El otoño avanzaba en Seúl, tiñendo los jardines de la fortaleza de tonos dorados y cobrizos. La escuela de la Luna de Jade ya era una realidad estable, y los estudiantes, que al principio se habían acercado con timidez, ahora llenaban los pasillos de risas y murmullos de aprendizaje. Pero en medio del bullicio de la nueva vida, Taehyung sentía un vacío que no podía explicar.
No era un vacío de tristeza, sino de pregunta. Algo en el viento había cambiado. Algo que lo llamaba desde los bordes de sus sueños.
Una noche, mientras los demás dormían, Taehyung se levantó y caminó hacia el jardín de cristal. La luna de jade brillaba en el cielo, pero su luz era diferente, más suave, como si estuviera susurrando un secreto. Se sentó junto a la fuente, sus dedos rozando la superficie del agua, y cerró los ojos.
— Sabía que vendrías — dijo una voz, suave y familiar.
Taehyung abrió los ojos y vio a una figura emerger de la niebla. Era una mujer, su rostro cubierto por un velo de luz, su cuerpo envuelto en un resplandor plateado. Taehyung sintió cómo su corazón latía con fuerza, pero no era miedo. Era reconocimiento.
— ¿Quién eres? — preguntó, su voz apenas un susurro.
— Soy un eco — respondió la figura.
— Un fragmento del pasado que ha esperado el momento adecuado para encontrarte. Soy la que fue antes de que la Entidad fuera sellada. La que tejió los primeros hilos de la Luna de Jade —
Taehyung sintió cómo las palabras de la figura resonaban en su interior, tocando algo profundo y olvidado.
— ¿Qué quieres de mí? —
— Quiero mostrarte algo — respondió la figura, extendiendo su mano.
— Algo que te ayudará a entender tu lugar en este mundo —
Taehyung dudó por un instante, pero luego, lentamente, tomó su mano. El contacto fue como una explosión de luz, y el jardín de cristal se desvaneció a su alrededor.
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Cuando abrió los ojos, no estaba en la fortaleza. Estaba en un paisaje de montañas y niebla, donde el viento susurraba canciones antiguas. La figura estaba a su lado, su presencia cálida y tranquilizadora.
— Este fue el lugar donde todo comenzó — dijo la figura.
— Donde los antiguos guardianes tejieron el primer vínculo con la Entidad. Donde la Luna de Jade fue creada —
— ¿Y qué tiene que ver conmigo? — preguntó Taehyung, su voz curiosa.
— Tú eres el último de los videntes — respondió la figura.
— El que puede ver más allá del tiempo y el espacio. Pero tu don ha estado adormecido, oculto bajo capas de duda y miedo. Es hora de despertarlo —
Taehyung sintió cómo el viento a su alrededor se arremolinaba con una energía renovada. Sus dedos trazaban patrones invisibles en el aire, y por un instante, vio fragmentos de un futuro que no sabía que existía.
— ¿Y qué debo hacer con este don? — preguntó.
— Úsalo para guiar a tu familia — respondió la figura.
— Para recordarles que el futuro no está escrito en piedra. Que cada decisión, cada palabra, cada acto de amor puede cambiar el curso de la historia —
Taehyung asintió lentamente, sintiendo cómo la verdad de sus palabras se asentaba en su alma.
— Gracias — susurró.
— No sabía cuánto necesitaba esto —
— Siempre has sabido — respondió la figura, su voz desvaneciéndose como el viento.
— Solo necesitabas recordarlo —
Cuando Taehyung abrió los ojos, estaba de vuelta en el jardín de cristal. La luna de jade brillaba en el cielo, y el viento susurraba a su alrededor, pero ahora su susurro tenía un significado diferente.
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Al día siguiente, Taehyung convocó a los dragones y a Yuna en la sala de estrategia. Su rostro estaba más tranquilo, más sereno, como si hubiera encontrado una paz que antes no tenía.
— He tenido una visión — dijo, su voz clara.
— No una visión de peligro, sino de propósito. He visto el origen de la Luna de Jade, y he entendido mi lugar en todo esto —
— ¿Y cuál es tu lugar? — preguntó Namjoon, su voz curiosa.
— Ser el guía — respondió Taehyung.
— El que recuerda a todos que el futuro no está fijo. Que podemos cambiar el curso de nuestra historia si elegimos hacerlo —
Los dragones intercambiaron miradas de sorpresa y admiración. Jin fue el primero en hablar.
— Eso es un don poderoso, Taehyung. ¿Cómo piensas usarlo? —
— Usándolo para proteger a nuestra familia — respondió Taehyung.
— Para recordarles que cada decisión que tomamos importa. Y para guiarlos hacia un futuro donde la paz y el amor sean el centro de todo —
Yuna se acercó a él y tomó su mano.
— Estamos orgullosos de ti, Taehyung — dijo.
— Y sabemos que usarás tu don con sabiduría —
Taehyung sonrió, y por primera vez, su sonrisa era completamente libre de dudas.
Editado: 08.08.2026