Luna entre nosotros

El choque de sombras

La noche envolvía el bosque en un manto oscuro y frío, una sombra silenciosa se extendía cada vez más cerca del refugio y la manada estaba alerta, con cada miembro en guardia, preparado para lo que estaba por venir. El claro donde se congregaban emanaba una tensión palpable, casi como si el aire mismo estuviera cargado con una electricidad contenida, lista para estallar.

Luca sentía el pulso acelerado en sus venas, la mezcla entre miedo y determinación le hacía estar presente en cada pensamiento y movimiento. Aiden, a su lado, irradiaba una fuerza calma, un faro en medio de la tormenta que se gestaba. La forma en que sus dedos se entrelazaban le daba a Luca la seguridad que necesitaba para enfrentar lo imposible.

El enemigo ancestral que la manada había evitado durante generaciones ya estaba entre ellos, la oscuridad palpable como un frío glacial que enfriaba todo a su paso. Se materializó desde las sombras del bosque como una bestia sin rostro, una figura oscura con ojos que brillaban con un poder ancestral y maligno, que absorbía la luz misma de la luna y parecía dibujar la noche alrededor suyo.

Aiden fue el primero en lanzarse al combate, un destello ágil y feroz, combinando la fuerza y velocidad que solo un hombre lobo podía tener. Su cuerpo se movía con precisión y mordacidad, cada golpe era un grito silencioso por libertad y justicia. Luca, aunque incapaz de transformar su cuerpo en lobo, sintió que su corazón y su alma podían igualar esa batalla, y corrió en apoyo, utilizando su intuición y coraje para proteger a los suyos y cubrir las vulnerabilidades.

Los aullidos y gruñidos de la manada en guardia se mezclaban con el choque de fuerzas opuestas, un verdadero duelo no solo físico, sino espiritual y emocional. En medio de la pelea, la figura oscura parecía absorber la furia y la desesperación del grupo, usando la sombra como escudo y arma, dificultando cada avance.

Luca vio a Aiden sufrir heridas, pero también levantarse con más determinación, impulsado por el amor que les unía y el deseo de liberar a todos de la maldición. Los golpes de Aiden impactaban en la sombra, formando destellos de luz que parecían desafiar su opacidad infinita.

De manera inesperada, Luca recordó las inscripciones que habían visto en el Umbral, símbolos antiguos que hablaban de una luz interior capaz de disolver cualquier oscuridad. En un acto impulsivo, se concentró en la promesa que habían hecho bajo la luna y canalizó su amor por Aiden como una luz interior que comenzó a brillar intensamente.

La sombra retrocedió, su poder tambaleante frente a la fuerza nacida de la unión y la esperanza. Aiden aprovechó la oportunidad y lanzó el golpe final, una combinación de fuerza y voluntad que resonó en el corazón de todos.

El enemigo cayó en la oscuridad, derrotado pero dejando tras de sí una advertencia silenciosa: la batalla no había acabado, solo era el comienzo de un camino más arduo.

Cansados pero victoriosos, Luca y Aiden se abrazaron bajo la luna, sabiendo que juntos podían enfrentar cualquier oscuridad, porque su amor era la luz más poderosa que habían encontrado.




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