Luna Roja

Capitulo 69

El aroma a café tostado y azúcar quemada flotaba en el aire de "The Pavement Espresso", un consuelo irónico para el nudo de ansiedad que se apretaba en el estómago de Emma. Se sentó en una pequeña mesa junto a la ventana, la taza de capuchino intacta frente a ella. Había llegado con diez minutos de antelación, sus ojos explorando cada rostro que entraba por la puerta. Pero los veinte minutos se convirtieron en treinta, luego en cuarenta, y la figura de Anthony McBeen nunca apareció.

La esperanza se desvanecía con cada tic del reloj, reemplazada por una rabia helada y una creciente sensación de abandono. ¿Había sido una táctica dilatoria? ¿O le había pasado algo? El recuerdo del hombre encapuchado en el parque se clavó en su mente, una punzada de terror. Si Anthony McBeen estaba involucrado con la red de Holler o Ronaldo, quizás ya había sido "silenciado" o intimidado. La inocencia con la que había abordado la situación se disolvía.

Sacó su teléfono, la pantalla brillando débilmente en la penumbra del café. Miró el número de McBeen en su registro de llamadas. ¿Qué hacer ahora? ¿Simplemente esperar y ser una víctima más de esta red de misterios y peligros? No. Gael no lo haría. Hugo no lo haría. Y ella tampoco.

Emma no era una hacker, ni una detective, pero tenía una mente ágil y una tenacidad de acero cuando se trataba de proteger a los suyos. Recordó que Gael, siempre obsesionado con la seguridad digital, le había enseñado a usar una aplicación de rastreo de llamadas para casos de emergencia, que permitía obtener una ubicación aproximada basándose en la señal de la torre telefónica más cercana. Era ilegal y rudimentario, pero en este momento, era su única opción.

Con dedos temblorosos pero decididos, abrió la aplicación y seleccionó el número de Anthony McBeen. La pantalla parpadeó, mostrando barras de carga y, finalmente, un punto rojo titilante en un mapa. No era una dirección exacta, pero señalaba un área: el centro de la ciudad, a unas pocas manzanas de donde estaban los principales edificios de negocios. Era un punto de partida. Un aliento entrecortado escapó de sus labios. Había una posibilidad. Tenía que encontrarlo.

🦋

En las profundidades de la mansión Bossi, el aire era un denso y pesado manto de dolor. Gael estaba atado a una silla, su cuerpo ya un mapa de contusiones y heridas abiertas. Tomás Holler, con una fría precisión, había comenzado su "interrogatorio". No había gritos histéricos, solo un silencio mortal roto por los crujidos de la piel, el chasquido de un látigo fino y el jadeo ahogado de Gael.

Tomás se movía con una calma perturbadora, sus ojos de hielo evaluando cada reacción. Había un placer sádico en su rostro, una satisfacción al ver la resistencia de Gael flaquear.

—¿Dónde está el diario, Gael? —siseó Tomás, deteniéndose frente a él, un pequeño cuchillo brillante en su mano—. ¿Dónde escondió Hugo las pruebas que le diste?

Gael levantó la cabeza, su respiración errática. La sangre goteaba de su frente, oscureciendo su visión.

—No sé... de qué... hablas —murmuró, cada palabra una agonía.

Una punzada de dolor agudo le atravesó la pierna cuando Tomás, con una maestría perturbadora, clavó la punta del cuchillo en su muslo. Gael ahogó un grito, su cuerpo tembló incontrolablemente, pero se negó a ceder.

—Tu amigo Hugo es un idealista tonto —continuó Tomás, sacando el cuchillo con un movimiento experto—. Cree en la justicia. En la verdad. Tonterías. La única verdad es el poder. Y yo tengo el poder, Gael. Yo te tengo a ti. Y pronto tendré a Hugo.

Justo en ese momento, el tono de un teléfono interrumpió la tortura. Tomás Holler sacó su móvil, su ceño fruncido con irritación. Era Ronaldo.

—Más te vale que tengas buenas noticias —dijo Tomás, su voz cortante, mientras se alejaba un par de pasos de Gael...



#3164 en Novela romántica
#307 en Thriller

En el texto hay: mafia, romance, venganza

Editado: 10.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.