Luna De Sangre

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Capítulo 24: El viaje al templo perdido

El amanecer llegó silencioso al Bosque de Nocteria.

La manada se preparaba para partir.

Después de descubrir el secreto del Templo de la Sangre Antigua, Adrián sabía que no podían quedarse más tiempo escondidos. Si Viktor descubría el camino antes que ellos, Lucas nunca tendría oportunidad de dominar su poder.

El destino de los clanes dependía de ese viaje.

Lucas ajustó la espada corta que llevaba en el cinturón. No era un arma común; había pertenecido a un antiguo alfa y estaba forjada con plata lunar.

Valeria se acercó.

—¿Listo? —preguntó.

Lucas respiró profundo.

—No… pero vamos igual.

Adrián apareció detrás de ellos.

—Partimos ahora.

El grupo que saldría hacia el templo era pequeño pero poderoso:

Lucas , Adrián ,Valeria, Darian , Eryndor

Cinco guerreros, una misión imposible.

El viaje comenzó atravesando el corazón del bosque.

Pero el mundo más allá de Nocteria era diferente.

Más salvaje.

Más antiguo.

Los árboles se volvían más altos y las raíces gigantes emergían del suelo como serpientes petrificadas.

Lucas sentía algo extraño.

—Este lugar… está vivo.

Valeria asintió.

—Estas tierras son más antiguas que los clanes.

Adrián levantó la mano.

—Silencio.

Todos se detuvieron.

Un sonido se movía entre los árboles, algo grande, muy grande.

Una figura emergió de la niebla.

Era una criatura gigantesca.

Parecía un lobo… pero su piel estaba cubierta de piedra y sus ojos brillaban azul.

—Un Guardían de la Frontera —susurró Eryndor.

Lucas frunció el ceño.

—¿Eso es normal?

—No —dijo Adrián—.

La criatura rugió.

El sonido sacudió el bosque, entonces aparecieron más.

Tres.

Cinco.

Ocho.

—No quieren que crucemos —dijo Valeria.

Lucas dio un paso adelante.

—Entonces tendremos que pasar igual.

Las criaturas atacaron.

El combate fue rápido y brutal.

Adrián se transformó completamente en su forma de alfa y saltó contra el primer guardián.

El impacto hizo temblar el suelo.

Valeria desaparecía y reaparecía entre las criaturas, atacando con velocidad imposible.

Darian y Eryndor protegían los flancos.

Pero el verdadero centro de la batalla era Lucas.

Su sangre híbrida reaccionaba con la energía del lugar.

Sus ojos brillaban rojo y dorado.

Cuando el mayor de los guardianes se lanzó contra él…

Lucas no retrocedió, saltó.

Giró en el aire.

Y con un golpe cargado de energía híbrida derribó a la criatura.

Las otras bestias retrocedieron lentamente.

Adrián lo miró sorprendido.

—Estás aprendiendo rápido.

Lucas respiró con dificultad.

—No fue entrenamiento.

Miró hacia las montañas lejanas.

—Fue el templo.

El cielo comenzó a oscurecerse.

Nubes negras cubrieron las montañas.

Valeria levantó la mirada.

—Esto no es natural.

Adrián gruñó.

—Viktor.

Y entonces los vieron.

Decenas de figuras descendían desde las rocas.

Vampiros de guerra.

Marcus estaba al frente.

Sus ojos negros brillaban con odio.

—Pensaron que podrían llegar al templo primero —gruñó.

Lucas dio un paso adelante.

—No vamos a detenernos.

Marcus sonrió.

—No tienen elección.

La batalla comenzó otra vez.

Pero esta vez el enemigo era más numeroso.

Más fuerte.

La tormenta rugía sobre ellos.

Y Viktor observaba desde la distancia.

En medio del caos…

Adrián quedó separado del grupo mientras luchaba contra dos vampiros de guerra.

Valeria apareció a su lado y lo ayudó a derribarlos.

Cuando todo se calmó por un instante…

Sus miradas se encontraron.

La lluvia comenzaba a caer.

—Pensé que te había perdido —dijo Valeria.

Adrián la miró en silencio.

—No me desharás tan fácilmente.

Valeria sonrió levemente.

Por un segundo…

La guerra dejó de existir.

Adrián tomó su mano.

Y la besó.

Fue un momento breve.

Pero poderoso.

Lucas los miró desde la distancia y sonrió.

—Supongo que incluso en medio del apocalipsis… hay espacio para el amor.

Valeria lo escuchó y respondió:

—No te acostumbres demasiado.

La batalla aún no había terminado.

Marcus observaba desde la colina.

Habían perdido varios soldados.

Pero Viktor ya sabía algo importante.

Lucas estaba cerca del templo.

Muy cerca.

Marcus desapareció entre la tormenta.

—Esto apenas comienza…

Mientras tanto…

Lucas y el grupo alcanzaron la cima del paso montañoso.

Y allí lo vieron.

Entre las nubes.

Tallado en piedra negra.

Antiguo como el mundo.

El Templo de la Sangre Antigua.

Y sabían que su destino estaba esperándolos dentro.




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