Luna De Sangre

23

Capítulo 23: El secreto de la profecía

La cueva de los antiguos alfas permanecía en silencio.

Después de la emboscada de Viktor, el clan Luna Negra había pasado dos días enteros curando heridas, reorganizando a los guerreros y reforzando las defensas de la fortaleza subterránea.

Pero el ambiente era diferente.

Algo había cambiado.

Lucas lo sentía en cada latido.

La energía que había liberado durante la batalla contra Marcus seguía recorriendo su cuerpo como una tormenta contenida. A veces sus ojos brillaban sin que pudiera controlarlo.

Y eso preocupaba a Adrián.

—Ven conmigo —dijo el alfa esa noche.

Lucas lo siguió por un túnel más profundo de la cueva.

Valeria caminaba detrás de ellos, con una antorcha en la mano.

El pasillo se abría lentamente hacia una cámara enorme.

Lucas se detuvo al verla.

Las paredes estaban cubiertas de runas antiguas.

Símbolos que parecían más viejos que los propios clanes.

—¿Qué es este lugar? —preguntó Lucas.

Adrián respondió con voz grave.

—Aquí comenzó todo.

En el centro de la sala había un pedestal de piedra.

Sobre él descansaba un antiguo libro encuadernado con cuero oscuro.

Valeria lo observó con respeto.

—El Códice de Sangre —susurró.

Lucas frunció el ceño.

—¿Qué es eso?

Adrián apoyó una mano sobre el libro.

—Es el registro más antiguo de la historia de los clanes.

Abrió lentamente las páginas.

Los símbolos comenzaron a brillar débilmente.

—Durante siglos —explicó— los lobos y los vampiros han sido enemigos.

Lucas asintió.

—Eso ya lo sé.

Adrián negó con la cabeza.

—No sabes por qué.

El alfa pasó varias páginas hasta llegar a una ilustración.

Lucas se acercó.

Era el dibujo de una criatura.

Mitad lobo.

Mitad vampiro.

Lucas sintió un escalofrío.

—Eso soy yo.

Valeria habló en voz baja.

—No.

Lucas la miró confundido.

—Eso fue el primero.

Adrián señaló el dibujo.

—Hace más de mil años, existió un ser llamado Arkhavel.

Lucas escuchaba con atención.

—Era hijo de un vampiro antiguo y de una alfa de los lobos.

Valeria continuó la historia.

—Su nacimiento cambió el equilibrio del mundo.

Lucas miró nuevamente la imagen.

—¿Qué pasó con él?

Adrián cerró el libro por un momento.

—Desató una guerra que casi destruye a ambos clanes.

El silencio llenó la cámara.

Lucas tragó saliva.

—Entonces… ¿la profecía habla de repetir esa historia?

Valeria negó lentamente.

—No exactamente.

Volvió a abrir el libro.

En la siguiente página había un texto antiguo.

Adrián lo leyó en voz alta.

—“Cuando la luna y la sangre se unan nuevamente…
el hijo de dos mundos decidirá el destino de todos.
Unirá a los clanes…
o los consumirá en guerra eterna.”

Lucas sintió que el peso de esas palabras caía sobre él como una montaña.

—Entonces Viktor tiene razón…

Adrián lo interrumpió.

—No.

Lucas lo miró.

—La profecía no dice que destruirás el mundo.

Dice que puedes elegir.

Valeria pasó la página final del códice.

Allí había un mapa antiguo.

Lucas lo observó.

Mostraba las tierras de los lobos, los territorios vampiros… y algo más.

Un lugar marcado con un símbolo rojo.

—¿Qué es eso? —preguntó Lucas.

Valeria respondió.

—El Templo de la Sangre Antigua.

Adrián explicó:

—Es el lugar donde Arkhavel desapareció hace siglos.

Lucas levantó la mirada.

—¿Desapareció?

—Sí —dijo Adrián—. Y dejó algo atrás.

Lucas sintió que su corazón se aceleraba.

—¿Qué cosa?

Valeria lo miró directamente.

—El poder que puede controlar completamente la naturaleza híbrida.

Lucas se quedó inmóvil.

—¿Quieres decir que…

—Sí —dijo Adrián.

—Si llegas a ese templo… podrías dominar tu poder completamente.

Lucas respiró profundamente.

—¿Y Viktor lo sabe?

Valeria y Adrián intercambiaron miradas.

—Sí —respondió Valeria.

Lucas comprendió algo terrible.

—Entonces Viktor no solo quiere capturarme.

Adrián terminó la frase.

—Quiere llevarte al templo.

En ese mismo momento…

Muy lejos del bosque.

En el castillo oscuro de Drakmor.

Viktor estaba frente a un enorme mapa.

Marcus estaba a su lado.

—Los lobos sobrevivieron —gruñó Marcus.

Viktor sonrió.

—Lo esperaba.

Señaló un punto del mapa.

—Pronto se darán cuenta del templo.

Marcus frunció el ceño.

—¿Y entonces?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.