Luna: Escritura de Pesadilla

Historia 2: Aquel que no Merece ser Recordado

La Biblioteca estaba viva. No con voces humanas, sino con susurros que reptaban entre los estantes infinitos: lamentos, secretos, quejidos que no salían de garganta alguna. Las lámparas flotantes titilaban como si tuvieran miedo… o peor, como si intentaran avisarte de algo.

Y allí, entre los pasillos interminables, estaba ella, Luna tan tranquila como siempre, con una sonrisa en su rostro como si disfrutara lo que ve, con un libro en su pequeña mano desde adentro un alarido tenue se oía.

Descalza.

Impecable.

Incomprensible.

Su vestido negro flotaba como humo que pensaba por sí mismo, mientras sostenía un libro abierto entre sus pequeñas manos. Sus ojos brillaban con un fulgor imposible, como si llevaran toda el hambre del cosmos encerrada en dos pupilas infantiles.

—Ah… pero miren quién volvió —susurró sin levantar la vista, aunque claramente sabía que estabas ahí—. No sé si llamarlo valentía o estupidez. Mmm… probablemente lo segundo. Suele ser más sabroso— una risa pequeña sale de sus labios—o simplemente son masoquistas, vaya no les conocía eso jeje— decía con un tono sarcástico ya que si lo sabía.

Cerró el libro con un golpecito suave, casi tierno, acallando al fin la tortura que se escapaba de sus páginas, avanzó hacia ti dando saltitos gráciles tras devolver el Tomo a un estante, el tipo de paso que tendría una niña que va por caramelos… salvo que esta niña buscaba almas.

Sus dedos rozaron los lomos de los libros y el aire vibró con cada contacto, como si los propios estantes contuvieran el aliento.

—Sí, sí, ya sé lo que piensan —dijo inclinándose hacia ti de repente, con el rostro a unos centímetros—. “No puedo dejar de mirar, aunque me dé miedo.”

Chasqueó la lengua con deleite.

—Ah… la negación. Uno de mis sabores favoritos.

Sus labios se curvaron más, y un fino hilo de saliva le bajó por la comisura. Ella lo notó y sonrió con vergüenza teatral.

—Ups. Perdonen… —se limpió con la manga con total naturalidad—. Es que la curiosidad humana me abre el apetito. Son como conejos que caminan solitos hacia la boca del lobo. Aunque yo soy más… exquisita. A mí me gustan más los conejos que ya llegaron rotos, y para mala suerte de ellos, yo no soy un lobo, no soy tan compasiva.

Se incorporó nuevamente y olfateó el aire como un animal que detecta emociones.

—Mmm… qué mezcla más bonita… ansiedad, intriga, un poquito de culpa por cosas que no piensan admitir… ¡Ay! Si tuviera un cuerpo más grande me daría un empacho con ustedes.

De pronto, levantó un libro completamente vacío. Sin título, sin marcas, sin historia.

Pero cuando sus dedos lo tocaron, la superficie comenzó a llenarse de letras.

Lentas. Invasivas.

Como si no escribieran… sino recordaran.

—Miren, miren —dijo Luna, girando el libro hacia ti y sonriendo como una niña mostrando su dibujo—. ¡Ya está escribiendo! Qué eficiente… si tan solo mis antiguos súbditos hubieran sido igual de rápidos, quizá mi anterior universo no habría colapsado. —Hizo un puchero exagerado—. Pero bueno… cosas que pasan.

Las letras continuaron formándose, revelando frases, detalles, pensamientos… tuyos.

—¿Ven esta parte? —preguntó señalando un renglón—. Uy, eso sí que no se lo contarías a nadie, ¿eh?

Rió bajito.

—No te preocupes. Yo soy una tumba. Bueno… una tumba literal, ahora que lo pienso.

Se llevó el libro al pecho como si abrazara a un muñeco.

—Si siguen acercándose… si siguen leyendo… si siguen metiéndose en historias que no están hechas para mortales… —sus ojos brillaron con malicia infantil—. Podrían terminar aquí. Entre mis estantes. Como obras completas, incompletas o… edición especial. Las ediciones especiales gritan más. Me encantan.

Se acercó aún más, inclinando su cabecita hacia un lado.

—No me miren así. Yo no inventé el sufrimiento humano. Solo lo colecciono.

Hizo una pausa dramática.

—Soy como una bibliotecaria… pero con mejor gusto.

Dio un giro gracioso y su vestido flotó detrás de ella como una sombra que celebraba.

—Miedo, arrepentimiento, desesperación… ¡mmm! —se relamió otra vez, sin pudor alguno—. Son emociones densas, complejas… como un buen chocolate amargo. Aunque también me gusta el pánico puro. Ese es como palomitas.

Su voz volvió a resonar desde todas partes, desde ningún sitio, como un eco consciente.

—Así que, cuidado, lector. Algunas historias… —las lámparas parpadearon, los libros gimieron—. Terminan mal.

Su risa infantil, musical y devoradora, recorrió el pasillo mientras ella desaparecía detrás de un estante.

—Y algunas historias… —susurró con dulzura venenosa—. Terminan siendo mías.

El libro vacío siguió escribiéndose solo.

Y tú no sabías si era una advertencia…

…o una invitación.

Inicio

El chico abrió los ojos de golpe. Un mareo le nubló la vista y un zumbido le perforó los oídos. Intentó hablar, pero lo único que salió de su garganta fue un estertor ahogado. Algo estaba mal.

No tenía voz.

No podía emitir ni un simple susurro.

Se incorporó con torpeza y ahí estaban: una fila de nobles jóvenes observándolo desde arriba como si fuese un animal que acababan de comprar para divertirse. Sus risas se clavaban como agujas.

—Mírenlo… ni siquiera puede mantenerse de pie —dijo uno, mientras le empujaba con el pie para que cayera nuevamente.

El chico abrió la boca para protestar, para pedir ayuda, para preguntar qué estaba pasando… pero nada salió. Solo el sonido vacío de su respiración agitada. Desesperado, se llevó las manos al cuello, palpando como si encuentrara la voz extraviada en algún lado.

—¿Está intentando hablarnos? —soltó una chica con una sonrisa ladeada—. Qué adorable. Cree que alguien lo escuchará.

Las risas se intensificaron.

Otro noble se agachó justo frente a él, sujetándole el mentón con fuerza.

—¿Qué pasa? ¿La plebe no sabe usar su lengua? Debe ser frustrante… tener tanto miedo y no poder gritar.



#686 en Thriller
#298 en Misterio
#1958 en Otros
#389 en Relatos cortos

En el texto hay: terror, fantasia oscura, cósmico

Editado: 19.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.