Capítulo 14: La noche de la batalla
La luna llena dominaba el cielo sobre el Bosque de Nocteria, iluminando las copas de los árboles con una luz plateada que hacía que todo pareciera parte de un sueño oscuro. Pero no era un sueño.
Era el inicio de una guerra.
El campamento del clan Luna Negra estaba en silencio. No era un silencio tranquilo, sino uno tenso, pesado, lleno de expectativa. Los lobos guerreros caminaban entre las hogueras apagadas revisando armas, armaduras y posiciones.
Adrián estaba de pie sobre una roca alta, observando el bosque que se extendía frente a él.
Algo se movía ahí fuera.
Podía sentirlo.
El olor de los vampiros estaba en el aire.
—Van a atacar esta noche —dijo Darian acercándose.
Adrián asintió lentamente.
—Sí.
Sus ojos brillaban con el reflejo de la luna.
—Viktor no perdió la última batalla. Solo estaba probándonos.
Valeria apareció detrás de ellos como una sombra silenciosa.
—Y ahora vendrá con todo.
Su voz era calmada, pero sus ojos rojos estaban atentos a cada movimiento del bosque.
Adrián la miró.
Durante un segundo el mundo pareció detenerse.
Aún recordaba el beso bajo los árboles la noche anterior. Ese momento había cambiado algo dentro de él.
Pero ahora no había tiempo para eso.
La guerra estaba aquí.
A varios kilómetros de distancia, Viktor caminaba entre su ejército.
Decenas de vampiros avanzaban entre los árboles como espectros.
Silenciosos.
Mortales.
Sus ojos rojos brillaban en la oscuridad.
Viktor levantó la mano y todos se detuvieron al mismo tiempo.
—Los lobos creen que ganaron —dijo con voz tranquila.
Nadie respondió.
No era necesario.
Todos escuchaban.
—Esta noche —continuó— les mostraremos lo que es el verdadero poder.
Un vampiro alto se acercó.
—¿Debemos atacar directamente?
Viktor sonrió.
Una sonrisa fría.
—No.
Miró hacia el bosque.
—Primero… separaremos al alfa de su manada.
De regreso en el campamento, un aullido atravesó la noche.
Un aullido de advertencia.
Adrián giró la cabeza de inmediato.
—¡Ataque!
Los árboles explotaron en movimiento.
Vampiros saltaron desde las sombras con una velocidad brutal.
Los lobos respondieron con rugidos salvajes.
La batalla comenzó en segundos.
Garras contra colmillos.
Fuerza contra velocidad.
El bosque se llenó de gritos, golpes y cuerpos chocando contra los árboles.
Adrián se transformó parcialmente.
Sus ojos se volvieron dorados.
Sus colmillos crecieron.
Saltó directamente contra un vampiro que intentaba atacar a uno de los guerreros jóvenes.
El golpe fue brutal.
El vampiro salió despedido contra un tronco.
—¡Mantengan la formación! —gritó Adrián.
Pero el enemigo era rápido.
Demasiado rápido.
Valeria luchaba a su lado, moviéndose como una sombra.
Sus movimientos eran precisos y letales.
Un vampiro atacó por la espalda de Adrián.
Valeria lo interceptó en el aire.
Sus garras atravesaron el pecho del enemigo.
—Te debo una —dijo Adrián.
Valeria sonrió.
—Ya te salvaré después.
Pero entonces…
Algo cambió.
El viento trajo un olor diferente.
Más oscuro.
Más antiguo.
Valeria se tensó.
—Adrián…
—Lo sé —respondió él.
Los dos miraron hacia el bosque.
Una figura caminaba entre los árboles.
Tranquila.
Segura.
Poderosa.
Los vampiros se apartaban a su paso.
Era Viktor.
El silencio cayó sobre el campo de batalla.
Incluso los lobos retrocedieron.
Viktor caminó hasta quedar frente a Adrián.
Sus ojos rojos parecían brasas.
—El famoso alfa —dijo con una sonrisa.
Adrián gruñó.
—El cobarde que manda a otros a pelear por él.
Los vampiros alrededor se tensaron.
Pero Viktor solo rió.
—Todavía no entiendes el juego.
Miró a Valeria.
—Ah… la traidora.
Valeria mostró los colmillos.
—Prefiero traicionar a monstruos como tú.
Viktor inclinó ligeramente la cabeza.
—Qué decepción.
Luego miró a Adrián otra vez.
—Dime… ¿dónde está el híbrido?
Adrián no respondió.
Viktor lo notó.
Y sonrió.
—Perfecto.
En ese mismo momento…
Lucas corría por el bosque.
Había sentido la batalla.
Algo dentro de él lo había llamado.
Su cuerpo se movía más rápido que nunca.
Sus sentidos estaban completamente despiertos.
Podía oler la sangre.
Escuchar los rugidos.
Sentir la energía de los vampiros.
Y algo más.
Una presencia oscura.
Poderosa.
—Viktor… —susurró.
Sus ojos brillaron rojo y dorado al mismo tiempo.
Por primera vez…
Lucas se transformó completamente.
Su cuerpo cambió.
Músculos más fuertes.
Sentidos más agudos.
Un híbrido perfecto.
Y entonces…
Saltó hacia el campo de batalla.
Cuando Lucas aterrizó entre los árboles, el impacto hizo temblar el suelo.
Todos se detuvieron.
Lobos.
Vampiros.
Incluso Viktor.
Adrián abrió los ojos con sorpresa.
—Lucas…
Valeria también lo miró.
—El híbrido…
Lucas levantó la cabeza.
Sus ojos brillaban con un poder que ninguno de los dos clanes había visto antes.
Un poder antiguo.
Un poder que podía cambiar la guerra.
Viktor lo observó fascinado.
—Finalmente.
Sonrió.
—El verdadero juego comienza ahora.
La luna brillaba sobre el bosque.
La guerra había cambiado.
Y nada volvería a ser igual.