Luna Elegida

Capítulo 10

REYNA

Hoy es la primera gala del concurso.

Está noche una de nosotras se va a casa.

Y yo tengo ser la expulsada.

—¡Después de algunos días las elegidas ya están adaptadas para el caos! ¡Qué comience la primera gala del programa de las seleccionadas! —. La presentadora habla con su micrófono en la mano, está en medio de nuevo plató de la televisión con un traje chaqueta blanco y un peinado alocado —. Este programa será muy diferente, ¡lo hemos actualizado para las nuevas generaciones! En primer lugar, en cada gala vamos a tener retos para que las elegidas puedan salvarse. Estos retos son muy importantes porque deberán sacar de lo más profundo de su ser la fuerza que necesita una reina para liderar un reino como el de los hombres lobo. Vamos a tener diferentes retos y juegos. ¡En cada gala van a jugarse su salvación! ¿No es emocionante?

Si me quedo aquí más tiempo corro el riesgo de...Enamorarme de él. Yo no puedo caer en el juego perverso de Devon, simplemente no. Esto no es un cuento de hadas. El rey es un mujeriego, en cuanto se canse de mí va a irse a coquetearle a otra y me quedaré con la cara de imbecil. No me puedo enamorar de un licántropo, no puedo, no después de todo lo malo que nos hicieron.

Las veinte elegidas estamos en nuestros puestos, esperando las indicaciones de la presentadora. Hay como cinco cámaras enfocándonos, los focos del techo me están calentando el cuello y el rostro. Hay un montón de claves en el suelo. Pongo las manos en el mostrador que me pertenece. Observo con curiosidad los fogones y los utensilios de cocina que están esparcidos en mi mesa.

Estamos en la academia de las elegidas, en un gran salón con fogones y hornos donde cada una de las elegidas está detrás de un mostrador. En el otro extremo está la despensa con alimentos de toda clase del mundo. En el medio de todo las cámaras con el director y la gente de producción. Y más atrás, está el rey Devon sentado en un trono, está demasiado atractivo con esas hebras rubias salvaje analizando el lugar con desconfianza y su madre junto a él en el trono de la futura Reina.

—En la noche de hoy las elegidas tendrán que prepararle un platillo al Rey, uno que sea especial de la región en la que viven. Solo tendrán media hora para elaborar los platos y los jueces serán la madre del rey y su alteza. ¡Que empiece el tiempo! ¡Suerte a todas!

Será sencillo.

No tengo la más remota idea sobre cocinar.

Las chicas salen disparadas hacia la despensa, yo me quedo paralizada sin saber muy bien que paso dar. ¿Qué es lo más asqueroso que le resultaría al rey? Elevo una comisura de mi labio sabiendo exactamente lo que voy a utilizar para que vomite aquí mismo.

Me vuelvo sobre mis talones y giro corriendo hacia la despensa. Las elegidas se están quitando los alimentos de las manos, yo soy cauta. Elijo una canasta donde guardaré lo que necesito, me encaminó hacia el interior. Hay todos los alimentos posibles, tanto frambuesas, sandía, arándanos, melocotones, plátanos, naranjas, pescado, sardinas, caballa, pulpo, carne de cerdo, de vaca, de pavo...Hay especias de todos los reinos. Voy seleccionando lo que más me repugna.

Escojo una bandeja con sardinas, su olor es pestilente. Mi mano choca contra una que ha salido de la nada, quiere también otra bandeja.

—¿Sardinas? ¿De dónde sacáis las sardinas en Vampyr? Pensé que no había océano y que a los vampiros no os gustaba el mar —cuestiona Melissa, la sirena. Me está cuestionando con la mirada.

—Nos encanta la sangre de las sardinas, en la capital de Vampyr es muy común —le miento.

No comí una sardina en mi vida.

No pienso hacerlo.

—¿De verdad? —. Ella parece emocionada, pero pronto su rostro decae —. En Oceantiny nos encanta las ensaladas de sardinas con Atún, Salmón y un poco de salsa de mejillón. Pensé en eso, pero si vas a elegir la sardina es mejor que piense en otra cosa.

Un pinchazo en mi corazón me hace sentirme la peor persona del mundo, devuelvo la bandeja en la zona de los congelados. Ella se ve realmente emocionada por mostrar su plato favorito a todo el mundo. No me siento con fuerza de negárselo.

—No te preocupes, hazlo como pensabas. Yo puedo pensar en otra cosa. ¡Suerte! —le digo y la rodeo para ir a otra zona.

—¡Gracias, Reyna! ¡Igualmente suerte para ti!

No la necesito.

Yo quiero perder.

¿Decepcionaré a mi pequeña Diove por ser la primera expulsada?

No pienso en eso, lo alejo de mi mente y me voy a la zona de la carne. Ojeo lo que hay disponible, algunas elegidas han saqueado literalmente este apartado, no me gusta nada de lo que veo. Los licántropos son carnívoros, a ellos les gusta la carne, si quiero obtener menos puntos tengo que pesar en otra cosa repúgnate para él. Tampoco lo conozco demasiado, aunque en el televisor siempre están hablando de él.

Evito a las mujeres con vestidos pomposos y coloridos que pasan por mi lado con una velocidad asombrosa, ¡se están volviendo locas! Sus cestas están rebosantes de alimentos, y la mía está vacía. Las estanterías ya tienen un número reducido de alimentos. Así que tengo que darme prisa.

¡Lo dulce!

Los licántropos aborrecen las tartas, dulces, galletitas porque su aparato digestivo no es capaz de digerirlos. Sufren de diarreas, vomitos y desequilibrios metabólicos. El chocolate es mortal para ellos, es casi tóxico. ¡Es perfecto! ¡Es absolutamente perfecto para mi plan maquiavélico!

Agarro una bolsa de harina, una bolsa de azúcar, escojo tres huevos, mantequilla, un frasco de leche , levadura, una rama de vainilla, crema batida y fresas. Cuando termino de reunir todos los ingredientes, estoy sola en el recinto, las demás ya están cortando sus carnes, poniendo las sartenes en los fogones y dándoles hachazos a lo que quiera que sea ese animal.

—¿Por qué has tardado tanto? —pregunta Melissa Merluso. Ella tiene su mostrado al lado del mío, parece preocupada —. No tuviste que cederme las sardinas, ahora estás en desventaja. Solo quedan veinte minutos.




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