Luna De Sangre

25

Capítulo 25: La entrada al templo

La tormenta rugía sobre las Montañas de Drakmor cuando el grupo llegó finalmente a la cima del paso.

Frente a ellos, entre las nubes y los relámpagos, se levantaba una estructura que parecía imposible.

El Templo de la Sangre Antigua.

No era simplemente una ruina.

Era gigantesco.

Columnas negras de piedra volcánica se elevaban hacia el cielo, cubiertas de runas que brillaban débilmente con una luz roja. Escaleras colosales descendían hacia una puerta sellada con símbolos antiguos.

Lucas sintió algo extraño, un tirón dentro de su pecho, como si su propia sangre reconociera ese lugar.

—Lo sientes… ¿verdad? —dijo Valeria en voz baja.

Lucas asintió.

—Es como si el templo estuviera… llamándome.

Adrián observó la estructura con cautela.

—Eso es exactamente lo que me preocupa.

Cuando se acercaron a las escaleras, las runas comenzaron a brillar con más intensidad.

Eryndor se arrodilló frente a una de las piedras.

—Esto es antiguo… mucho más antiguo que los clanes.

Darian pasó su mano sobre los símbolos.

—Estas runas cuentan una historia.

Lucas se acercó.

—¿Qué dicen?

Eryndor tradujo lentamente.

—“Aquí descansa el poder que une la luna y la sangre.”

Valeria continuó leyendo.

—“Solo el hijo de ambos mundos puede despertar lo que duerme.”

Todos miraron a Lucas.

El híbrido tragó saliva.

—Entonces… esto es real.

Adrián respondió con voz firme.

—Siempre lo fue.

Lucas dio el primer paso hacia la puerta.

En cuanto tocó la piedra…

El templo reaccionó.

Un rugido profundo sacudió la montaña.

Las runas se iluminaron completamente.

Las enormes puertas comenzaron a abrirse lentamente.

Un viento antiguo salió del interior.

Oscuro.

Poderoso.

Como si algo hubiera estado esperando siglos por ese momento.

Valeria dio un paso atrás.

—Esto no es solo un templo…

Adrián terminó la frase.

—Es una prisión.

Lucas frunció el ceño.

—¿Una prisión?

Darian señaló las paredes.

—Las runas no solo sellan el poder.

Sellan algo más.

El silencio cayó sobre el grupo.

Entonces, desde la oscuridad del interior, un sonido se escuchó.

Un latido.

Lento.

Pesado.

Vivo.

Antes de que pudieran reaccionar…

Un rugido estalló detrás de ellos.

Marcus apareció en la cima de las escaleras.

Y esta vez no estaba solo.

Detrás de él descendía un ejército completo de vampiros de guerra.

La tormenta iluminaba sus cuerpos monstruosos.

Marcus sonrió.

—Gracias por guiarnos hasta aquí.

Adrián gruñó.

—Sabía que nos seguían.

Marcus miró a Lucas.

—Viktor quiere que entres al templo.

Lucas lo miró con rabia.

—Entonces dile que venga a buscarme.

Marcus rió.

—No será necesario.

El ejército comenzó a avanzar.

Valeria sacó sus dagas.

—Parece que esta vez no podremos evitar la batalla.

Adrián se transformó en su forma completa de alfa.

—Entonces lucharemos.

Lucas miró el templo.

Luego miró al ejército.

Sabía que el momento había llegado.

—No —dijo.

Todos lo miraron.

—Entren al templo.

Yo los detendré.

Adrián negó inmediatamente.

—Ni hablar.

Lucas respondió con calma.

—Si Viktor quiere este poder…

entonces voy a tomarlo primero.

Las puertas del templo estaban completamente abiertas.

Una oscuridad antigua los esperaba dentro.

Valeria tomó la mano de Lucas por un momento.

—No mueras ahí dentro.

Lucas sonrió levemente.

—Lo intentaré.

Adrián lo miró con orgullo.

—Nos vemos dentro.

Los tres entraron al templo.

Y detrás de ellos…

La batalla final contra Marcus y el ejército de Viktor estaba comenzando.

Pero nadie sabía lo que realmente estaba despertando dentro del templo.




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