Luna Roja

Capítulo 72

Emma escuchó el miedo en la voz de su amiga, y su propio miedo se transformó en una determinación fría.

—No estás sola, Vanessa. Te juro que no lo estás. Voy a hacer lo que sea. Voy a encontrarte. Voy a encontrar a Gael. Y a Hugo. Necesito que te mantengas a salvo. Y si tienes que colgar, si no puedes hablar, dímelo.

—Te llamé desde el teléfono de Magda —susurró Vanessa, su voz tensa—. Me arriesgo mucho. Tengo que colgar. Pero no sé si volveré a poder contactar. Ten cuidado, Emma. Por favor, ten mucho cuidado. Tomás no es como Ronaldo. Es mucho peor. No confíes en nadie.

La llamada se cortó abruptamente, dejando a Emma con el zumbido de la línea muerta y el peso de una verdad terrible. Su amiga, su infancia, su pasado... todo estaba ahora envuelto en la oscuridad de Tomás Holler.

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En la opulenta, pero ahora cargada atmósfera de su estudio, Tomás Holler observaba la pantalla de su teléfono. La rabia por la huida de Hugo aún le quemaba por dentro, una brasa incandescente que amenazaba con consumirlo. Gael, en la mazmorra, había sido un desahogo para su frustración, pero su obstinación solo había avivado más el fuego.

De repente, su teléfono vibró en su mano. Un mensaje. Un número desconocido, encriptado, sin foto de perfil. Tomás frunció el ceño, su ira cediendo el paso a una cautela instintiva. No era de Ronaldo. Abrió el mensaje.

"Sabemos lo que haces en el almacén subterráneo, Tomás. Las cajas ventiladas. La mercancía. No eres tan intocable como crees."

El corazón de Tomás dio un vuelco. Las "cajas ventiladas". Ese era un secreto que solo conocían unos pocos de sus hombres más leales, y él mismo. ¿Cómo...? Sus ojos escanearon el mensaje de nuevo, buscando alguna pista, alguna señal de quién podría ser. Nada.

Una ola de inquietud comenzó a extenderse por su pecho. Alguien estaba jugando con él. Pero no con amenazas vacías, sino con información precisa, información que podía desmantelar años de trabajo, años de construir su imperio en las sombras.

Apenas unos minutos después, otro mensaje llegó.

"Tu conexión con la red de tráfico de bienes artísticos robados. La subasta de los 'Relojes de la Fortuna' en Ginebra el año pasado. Tenemos los nombres de los compradores y tus socios."

Un sudor frío perló la frente de Tomás. La subasta de Ginebra había sido una operación maestra, encubierta con tanto celo que ni siquiera algunos de sus socios más cercanos sabían los detalles. Esto ya no era una simple amenaza. Esto era una declaración de guerra. Alguien tenía acceso a su información más sensible, a los cimientos mismos de su poder.

Se levantó de su asiento, su imponente figura ahora tensa con una mezcla de furia y creciente paranoia. ¿Hugo? Imposible. Hugo era un idealista, no un genio del espionaje capaz de penetrar sus redes encriptadas. ¿Gael? Ni en un millón de años. ¿Ronaldo? A Ronaldo le convenía mantener las cosas en secreto.

Su mente febril comenzó a buscar. ¿Quién podría ser? ¿Un traidor dentro de sus filas? ¿Un enemigo antiguo que había resurgido? La presión era inmensa, un agarre de hierro en su garganta. Se sentía expuesto, vulnerable, por primera vez en mucho tiempo. Este juego era diferente. Este no era un enfrentamiento con un inexperto Hugo. Esto era un ataque directo a su fortaleza, a su reputación, a su vida. La invencibilidad que había cultivado con tanto esmero comenzaba a resquebrajarse.

🦋

Emma salió del café, el frío aire de la noche londinense una bofetada en su rostro. La conversación con Vanessa la había dejado con un escalofrío de terror, pero también con una chispa de propósito. No podía quedarse esperando. Tenía que actuar. La dirección de Anthony McBeen, obtenida del rastreo de llamadas, era su siguiente y única pista...



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En el texto hay: mafia, romance, venganza

Editado: 10.01.2026

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