Luna De Sangre

22

Capítulo 22: La emboscada de Viktor

El amanecer iluminaba el Bosque de Nocteria, pero la luz era fría, gris, casi amenazante. La manada del clan Luna Negra había logrado reorganizarse en su fortaleza subterránea, pero la tensión era palpable. Cada lobo, cada guerrero, sentía el peso de la devastación anterior y sabía que la guerra no había hecho más que empezar.

Lucas caminaba entre los supervivientes, concentrado. Sus ojos híbridos, rojos y dorados, recorrían cada rincón de la cueva. Cada respiración, cada latido, estaba sincronizado con el pulso del bosque. Sabía que Viktor no tardaría en responder y que cualquier descuido podría costarles la vida.

—El enemigo se acerca —dijo Valeria, sus ojos brillando desde la entrada de la cueva. Había captado la presencia de los vampiros de guerra que se movían con sigilo entre las sombras—. No vienen por nosotros… vienen para atrapar a Lucas.

Adrián se puso al frente, transformándose en su forma completa de lobo alfa. Su rugido resonó como advertencia en todo el bosque.

—¡Manada, prepárense! —gritó—. Mantengan la formación y protejan a Lucas a toda costa.

Apenas unos minutos después, los vampiros de guerra comenzaron a emerger de entre la niebla. Pero esta vez, no era un ataque frontal. Viktor había preparado una emboscada, utilizando el terreno, la niebla y su ejército híbrido para aislar a los defensores.

—¡A los flancos! —gritó Darian—. ¡No dejen que nos rodeen!

Las criaturas avanzaban con precisión aterradora. Algunos se lanzaban desde los árboles, otros surgían entre los arbustos, atacando desde ángulos imposibles. Cada golpe derribaba un árbol, y cada rugido de los vampiros de guerra hacía temblar la tierra.

Lucas respiró hondo, sintiendo el flujo completo de su sangre híbrida. Esta vez no era solo instinto: era estrategia. Saltó hacia el frente, derribando a varias criaturas con un movimiento combinado de fuerza de lobo y agilidad vampírica. Cada golpe parecía anticipar los ataques enemigos, como si pudiera leer la mente de Viktor.

—¡Lucas, cuidado! —gritó Adrián cuando Marcus emergió de entre los árboles, listo para embestir con su forma monstruosa.

Los dos se enfrentaron en un choque brutal, sus garras y colmillos dejando cicatrices profundas en los árboles y la tierra. Cada impacto hacía vibrar el bosque entero.

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Valeria se movía entre los lobos con precisión letal, atacando los flancos enemigos y protegiendo a los más débiles. Su coordinación con Adrián y Lucas era perfecta: cada movimiento de ellos creaba espacio, y cada movimiento de ella aprovechaba esa ventaja.

—¡Lucas, ahora! —gritó Adrián—. ¡Usa el poder que hemos entrenado!

Lucas cerró los ojos y se concentró. Su cuerpo brilló con un resplandor rojo y dorado. Un rugido ensordecedor surgió de su garganta, fusionando el instinto del lobo con la fuerza vampírica. La onda de energía sacudió el bosque, derribando a decenas de vampiros de guerra de un solo golpe.

Marcus retrocedió, sorprendido, pero no derrotado.

—Esto apenas comienza —gruñó, con odio y furia—.

Desde la colina, Viktor observaba la batalla con una calma aterradora. Su ejército había sufrido bajas, pero su plan seguía en pie.

—Excelente —susurró—. Lucas muestra su poder… pero aún no comprende la verdadera naturaleza de su fuerza.

Viktor levantó la mano y desde las sombras surgió un nuevo contingente: vampiros de guerra reforzados, más grandes y agresivos, con habilidades que los lobos jamás habían visto. La marea de enemigos crecía, y la emboscada se volvía aún más letal.

—¡Prepárense! —dijo Adrián, mirando a Lucas y Valeria—. Esta es la prueba definitiva.

La lucha se volvió caótica. El bosque temblaba bajo la intensidad de los combates. Lucas derribaba a sus enemigos con una combinación de poder híbrido y estrategia aprendida, mientras Adrián y Valeria cubrían sus flancos.

En un momento crítico, Marcus logró acorralar a Lucas junto a un risco. Sus ojos negros brillaban con odio puro.

—Es tu final, híbrido —gruñó Marcus—.

Pero antes de que pudiera atacar, Adrián saltó entre ambos, deteniendo el golpe de Marcus con sus garras. Valeria apareció detrás, atacando con precisión mortal, y juntos crearon un espacio suficiente para que Lucas se recuperara y contraatacara.

—¡Ahora, Lucas! —gritaron Adrián y Valeria al unísono.

Lucas desató una serie de movimientos que combinaban fuerza, velocidad y control absoluto. Cada enemigo que se acercaba era neutralizado antes de poder reaccionar. Marcus fue empujado hacia atrás, y el ejército de Viktor comenzó a retroceder ante la intensidad del híbrido.

El bosque estaba devastado, pero la manada sobrevivió. La emboscada había sido brutal, y muchos guerreros habían caído, pero la fortaleza de los lobos había resistido.

Lucas respiraba con fuerza, sus ojos aún brillando rojo y dorado. Sabía que cada batalla lo acercaba más a su destino y a la verdadera comprensión de la profecía.

Adrián y Valeria lo miraron con orgullo y preocupación. La guerra aún no había terminado, y Viktor seguía moviendo sus piezas en la sombra.

—Esto no ha hecho más que empezar —dijo Adrián—. La próxima vez, la batalla será aún más grande.

En las sombras del bosque, Viktor sonrió. Su plan seguía adelante, y sabía que Lucas sería la clave para desatar un poder que ningún ser en la tierra podría detener.

El enfrentamiento definitivo estaba acercándose, y nada sería igual después de la emboscada de Viktor.




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