La lluvia canta en el cristal,
un ritmo antiguo y temporal,
mientras pienso en tu nombre,en tu paz,
y en el amor que nunca se va.
La nieve cubre el gris jardín,
un silencio blanco,casi sin fin,
pero bajo su manto,quieto y leal,
late la esperanza de algo inmortal.
Lluvia que borra la huella antigua,
nieve que calma la antigua fatiga,
son el ciclo que el tiempo teje:
la duda que huye,el amor que no deja.
Y pienso que el amor verdadero es esto:
no solo el fuego,el gesto preciso,
sino la lluvia que limpia el camino,
y la nieve que guarda,bajo su frío,
la semilla de un futuro latido.
Es la esperanza que nunca se apaga,
el pensamiento que nunca se aleja,
calor de hogar en la tormenta más larga,
raíz profunda que el hielo no quiebra.
Así, entre lluvia y nieve, mi certeza:
tu amor es mi estación entera,
mi refugio sin medida,
mi única y verdadera guarida.