Capítulo 16: El traidor del clan
El amanecer llegó lentamente al Bosque de Nocteria, pero la luz del sol no trajo paz.
El campo de batalla aún estaba marcado por la violencia de la noche anterior. Árboles quebrados, tierra removida y el olor metálico de la sangre flotaban en el aire frío de la mañana.
Los lobos del clan Luna Negra caminaban en silencio entre los restos del combate, ayudando a los heridos y levantando a los caídos.
Adrián observaba todo desde una pequeña colina.
Su expresión era seria.
Demasiado seria.
—Ganamos la batalla —dijo Darian acercándose—, pero no se siente como una victoria.
Adrián negó lentamente.
—Porque no lo es.
Darian frunció el ceño.
—¿A qué te refieres?
Adrián bajó la mirada hacia el campamento.
—Viktor sabía exactamente dónde atacar.
El silencio entre ellos se volvió pesado.
—Eso significa… —murmuró Darian.
—Que alguien dentro del clan está ayudándolo.
El rumor se extendió rápidamente entre los guerreros.
Un traidor.
Alguien que había revelado información al enemigo.
La idea era casi impensable para la manada.
Los lobos confiaban unos en otros con la vida.
Pero los hechos eran claros.
Los vampiros sabían demasiado.
Valeria caminaba entre los guerreros cuando escuchó la noticia.
Su expresión cambió.
—Esto no puede ser bueno —dijo en voz baja.
Adrián se acercó a ella.
—Necesitamos encontrar al traidor antes de que vuelva a atacar.
Valeria cruzó los brazos.
—Si Viktor tiene un espía dentro del clan… estamos en más peligro del que pensamos.
Sus miradas se encontraron por un momento.
Entre ellos todavía existía la tensión de lo que habían comenzado a sentir.
Pero ahora había algo más importante.
La supervivencia.
Mientras tanto, Lucas entrenaba en un claro del bosque.
Desde la batalla de la noche anterior algo dentro de él había cambiado.
Su cuerpo se movía con más naturalidad.
Más fuerza.
Más velocidad.
Saltó entre dos árboles y aterrizó con suavidad.
Respiró profundo.
Podía escuchar cosas que antes eran imposibles.
Los latidos de los lobos en el campamento.
El viento atravesando las hojas.
Incluso los pasos de un animal pequeño a cientos de metros.
Pero también sentía algo más.
Algo oscuro.
Como si alguien lo estuviera observando.
—¿Quién está ahí? —dijo Lucas.
Nadie respondió.
Pero en las sombras del bosque, una figura desapareció silenciosamente.
Esa noche, Adrián convocó a los líderes del clan.
Una gran fogata iluminaba el centro del campamento.
Todos estaban presentes.
Guerreros.
Exploradores.
Ancianos.
El ambiente estaba cargado de tensión.
Adrián habló primero.
—Alguien dentro de la manada está pasando información a Viktor.
Un murmullo recorrió el grupo.
—Eso es imposible —dijo uno de los guerreros.
—Nadie traicionaría al clan —dijo otro.
Pero Adrián levantó la mano.
El silencio volvió.
—Los hechos dicen lo contrario.
Valeria observaba atentamente a todos.
Sus sentidos vampíricos analizaban cada respiración.
Cada latido.
Cada gesto.
Y entonces…
Sintió algo extraño.
Un corazón latiendo demasiado rápido.
Alguien estaba nervioso.
Muy nervioso.
Valeria caminó lentamente alrededor del círculo.
Su mirada se detuvo en un joven lobo.
Marcus.
Uno de los exploradores.
El mismo que había sobrevivido misteriosamente al ataque anterior.
—Tú —dijo Valeria.
Marcus levantó la cabeza.
—¿Qué?
Adrián frunció el ceño.
—Valeria…
Pero ella no apartó la mirada.
—Tu corazón late demasiado rápido.
Marcus se puso de pie.
—Eso no significa nada.
—Significa miedo —respondió Valeria.
El campamento quedó en silencio.
Adrián miró a Marcus.
—Dime que no es verdad.
Marcus bajó la cabeza.
Por un momento pareció derrotado.
Pero luego…
Sonrió.
Una sonrisa fría.
—Nunca entenderán.
Los ojos de Adrián se abrieron.
—¿Qué hiciste?
Marcus levantó la mirada.
—Hice lo que era necesario para sobrevivir.
Los lobos gruñeron furiosos.
—¡Traidor! —gritó uno de ellos.
Marcus dio un paso atrás.
—Ustedes creen que esta guerra puede ganarse.
Sacudió la cabeza.
—Pero Viktor es mucho más poderoso de lo que imaginan.
Adrián apretó los puños.
—Vendiste a tu propia manada.
Marcus lo miró directamente.
—No la vendí.
Su voz se volvió más oscura.
—La salvé.
Antes de que alguien pudiera reaccionar, Marcus se transformó.
Su cuerpo cambió rápidamente a forma de lobo.
Saltó sobre la fogata y corrió hacia el bosque.
—¡Atrápenlo! —rugió Adrián.
Varios lobos salieron tras él.
Lucas también.
El traidor corría rápido, demasiado rápido.
Pero Lucas era más rápido, saltó entre los árboles y aterrizó frente a Marcus.
El traidor se detuvo bruscamente, sus ojos brillaban con odio.
—Tú eres el híbrido —gruñó.
Lucas lo miró con calma.
—Y tú eres el traidor.
Marcus sonrió.
—No entiendes nada.
Entonces miró hacia el bosque oscuro.
—Él ya viene.
Lucas frunció el ceño.
—¿Quién?
Marcus soltó una pequeña risa.
—Viktor.
Y en ese momento…
Un viento frío atravesó el bosque.
Una presencia oscura se acercaba.
Lucas lo sintió inmediatamente.
Adrián también.
Valeria levantó la cabeza.
—No…
Sus ojos se abrieron.
—Está aquí otra vez.
Entre los árboles, una figura apareció lentamente.
Alta.
Elegante.
Terriblemente poderosa.
Era Viktor.
Su voz resonó suavemente en la noche.