Capítulo 3
El vampiro antiguo
El nombre cayó sobre el claro como un trueno silencioso.
Varios lobos retrocedieron.
Incluso algunos vampiros parecían inquietos.
Adrián volvió lentamente a su forma humana. Su respiración era pesada mientras se ponía de pie frente al vampiro.
Ahora que lo tenía cerca, podía sentir su poder.
Era como una presión invisible en el aire.
—Este territorio pertenece al clan Luna Negra —dijo Adrián con voz firme.
Viktor lo observó con curiosidad.
—Qué interesante.
Sus ojos recorrieron el claro, observando los restos de la batalla.
—Siempre he admirado el espíritu de los hombres lobo.
Adrián no respondió.
—Tan feroces… tan orgullosos… —continuó Viktor— y tan predecibles.
En ese momento apareció otra figura entre los lobos.
El Alfa.
Darian caminó hacia el centro del claro con paso firme. Su presencia era imponente. Era más alto que la mayoría de los hombres y su mirada tenía la fuerza de alguien que había liderado muchas batallas.
Se detuvo junto a su hijo.
—Viktor.
El vampiro sonrió ligeramente.
—Darian.
Durante unos segundos ninguno habló.
Dos líderes.
Dos enemigos antiguos.
—Pensé que habías muerto hace siglos —dijo el Alfa finalmente.
Viktor soltó una pequeña risa.
—La muerte es un concepto… flexible para criaturas como nosotros.
Los ojos del vampiro se movieron hacia Adrián.
—Tu hijo ha crecido fuerte.
Darian no se movió.
—¿Por qué estás aquí?
Viktor levantó la mirada hacia la luna.
—Estoy buscando algo.
—Este bosque no tiene nada que ofrecerte.
—Oh, pero sí.
Viktor volvió a mirar al Alfa.
—Estoy buscando a alguien.
Adrián recordó inmediatamente las palabras de la vampira que había visto en el bosque.
Las mismas palabras.
Darian entrecerró los ojos.
—Habla claro.
—Un chico —dijo Viktor.
El silencio cayó sobre el claro.
—No hay humanos aquí —respondió Darian.
Viktor sonrió lentamente.
—Lo sé.
Su voz se volvió más oscura.
—Pero pronto aparecerá.