Luna Elegida

Capítulo 11

¿Cómo conocieron la historia? ¡Disfruten del capítulo!

REYNA

Suelto un bostezo cargado de aburrimiento, no puedo más. Si sigo aquí por más tiempo voy a morirme del cansancio. Los rayos de sol que se cuelan en las ramas de los árboles me acarician los hombros, es tan extraño no sentir como te quemas. Ese hechizo que me dan todos los días en el desayuno hace su efecto. No estoy teniendo ningún problema.

Ni tampoco en el ámbito social, los habitantes del reino de Lycan se han olvidado de lo que sucedió hace unos días. Están emocionados con el concurso, he oído a algunos de producción decir que el reality está siendo un éxito. Han superado en espectadores a los anteriores realitys de elegidas.

Mis compañeras simplemente me ignoran. Echo de menos a Melissa, era buena conmigo y me divertía con ella, tenía una amiga para burlarme del concurso. Es una pena que ya no esté aquí. Ahora no tengo a nadie, solo mi mente y no es divertido contar chistes a ti misma.

Hoy me apetece ser malvada.

¿Qué tal si nos divertimos un poco?

Devon tiene una cita en el invernadero con la hada Amber. En el invernadero. Se me escapan varias carcajadas, me tumbo en el césped del jardín y me río sola. Parezco una demente. ¿Quién demonios tiene una cita en un invernadero.

Niego con la cabeza divertida, me doy la vuelta para tumbarme en el césped debajo del árbol. Me centro en el libro que tengo delante, "Diario de una princesa" básicamente te enseñan a cómo ser una. Estoy hasta la mierda de este libro. Pero tengo que hacer más tareas y estudiar para el próximo examen.

—Primer mandamiento de una princesa: Siempre utiliza tu sonrisa a tu favor.

Echo un bufido.

Que le den a esta cosa.

Tiro el libro con mal humor, me acomodo en el suelo, no sé esta mal, la hierba y las flores me brindan un blando colchón en mi espalda. Cierro los ojos, me dejo llevar por la tranquilidad del bosque. El jardín de la academia es precioso y tranquilo.

—¿Crees que hadas mágicas tiene alguna posibilidad? —cuestiona una elegida a otra, aparecen con sus libros sobre el pecho.

Tranquilo hasta que lo perturban.

Me hago la dormida.

—Yo creo que no tiene nada que hacer, está aquí por pena. Por lo que he escuchado Amber se iba a comprometer con tu primo el duque Killian, pero no se logró o algo sucedió —reconozco la voz, es Cova la coneja —. Mira a esa tonta vampira. Debería haber sido la expulsa ayer.

—No se por qué pero siento que esconde algo —dice la otra muchacha, no la conozco. No me suena, debe ser una de las chicas que no he analizado aún.

—A mi me da miedo. ¿Y si se le va la cabeza y le apetece sangre fresca? A las primeras que atacará es a nosotras —vierte veneno en contra de mi.
A mi me produce indiferencia.

—A mi lo que me atemoriza, es que puede ser una de las favoritas del rey. Hay que hacer algo, Cova. Nosotras dos tenemos que estar en la final. ¡Necesito una cita con Devon!

Pues suerte con ello linda.

—¡Ay!

—¿Que pasa, Analisse? —pregunta Cova.

Analisse.

Esa es otra de las elegidas mujer lobas.

—Me he tropezado con el libro de esta —le da una patada a mi libro y lo devuelve a mi espacio —. ¡Ni siquiera está estudiando!

—Hace lo que quiere, me cae tan mal. Me dijo que me limara los dientes para hacerle una mamada al rey.

Analisse hace un ruido de horror.

—¿Crees que le hizo una mamada? Eso sería ilegal.

—No si el rey Devon lo autoriza —afirma Cova.

El ruido de su conversación se va apagando a medida que se desplazan por el jardín alejándose de mi zona. No me preocupa que ellas quieran sacarme del juego, después de todo para eso estamos aquí. Una por una vamos a ir desfilando hasta que la elegida gane el puesto de reina.

En fin.

¡Por los dioses!

¿Por que tengo este ardor encima de mi estomago?

Bebo mi refresco de sangre, tragándola y llenándome de más fuerza interior. Esta sangre no es de animal. Se diferencia. Es sangre de humano. ¿Cómo han conseguido los de el catering esta clase de sangre?

Las ganas de fastidiarle la cita con Amber no se borran de mi mente.

Una sonrisa mezquina se dibuja en mis labios, acaricio el borde la falda de mi vestido verde tramando un plan. Mientras las hierbas se entremeten en mis mechones castaños y me hacen cosquillas en el cuero cabelludo.

🌙

DEVON

—¿Entonces ha tenido muchos encuentros con mujeres? —la pregunta de Amber me toma desprevenido.

Estamos tomando un paseo por el invernadero. Hace un calor del infierno aquí dentro, aunque el techo sea de cristal, para que las flores que tenemos aquí florezcan en necesario que haga este efecto. El traje chaqueta blanco que llevo puesto, me estorba demasiado.

Me quito una gota de sudor de la frente.

—No los suficientes.

Amber abre sus ojos impresionadla, tuerce el gesto con incomodidad.

—Entonces es verdad lo que dicen —se acerca a mi, acorta la apreciada distancia que tenemos y aprieta su dedo índice en mi pecho.

—¿Que dicen?

—Que es un mujeriego, alteza. Y que le gusta demasiado el sexo y el libertinaje.

Aprieto la mandíbula, pretendo sonreír. Pero creo que sale más una expresión desconcertante. Sé cómo hablan de mi en todos estos canales de televisión y en la prensa de los reinos, pero yo no soy como ellos dicen. Es obvio que me gustan las mujeres y el sexo. ¿A que hombre no le gusta? Pero no soy ningún mujeriego. Siempre he intento encontrar a mi alma gemela en cada mujer que he llevado a mi cama.

El cuerpo de Amber tan cerca del mío no me provoca nada. No me gusta esta mujer. Es mala. Y no quiero alguien así a mi lado liderando un reino. Necesito una mujer bondadosa, pero que tenga esa altanería para mandar.

Inconscientemente pienso en la murciélaga.

¿Ella será mi elegida?




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