Luna De Sangre

18

Capítulo 18: El entrenamiento del híbrido

La mañana llegó fría al Bosque de Nocteria.

Después de la revelación del traidor y la amenaza creciente de Viktor, el campamento del clan Luna Negra ya no era el mismo. Los lobos estaban más atentos, más tensos. Cada sonido del bosque parecía una advertencia.

Pero para Lucas, el día tenía un propósito diferente.

Había llegado el momento de aprender a controlar su poder.

El claro de entrenamiento estaba rodeado por árboles antiguos. Allí, generaciones de lobos habían aprendido a luchar, a sobrevivir y a proteger a la manada.

Hoy, Lucas estaba en el centro del círculo.

Frente a él estaba Adrián.

—Otra vez —dijo el alfa con voz firme.

Lucas respiró profundo.

Sus ojos cambiaron lentamente a dorado.

Sus músculos se tensaron.

Se lanzó hacia Adrián con velocidad impresionante.

Pero Adrián era más experimentado.

Se movió a un lado y derribó a Lucas con facilidad.

Lucas cayó al suelo.

Gruñó frustrado.

—Estoy intentando —dijo levantándose.

Adrián negó con la cabeza.

—No estás intentando.

Lucas frunció el ceño.

—¿Entonces qué estoy haciendo?

Adrián lo miró directamente a los ojos.

—Estás luchando contra ti mismo.

El viento movía las hojas alrededor del claro.

—Tu fuerza es mitad lobo… mitad vampiro.

Adrián señaló su pecho.

—Pero tu mente todavía piensa como humano.

Lucas guardó silencio.

Sabía que tenía razón.

Adrián caminó alrededor de Lucas.

—El lado lobo es instinto.

De repente atacó.

Lucas apenas logró bloquear el golpe.

—No pienses —dijo Adrián.

Otro ataque.

—Siente.

Lucas cerró los ojos por un momento.

Escuchó el bosque.

El viento.

Los latidos de Adrián.

El movimiento de las hojas.

Cuando Adrián volvió a atacar…

Lucas reaccionó más rápido.

Esta vez bloqueó el golpe y contraatacó.

Adrián sonrió levemente.

—Eso es.

Lucas respiró con más confianza.

—Lo sentí.

Adrián asintió.

—Ese es el lobo.

Más tarde, cuando el sol estaba más alto, Valeria apareció en el claro.

Adrián dio un paso atrás.

—Ahora es tu turno.

Lucas miró a Valeria.

—¿Qué vas a enseñarme?

Valeria sonrió levemente.

—El control.

Sus ojos rojos brillaron.

En un instante desapareció.

Lucas miró alrededor.

—¿Dónde estás?

La voz de Valeria susurró detrás de él.

—Aquí.

Lucas giró rápido.

Pero ella ya estaba en otro lugar.

—Los vampiros no luchan con fuerza —explicó—.

Luchamos con precisión.

Atacó.

Lucas apenas logró esquivar.

—Demasiado lento.

Otro movimiento.

Otro ataque.

Lucas comenzó a anticipar sus movimientos.

—Me estás leyendo —dijo ella.

Lucas sonrió.

—Estoy aprendiendo.

Valeria se detuvo frente a él.

—No solo estás aprendiendo.

Lo observó con atención.

—Estás evolucionando.

El entrenamiento terminó cuando el sol comenzaba a ponerse.

Lucas estaba agotado.

Pero también estaba sonriendo.

—Nunca me había sentido así —dijo.

Adrián se sentó en una roca.

—¿Cómo?

Lucas miró sus manos.

—Como si finalmente entendiera quién soy.

Valeria lo observó en silencio.

Pero algo parecía preocuparla.

Adrián lo notó.

—¿Qué ocurre?

Valeria dudo

Luego habló.

—La profecía.

Lucas levantó la mirada.

—¿Qué pasa con ella?

Valeria respiró profundo.

—No dice solo que el híbrido puede unir a los clanes.

Lucas sintió un escalofrío.

—¿Qué más dice?

Valeria respondió lentamente.

—Dice que el híbrido también puede…

Miró a Adrián.

—Destruirlos a todos.

El silencio cayó sobre el claro.

Lucas bajó la mirada.

—Entonces Viktor tiene razón.

Adrián negó con firmeza.

—No.

Lucas lo miró.

—¿Por qué?

Adrián se levantó.

—Porque la profecía habla de poder.

Se acercó a él.

—Pero no habla de decisiones.

Le puso una mano en el hombro.

—Eso depende de ti.

Lucas respiró profundo.

Por primera vez entendía el peso de su destino.

No solo era un guerrero.

Era algo que podía cambiar el mundo.

En ese mismo momento…

A kilómetros de distancia…

En las montañas oscuras…

Viktor observaba el horizonte desde su castillo.

Detrás de él, su nuevo ejército se movía.

Criaturas monstruosas.

Vampiros de guerra.

Marcus apareció a su lado.

Su nueva forma era más alta, más poderosa.

—El híbrido está entrenando —dijo.

Viktor sonrió.

—Perfecto.

Miró hacia el bosque.

—Déjalo volverse fuerte.

Marcus inclinó la cabeza.

—¿Por qué?

Viktor respondió con calma.

—Porque cuando

Su caída será mucho más… devastadora.

La tormenta comenzaba a cubrir el cielo.

La guerra se acercaba.

Y el mundo pronto cambiaría para siempre.




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