Luna De Jade

CAPITULO 45

El regreso del bosque había dejado una paz profunda en la fortaleza, pero también una pregunta que comenzó a germinar en los corazones de todos. Habían ofrecido sus recuerdos más dolorosos para sanar la fuente, pero en el proceso, habían creado un espacio vacío que necesitaba ser llenado con algo nuevo. Y ese algo nuevo comenzó a tomar forma en los días siguientes.

Jin fue el primero en notarlo. Una tarde, mientras caminaba por los pasillos de la fortaleza, sintió una presencia diferente en el jardín de cristal. No era una presencia amenazante, sino suave y cálida, como la luz de la luna en una noche de verano. Se acercó y encontró a Yuna sentada junto a la fuente, sus manos posadas sobre su vientre, sus ojos cerrados en una expresión de profunda concentración.

— ¿Yuna? — preguntó, su voz suave.

— ¿Estás bien? —

Yuna abrió los ojos y sonrió, una sonrisa que iluminó su rostro con una luz que Jin nunca había visto antes.

— Estoy mejor que bien — respondió.

— Hay algo que necesito contarles a todos —

Horas más tarde, los Siete Dragones, Kaelen y Yuna se reunieron en el jardín de cristal. La luna de jade brillaba en el cielo, y la gema del Corazón del Bosque latía con un ritmo constante en el centro del jardín. Yuna los miró a todos, sus ojos brillando con una mezcla de emoción y gratitud.

— He sentido algo — dijo, su voz apenas un susurro.

— Algo que no esperaba. La energía del bosque, la fuente que sanamos, la fusión de la Llama Lunar y la Entidad... todo ha creado algo nuevo dentro de mí —

— ¿Qué quieres decir? — preguntó Namjoon, su voz seria pero llena de esperanza.

Yuna tomó un respiro profundo y posó su mano sobre su vientre.

— Estoy esperando una vida — dijo.

— Una nueva vida que ha sido sembrada por el amor que compartimos y la energía que hemos tejido juntos —

El silencio que siguió fue denso, pero no era el silencio del miedo. Era el silencio del asombro, de la incredulidad de que algo tan hermoso hubiera surgido de su viaje. Jungkook fue el primero en reaccionar, sus ojos llenos de lágrimas.

— ¿Un hijo? — susurró, su voz quebrada por la emoción.

— ¿Un hijo de todos nosotros? —

— No de todos nosotros en el sentido físico — respondió Yuna, sonriendo.

— Pero sí de todos nosotros en el sentido espiritual. La energía que hemos compartido, el vínculo que hemos forjado, ha creado una nueva semilla. Una vida que pertenece a toda nuestra familia —

Los Siete Dragones se miraron entre sí, sus rostros iluminados por una mezcla de alegría y asombro. Hoseok fue el primero en abrazar a Yuna, seguido por Jimin, y luego por todos los demás.

— Esto es increíble — dijo Jin, su voz llena de emoción.

— No sabía que algo así fuera posible —

— El amor siempre encuentra maneras — dijo Kaelen, su voz grave pero llena de calidez.

— Y el amor que ustedes han compartido es más poderoso que cualquier vínculo de sangre —

Yuna sintió cómo las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos, pero no eran lágrimas de tristeza. Eran lágrimas de alegría, de la certeza de que el futuro estaba lleno de posibilidades.

— Quiero que este niño crezca rodeado de amor — dijo.

— Quiero que sepa que tiene una familia que lo protegerá y lo guiará siempre —

— Y así será — dijo Namjoon, su voz firme.

— Porque somos una familia. Y siempre lo seremos —

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Los días siguientes estuvieron llenos de preparativos y celebraciones. La fortaleza se llenó de risas y esperanza, y los estudiantes de la escuela, al enterarse de la noticia, comenzaron a preparar regalos para el futuro hijo de la Guardiana. El jardín de cristal se convirtió en un lugar de encuentro para todos, donde las historias de la nueva vida se tejían con las de las batallas pasadas y los triunfos del presente.

Una noche, Jungkook encontró a Yuna en la cámara de consagración, sentada en el borde de la piscina de agua negra, sus dedos rozando la superficie.

— ¿No puedes dormir? — preguntó, sentándose a su lado.

— No — admitió Yuna.

— Mi mente no para de dar vueltas. He estado pensando en el futuro. En cómo será la vida cuando nuestro hijo llegue —

— Será hermosa — respondió Jungkook, tomando su mano.

— Porque estaremos juntos. Todos nosotros —

— ¿Crees que podremos darle todo lo que necesita? —

— No lo sé — admitió Jungkook.

— Pero sé que lo intentaremos. Y eso es lo que importa —

Yuna apoyó su cabeza en el hombro de Jungkook, sintiendo cómo su energía la envolvía como un abrazo cálido.

— Gracias — susurró.

— Gracias por estar aquí. Gracias por ser parte de esto —

— Siempre — respondió Jungkook.

— Siempre estaré aquí —



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Editado: 08.08.2026

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