Capítulo 15: El poder del híbrido
La luna iluminaba el campo de batalla como si fuera un reflector sobre una escena de guerra. El aire estaba cargado con el olor de la sangre, la tierra húmeda y la tensión de dos ejércitos que sabían que algo extraordinario acababa de ocurrir.
Lucas estaba de pie en el centro del claro.
Sus ojos brillaban con dos colores al mismo tiempo: rojo profundo y dorado salvaje.
Los lobos lo miraban con asombro.
Los vampiros con cautela.
Y Viktor… con fascinación.
—Impresionante —dijo Viktor con voz tranquila mientras caminaba lentamente hacia él—. Más impresionante de lo que imaginé.
Adrián dio un paso al frente.
—Ni un paso más.
Pero Viktor levantó la mano.
—Tranquilo, alfa. Hoy no vine a matarte.
Sus ojos se posaron nuevamente en Lucas.
—Vine a verlo.
Lucas apretó los puños.
—¿Quién eres?
Viktor sonrió.
—Soy quien te ha estado esperando toda tu vida.
Un vampiro gigante salió del grupo de Viktor.
Era enorme, con cicatrices en el rostro y ojos rojos como brasas.
—Este —dijo Viktor— es Karn, uno de mis mejores guerreros.
Karn caminó hacia Lucas con una sonrisa cruel.
—El híbrido parece más pequeño de lo que esperaba.
Lucas no respondió.
Podía sentir su propio poder recorriendo cada músculo.
Pero también podía sentir algo nuevo: control.
Karn atacó primero.
Se movió con velocidad brutal.
Pero Lucas reaccionó aún más rápido.
El impacto de ambos cuerpos hizo vibrar el suelo.
Los guerreros de ambos lados observaron.
Karn lanzó un golpe directo al rostro de Lucas.
Lucas lo bloqueó.
Luego respondió con un golpe que envió al vampiro varios metros hacia atrás.
Los lobos rugieron.
Adrián sonrió por primera vez.
—Bien hecho.
Karn se levantó furioso.
—¡Otra vez!
Esta vez ambos chocaron en el aire.
Velocidad de vampiro.
Fuerza de lobo.
Lucas giró el cuerpo y derribó a Karn contra el suelo.
La tierra explotó bajo el impacto.
Pero Karn no era débil.
Clavó sus garras en el brazo de Lucas.
Lucas gruñó.
Y entonces ocurrió algo nuevo.
Su cuerpo reaccionó con instinto híbrido.
Su fuerza aumentó.
Sus ojos brillaron aún más intensamente.
Con un movimiento brutal, lanzó a Karn contra un árbol que se partió en dos.
El vampiro quedó inconsciente.
El silencio se apoderó del campo de batalla.
Adrián observó a Lucas.
Y comprendió algo.
La guerra había cambiado.
Pero Viktor seguía siendo un peligro demasiado grande.
El alfa dio un paso adelante.
Respiró profundamente.
Y se transformó.
Su cuerpo creció.
Sus músculos se expandieron.
Su forma humana desapareció.
Un enorme lobo negro, más grande que cualquier otro de la manada, apareció frente a Viktor.
Sus ojos dorados brillaban como fuego.
Los lobos aullaron al unísono.
Era su líder.
Su alfa.
Y estaba listo para la guerra.
Viktor lo observó con interés.
—Magnífico.
Más vampiros saltaron al campo de batalla.
La pelea volvió a estallar.
Adrián, en su forma de lobo gigante, se movía como un rayo entre los enemigos.
Valeria luchaba a su lado.
Era una danza mortal.
Ella atacaba con velocidad.
Él con fuerza.
Cuando un vampiro intentó atacar por la espalda de Valeria, Adrián lo derribó.
Cuando otro intentó rodear al alfa, Valeria lo eliminó en segundos.
Se entendían sin hablar.
Se movían como si fueran uno solo.
En medio de la batalla, Valeria saltó sobre un enemigo y aterrizó junto a Adrián.
Por un segundo sus miradas se encontraron.
Incluso en medio del caos…
Había algo más entre ellos,Algo fuerte, algo que Viktor también notó.
Viktor caminó lentamente hacia Lucas.
El híbrido estaba respirando con fuerza después de la pelea.
—Ahora lo entiendo —dijo Viktor.
Lucas lo miró con desconfianza.
—¿Entender qué?
Viktor extendió los brazos.
—La antigua profecía.
Adrián volvió a su forma humana y escuchó.
Valeria también.
Todos querían saber.
Viktor habló con voz profunda.
—Hace siglos, los primeros vampiros y los primeros hombres lobo escucharon una profecía.
Lucas frunció el ceño.
—¿Qué profecía?
Viktor sonrió.
—Que un día nacería un ser que tendría la sangre de ambos.
Miró directamente a Lucas.
—Un híbrido.
El bosque estaba completamente en silencio.
—Ese híbrido —continuó Viktor— tendría el poder de unir a los clanes… o destruirlos para siempre.
Adrián apretó los puños.
Valeria sintió un escalofrío.
Lucas no apartó la mirada.
—Y tú crees que soy yo.
Viktor sonrió lentamente.
—No lo creo.
Se inclinó ligeramente.
—Lo sé.
Los vampiros comenzaron a retirarse lentamente.
Viktor levantó la mano.
—Esta batalla termina aquí.
Adrián gruñó.
—¿Te vas a escapar?
Viktor caminó hacia la oscuridad del bosque.
—No, alfa.
Miró a Lucas una última vez.
—Esto recién comienza.
Su voz se perdió entre los árboles.
—La verdadera guerra aún no ha empezado.
Los vampiros desaparecieron en la noche.
Los lobos permanecieron en silencio.
Lucas miró a Adrián. Adrián miró a Valeria.
Y los tres entendieron algo al mismo tiempo.
El destino de todos los clanes ahora estaba conectado.
Y la guerra que venía…Sería mucho más grande.