Durante siglos, el mundo creyó que los monstruos eran solo mitos.
Que los vampiros pertenecían a historias antiguas.
Que los hombres lobo eran leyendas creadas para asustar a los humanos.
Que la magia había desaparecido junto con las guerras del pasado.
Pero la verdad es que nunca se fueron.
Se ocultaron.
Esperaron.
Y sangraron en silencio.
La familia Valenor fue el linaje más poderoso que el mundo sobrenatural conoció jamás.
Una unión prohibida.
Sangre vampírica y alma de lobo compartiendo un mismo destino.
Y de esa unión nació una hija.
La guerra llegó antes de que pudiera crecer.
Antes de que pudiera aprender quién era.
Antes de que el mundo supiera de lo que era capaz.
Todos creyeron que murió.
Que fue perdida para siempre.
Veinticinco años después, Elara Valenor vive como una humana común, ignorando la verdad que duerme en su sangre.
Ignorando el poder que la habita.
Ignorando que alguien la está buscando.
Porque cuando Rhydan Fenrik, guerrero del clan rival, la encuentra, lo comprende en el primer latido:
Ella no es solo la heredera de sus enemigos.
Es su mate.
Y nada —ni la guerra, ni la sangre, ni el destino— volverá a ser igual después de ese encuentro.