Luna De Sangre

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Capítulo 1 — La noche del presagio

La luna llena se elevaba lentamente sobre el Bosque de Nocteria, iluminando las copas de los árboles con una luz plateada que parecía transformar el mundo en algo antiguo y salvaje. El viento soplaba entre las ramas, haciendo que las hojas susurraran como si guardaran secretos demasiado viejos para ser recordados.

Adrián corría entre los árboles.

Sus pies se movían con una velocidad imposible para un humano, esquivando raíces y rocas con una agilidad natural. Su respiración era profunda y controlada, pero su corazón latía con fuerza. Aquella noche algo estaba mal. Lo sentía en cada músculo de su cuerpo, en cada latido de su sangre.

Los hombres lobo siempre podían percibir cuando algo alteraba el equilibrio del bosque.

Y esa noche el aire estaba lleno de una tensión oscura.

Adrián se detuvo en un claro, dejando que el silencio lo envolviera. La luna brillaba directamente sobre él, reflejándose en sus ojos de un tono ámbar intenso. Durante un momento cerró los ojos e inhaló profundamente el aroma del bosque.

Pino.

Tierra húmeda.

Agua del río cercano.

Y entonces…

Otro olor.

Sangre.

Pero no era el olor de un animal ni el de un humano perdido. Era más frío, más antiguo. Un aroma que Adrián había aprendido a reconocer desde niño.

Vampiros.

Sus ojos se abrieron de golpe.

—No deberían estar aquí… —murmuró.

Durante generaciones, el territorio de Nocteria había pertenecido al Clan Luna Negra. Los vampiros sabían que cruzar aquellas fronteras significaba guerra. La última vez que había ocurrido, las montañas mismas se habían teñido de rojo.

Adrián tensó los músculos.

Algo se movía entre los árboles.

Un crujido rompió el silencio.

Giró la cabeza lentamente, observando la oscuridad entre los troncos. Su instinto gritaba una advertencia, pero también había otra sensación… algo más difícil de explicar.

Curiosidad.

Entonces la vio.

Una figura salió de entre las sombras con una calma inquietante. Sus pasos eran silenciosos, casi elegantes, como si el bosque entero fuera simplemente un escenario para su llegada.

Era una mujer.

Alta, de piel pálida como la luz de la luna. Su cabello negro caía sobre sus

hombros como un velo oscuro, y sus ojos… sus ojos brillaban con un rojo profundo que parecía absorber la luz.

Un vampiro.

Adrián sintió cómo la tensión recorría su cuerpo.

—Te has perdido —dijo con voz firme—. Este bosque no es territorio vampiro.

La mujer lo observó durante unos segundos, como si lo estuviera estudiando. Luego una leve sonrisa apareció en sus labios.

No era una sonrisa amable.

Era peligrosa.

—Adrián… heredero del Alfa Darian —dijo con suavidad—. Me preguntaba cuándo te encontraría.

El lobo frunció el ceño.

—¿Me conoces?

—Todos los vampiros importantes conocen al futuro líder del Clan Luna Negra.

Su voz era tranquila, pero algo en ella tenía un tono provocador. Adrián dio un paso hacia adelante.

—No has respondido mi pregunta —dijo—. ¿Qué haces aquí?

La vampira levantó la mirada hacia la luna.

Por un instante, el viento movió su cabello y el claro quedó completamente en silencio.

—Busco algo —respondió finalmente.

—¿Qué cosa?

Ella volvió a mirarlo.

Sus ojos brillaron ligeramente.

—A alguien.

Adrián apretó los puños.

—Entonces busca en otro lugar. Este bosque no es para vampiros.

Por un momento ninguno de los dos habló. Solo se miraban, como

dos depredadores evaluándose en silencio.

Entonces ocurrió.

Un aullido resonó en la distancia.

Era profundo, fuerte… y lleno de alarma.

Un aullido del clan.

Adrián lo reconoció de inmediato.

Era una señal de peligro.

Su corazón se aceleró.

—Mi manada —murmuró.

El olor llegó un segundo después.

Sangre.

Mucha sangre.

Adrián giró la cabeza hacia la parte más profunda del bosque.

Sin pensarlo dos veces salió corriendo, desapareciendo entre los árboles con una velocidad brutal.

La vampira no lo siguió de inmediato.

Se quedó de pie en el claro, observando la dirección en la que había desaparecido.

Su expresión había cambiado.

Ahora parecía preocupada.

—Así que ya comenzó… —susurró.

Lentamente levantó la mirada hacia la luna llena.

Por un momento, su reflejo parecía casi humano.

—La profecía.

Luego, con un movimiento rápido, también desapareció entre las sombras del bosque.

Muy lejos de allí, en una pequeña ciudad iluminada por farolas amarillas y calles silenciosas, un joven llamado Lucas despertó sobresaltado en su cama.

Su respiración era agitada.

Otra vez.

El mismo sueño.

El bosque.

La luna.

Y unos ojos rojos observándolo desde la oscuridad.

Lucas pasó una mano por su rostro, tratando de calmarse. Había tenido ese sueño durante semanas, pero esa noche se sentía diferente.

Más real.

Se levantó lentamente y caminó hasta la ventana de su habitación. La luna llena brillaba en el cielo nocturno.

Cuando miró su reflejo en el cristal… algo extraño ocurrió.

Por una fracción de segundo, sus ojos brillaron con un destello dorado.

Como los de un depredador.

Lucas parpadeó.

El brillo desapareció.

Pero en lo profundo de su pecho, una sensación desconocida comenzó a despertar.

Una que cambiaría el destino de vampiros, hombres lobo… y del mundo entero.

Porque aquella noche, bajo la luz de la luna, la profecía había comenzado. 🌙




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