Luna Roja

Capitulo 71

El teléfono vibró en la mano temblorosa de Emma, rompiendo el tenso silencio del café. El número era desconocido, un prefijo que no reconocía. Había estado a punto de salir, frustrada y asustada, cuando la pantalla se iluminó. Un hilo de miedo y esperanza se enredó en su pecho. Podía ser Anthony McBeen, quizás llamando desde otro número para disculparse, o peor, para decirle que se mantuviera alejada. Respiró hondo y deslizó el dedo para contestar.

—¿Hola? —dijo, su voz apenas un susurro.

Hubo un instante de silencio al otro lado, un eco distante. Luego, una voz suave, cargada de una emoción apenas contenida, rompió el aire.

—¿Emma? ¿ eres tú?

El mundo de Emma se detuvo. Esa voz. Era imposible. Pero era ella. Inconfundible.

—¿Vanessa? —preguntó, sintiendo que las lágrimas le picaban los ojos—. ¿Vanessa, eres tú? ¡Dios mío, Vanessa!

Al otro lado de la línea, Vanessa se permitió un suspiro de alivio, una punzada de nostalgia agridulce. Hacía tanto tiempo que no hablaban, desde que las circunstancias las habían alejado. Ahora, la desesperación las unía de nuevo.

—Sí, soy yo, Emma. No puedo creer que te haya encontrado. No puedo creer que esté hablando contigo.

—Yo tampoco. Pensé... pensé que nunca más te oiría —Emma sintió que el nudo en su garganta se apretaba—. ¿Dónde estás? ¿Estás bien? ¿Qué está pasando? ¿Por qué me llamas desde un número desconocido?

Vanessa se movió sigilosamente a un rincón apartado de la mansión, asegurándose de que Leo y Marco estuvieran vigilando a Magda. Su voz era un susurro urgente, teñido de un terror profundo.

—Estoy... no estoy bien, Emma. Estoy en la mansión de Tomás Holler. Estoy atrapada. Y tengo miedo. Mucho miedo.

La mención del nombre de Holler envió un escalofrío por la espalda de Emma. Supo al instante que su intuición era correcta.

—¿Cómo...? ¿Qué haces ahí, Vanessa? ¿Es por la boda ?

—No... no es tan simple —Vanessa dudó, luchando por encontrar las palabras que pudieran transmitir la magnitud de la pesadilla en la que vivía—. Tomás es... es un monstruo, Emma. Un demonio. Y me tiene aquí. Me tiene a mí... y creo que a otros también. Hay cosas horribles sucediendo en esta casa. Cosas que no te atreverías a imaginar. Me casará con el, pero es solo una fachada. Él... él controla todo. Él es el verdadero poder aquí.

La respiración de Emma se volvió irregular. Las piezas del rompecabezas comenzaban a encajar, formando una imagen sombría.

—¿Y Hugo? ¿Sabes algo de Hugo? Y Gael... Dios, Vanessa, Gael ha desaparecido. No sé dónde está. No responde mis llamadas. No puedo encontrarlo. Tengo un presentimiento horrible, Vanessa. Siento que algo terrible le ha pasado. A él y a Hugo.

Un silencio pesado se instaló en la línea, cada una asimilando las palabras de la otra. La voz de Vanessa volvió, más temblorosa.

—Hugo... él está en peligro. Mucho. Y si Hugo sigue intentando ayudarme... nos matará a todos.

—¿Matarnos? —Emma sintió una oleada de náuseas. El terror se volvió real, palpable—. Vanessa, ¿de qué estás hablando? Tenemos que avisar a la policía. Tienes que salir de ahí.

—No puedes confiar en la policía aquí, Emma. Tomás tiene contactos en todas partes —la desesperación se filtraba en la voz de Vanessa—. Estoy atrapada. He intentado algo... he liberado a alguien, pero eso solo ha enfurecido a Magda, la cómplice de Tomás. La he encerrado, pero no sé cuánto durará esto. Tengo que... tengo que intentar averiguar más. Pero estoy tan asustada. Siento que nos está persiguiendo a todos. A Hugo, a Gael... a cualquiera que se acerque a su verdad...



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En el texto hay: mafia, romance, venganza

Editado: 10.01.2026

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