Luna De Jade

CAPITULO 41

La escuela floreció más rápido de lo que nadie había imaginado. Lo que comenzó como una idea en la sala de estrategia se convirtió en un faro de esperanza para los jóvenes de todos los gremios. La fortaleza de la Luna de Jade, que antes había sido un bastión de guerra y secretos, ahora era un lugar de aprendizaje, risas y crecimiento.

Yuna y los Siete Dragones se turnaban para enseñar, pero cada uno de ellos encontró su propio rol en el nuevo ecosistema. Namjoon, con su mente estratégica, se encargaba de la organización y la planificación académica. Jin se convirtió en el maestro de ilusiones, enseñando a los estudiantes a ver más allá de lo evidente. Yoongi, con su dominio de las sombras, guiaba a aquellos que buscaban entender la oscuridad sin temerla. Hoseok y Jimin lideraban las clases prácticas, enseñando a los jóvenes a canalizar su energía en movimiento y acción. Taehyung, con su conexión con el viento, ofrecía lecciones de percepción y sueños. Jungkook, con su experiencia como cazador y protector, entrenaba a los estudiantes en defensa y combate. Y Kaelen, el guardián olvidado, se convirtió en el historiador de la escuela, compartiendo los conocimientos antiguos que habían estado perdidos durante siglos.

Pero el corazón de la escuela era Yuna. Ella no solo enseñaba sobre la Llama Lunar y la Entidad, sino que también mostraba a los estudiantes que el miedo no era un enemigo, sino un compañero de viaje. Su historia, desde la soledad hasta la conexión, inspiraba a los jóvenes a confiar en sí mismos y en los demás.

Una tarde, después de una clase en el jardín de cristal, Yuna se sentó junto a la fuente con un grupo de estudiantes. Eran jóvenes magos, licántropos y vampiros, todos ellos con los ojos brillantes de curiosidad.

— Guardiana — preguntó una joven maga llamada Soo-ah.

— ¿Cómo sabes que la Entidad no es peligrosa? ¿Cómo confías en algo que ha sido temido durante tanto tiempo? —

Yuna sonrió y tomó un respiro profundo antes de responder.

— Al principio también tuve miedo — admitió.

— Miedo de no poder controlarla. Miedo de que me consumiera. Pero luego entendí que el miedo no es más que una falta de conocimiento. Cuando aprendí a escuchar a la Entidad, cuando entendí su dolor y su deseo de paz, el miedo se desvaneció —

— ¿Y cómo aprendiste a escucharla? — preguntó un joven licántropo llamado Kang-dae.

— Aprendí a confiar en mí misma — respondió Yuna.

— Y en los que me rodeaban. La confianza es como una semilla. Si la riegas con paciencia y honestidad, crece hasta convertirse en un árbol que da sombra a todos los que lo necesitan —

Los estudiantes asintieron, sus mentes absorbiendo las palabras de Yuna. Soo-ah levantó la mano de nuevo, su voz tímida pero curiosa.

— Guardiana, ¿crees que algún día podremos tener un mundo sin miedo? —

Yuna se quedó en silencio por un momento, sus ojos recorriendo los rostros jóvenes que la miraban con tanta esperanza.

— No creo que el miedo desaparezca por completo — respondió.

— Pero creo que podemos aprender a vivir con él, a usarlo como un motor para crecer. El mundo que estamos construyendo no es un mundo sin miedo. Es un mundo donde el miedo no nos controla. Donde la esperanza y la confianza son más fuertes —

Los estudiantes sonrieron, y Yuna sintió cómo su corazón se llenaba de una calidez que nunca había experimentado antes. No solo estaba enseñando. Estaba sembrando raíces para un futuro que ella misma no vería por completo, pero que sabía que crecería fuerte.

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Esa noche, los Siete Dragones y Yuna se reunieron en la cámara de consagración para el ritual mensual de la luna de jade. La luz de la luna se filtraba a través de la abertura en la roca, iluminando la piscina de agua negra con un resplandor plateado. Se sentaron en círculo, sus manos entrelazadas, sus energías fluyendo en sincronía.

— Ha sido un mes increíble — dijo Hoseok, su voz llena de emoción.

— No sabía que esto era posible. No sabía que podíamos construir algo tan hermoso —

— Es gracias a todos nosotros — dijo Jimin, su voz suave.

— Pero sobre todo gracias a Yuna. Sin ella, no estaríamos aquí —

— No es gracias a mí — dijo Yuna, negando con la cabeza.

— Es gracias a todos. Cada uno de ustedes ha puesto una parte de sí mismo en esto. Y eso es lo que lo hace tan especial —

— Entonces brindemos por lo que hemos construido — dijo Jin, levantando su copa imaginaria.

— Y por lo que aún estamos construyendo —

— Por el futuro — dijo Namjoon, su voz firme.

— Por las raíces que hemos sembrado — dijo Yoongi, su tono plano pero con un destello de emoción.

— Y por el amor que nos une —dijo Jungkook, mirando a Yuna —

Yuna sintió cómo las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos, pero no eran lágrimas de tristeza. Eran lágrimas de gratitud, de la certeza de que había encontrado su lugar en el mundo.

— Por nosotros — susurró.

Y en la cámara de consagración, bajo la luz de la luna de jade, los ocho guardianes celebraron su unión eterna. Un vínculo que trascendía el tiempo y el espacio, y que seguía creciendo con cada día que compartían juntos.



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Editado: 08.08.2026

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