio, hasta que llegó a la cámara de consagración.

Allí encontró a Jungkook, sentado en el borde de la piscina de agua negra, su mirada perdida en el reflejo de la luna.

— No puedes dormir, ¿verdad? — preguntó Namjoon, sentándose a su lado.

— No — respondió Jungkook, su voz baja.

— Hay algo que me preocupa —

— ¿El qué? —

— El futuro — admitió Jungkook.

— Lo que somos ahora, lo que estamos construyendo. Es hermoso, pero también da miedo. Porque sé que no siempre será fácil. Y me preocupa no estar a la altura —

Namjoon lo miró fijamente, sus ojos brillando con una mezcla de comprensión y determinación.

— No tienes que estar a la altura siempre, Jungkook — dijo.

— Solo tienes que estar presente. Y eso es lo que estás haciendo —

— ¿Y si no es suficiente? — preguntó Jungkook, su voz apenas un susurro.

— Lo es — respondió Namjoon.

— Porque no estás solo. Estamos todos juntos en esto. Y eso es lo que nos hace fuertes —

Jungkook levantó la mirada, y por un instante, sus ojos brillaron con una luz que Namjoon no había visto antes. Era la luz de la esperanza, de la confianza en que el futuro podía ser mejor.

— Gracias — susurró.

— No sabía cuánto necesitaba escuchar eso —

— Siempre — respondió Namjoon, posando una mano sobre su hombro.

— Siempre estaré aquí —

-----

A la mañana siguiente, Namjoon convocó a todos los dragones y a Yuna a la sala de estrategia. Había una energía diferente en el aire, una mezcla de anticipación y vulnerabilidad que ninguno de ellos podía ignorar.

— He estado pensando — dijo Namjoon, su voz firme.

— En que hemos compartido mucho en las últimas semanas. Nuestras batallas, nuestras alegrías, nuestra música. Pero también hay palabras que no hemos dicho. Miedos que no hemos expresado. Y creo que es hora de hacerlo —

Los dragones se miraron entre sí, sus rostros reflejando una mezcla de sorpresa y determinación.

— ¿Qué quieres decir con eso? — preguntó Jin, su voz seria.

— Quiero decir que necesitamos ser honestos sobre lo que sentimos — respondió Namjoon.

— Sobre lo que nos preocupa. Sobre lo que necesitamos el uno del otro. Y sobre lo que necesitamos de Yuna —

Yuna sintió cómo su corazón latía con fuerza. Había momentos en los que el amor de los dragones la abrumaba, no por su intensidad, sino por su complejidad. Y sabía que ese momento de honestidad era necesario, aunque no fuera fácil.

— Estoy de acuerdo — dijo, su voz firme.

— Necesitamos hablar. Necesitamos entendernos mejor —

El silencio que siguió fue denso, pero no era el silencio del miedo. Era el silencio de quienes se preparan para dar un paso importante.

Jimin fue el primero en hablar, su voz temblorosa pero sincera.

— He tenido miedo de que esto no funcione — dijo.

— Miedo de que el amor que sentimos sea demasiado complicado para sostenerlo. Pero también sé que no quiero renunciar a esto. A ninguno de ustedes —

— Yo también he tenido miedo — admitió Hoseok.

— Miedo de no ser suficiente. Miedo de que Yuna prefiera a alguien más. Pero también sé que lo que tenemos es especial. Y vale la pena luchar por ello —

Uno a uno, los dragones compartieron sus miedos y sus esperanzas. Jin habló de su necesidad de ser visto más allá de las ilusiones. Yoongi de su lucha por confiar plenamente. Taehyung de sus dudas sobre su lugar en el grupo. Kaelen de su temor a no ser aceptado del todo. Y Jungkook, de su miedo a perder a la persona que más amaba.

Cuando todos terminaron de hablar, Yuna sintió cómo una oleada de emoción la envolvía. No eran solo palabras. Eran promesas. Eran la base de algo más fuerte que cualquier vínculo de sangre.

— Gracias por confiar en mí — dijo, su voz quebrada por la emoción.

— Gracias por mostrarme sus miedos. Porque ahora sé que puedo mostrarles los míos —

Y entonces, Yuna compartió sus propios miedos. Su miedo a no ser suficiente, a no poder amar a todos de la manera que se merecían, a perderlos a todos por no saber manejar la complejidad de sus sentimientos.



#403 en Fanfic
#1646 en Fantasía

En el texto hay: fantasia, fanfic, fanficbts

Editado: 08.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.