Luna Roja

Capitulo 126

La atmósfera en la sala de espera privada del hospital era densa, cargada de una electricidad estática que parecía presagiar una tormenta inminente. Gael, con la mente nublada por la angustia y el agotamiento, caminaba de un lado a otro como un animal enjaulado. En un momento de frustración ciega, dejó su teléfono móvil sobre la mesa de cristal, junto a una taza de café intacta, y se dirigió al baño para arrojarse agua fría en el rostro, intentando recuperar la lucidez que el pánico le había arrebatado.

En la esquina de la sala, Thiago observaba el vacío. Su regreso a Londres no había sido el reencuentro cálido que esperaba, sino un descenso a las alcantarillas de su propia estirpe. El silencio fue roto por el vibrar metálico del teléfono de Gael sobre la mesa.

Thiago, movido por un instinto que no supo procesar, se acercó. La pantalla se iluminó con una notificación de un número no guardado, pero el mensaje era claro y directo. Era un enlace de mapas en tiempo real y una breve frase: *"Aquí está el monstruo. Haz lo que debas. N."*

El joven Holler sintió un vuelco en el corazón. Sus ojos se fijaron en el punto rojo que parpadeaba en una zona industrial desolada. Sin detenerse a pensar en las consecuencias, sin medir el peligro de enfrentarse a un hombre que había perdido la razón, Thiago tomó una decisión impulsiva. Miró hacia la puerta del baño donde Gael seguía encerrado y, con una agilidad silenciosa, se guardó la ubicación en su propia memoria, dejó el teléfono donde estaba y salió de la sala a paso rápido.

Al llegar a la acera del hospital, la lluvia londinense le golpeó el rostro, pero no logró enfriar su determinación. Detuvo un taxi negro con un gesto imperioso.

—A los viejos muelles del este, zona de almacenes textiles. Y vuele, por favor —le dijo al conductor, mientras sus manos temblaban de adrenalina y rabia contenida. No era solo por Vanessa; era por su madre, por él mismo, y por el apellido que Tomás estaba manchando con sangre.

.

🦋

.

Mientras tanto, en su ático, Nadia sostenía su teléfono con una mezcla de desprecio y frialdad. Había enviado la ubicación a Gael, pero sabía que su "socio" aún esperaba su respaldo. Marcó el número de Tomás.

—¿Nadia? —La voz de Tomás llegó a través del auricular, distorsionada no solo por la señal, sino por una manía evidente—. Tienes que enviar a los hombres al puerto. Necesito asegurar el perímetro. Cuando Hugo y Gael lleguen, quiero que sea una emboscada. Vanessa es solo el principio, Nadia. ¡Vamos a refundar el holding sobre las cenizas de estos traidores!

Nadia cerró los ojos, frotándose el puente de la nariz con cansancio. —Tomás, detente. Escúchate. Has cruzado una línea de la que no hay retorno. Secuestrar a Vanessa es un acto de desesperación, no de estrategia.

—¡Tú no lo entiendes! —gritó Tomás desde el almacén, su voz resonando en las paredes de metal—. ¡Es por Magda! ¡Es por el poder que nos pertenece! ¡No me des la espalda ahora!

—Ya te la di, Tomás —sentenció Nadia con una voz gélida que cortaba como una cuchilla—. No voy a hundirme contigo en este barco oxidado. Lo que estás haciendo es un suicidio público. A partir de este momento, nuestra sociedad queda disuelta. No hay hombres, no hay apoyo, no hay nada. Estás solo, Tomás. Y espero, por tu bien, que sepas cómo terminar este acto, porque yo ya he pasado página.

Nadia colgó sin esperar respuesta. Con un gesto seco, retiró la tarjeta SIM de su teléfono y la rompió. Había soltado al perro rabioso para que los demás lo sacrificaran.

.

🦋

.

En el hospital, Grace entró en la sala de espera buscando a su hijo. —¡Thiago! Tengo noticias de los abogados... —Se detuvo al ver que la sala estaba medio vacía. Solo Gael salía del baño, secándose la cara con una toalla de papel.

—¿Dónde está Thiago? —preguntó Grace, sintiendo un nudo instantáneo en el estómago.

Gael miró a su alrededor, confundido. —Estaba aquí hace un minuto.

En ese momento, Gael vio su teléfono. Al desbloquearlo, leyó el mensaje de Nadia. Su rostro palideció. —No... no puede ser. Nadia me envió la ubicación hace cinco minutos.

Grace se acercó, leyendo el mensaje por encima del hombro de Gael. El horror se reflejó en sus ojos. —Él vio esto, Gael. Thiago vio el mensaje y se fue. ¡Ha ido solo por su padre!

—¡Ese chico está loco! —exclamó Gael, tomando su chaqueta—. ¡Tomás está armado y fuera de sí!

La puerta de la sala se abrió de golpe y Hugo entró. Su sola presencia parecía consumir el oxígeno de la habitación. Venía con el rostro rígido, una máscara de ferocidad controlada.

—¿Qué sucede? —preguntó Hugo, notando el pánico de Grace—. ¿Tienen la ubicación?

—La tenemos —dijo Gael, mostrándole el mapa—. Pero Thiago se nos adelantó. Se fue solo, Hugo. Probablemente ya está llegando al almacén.

El silencio que siguió fue aterrador. Hugo no gritó, no golpeó nada. Simplemente, sus ojos se volvieron dos pozos de oscuridad absoluta. La idea de Vanessa sufriendo ya era insoportable, pero la posibilidad de que el joven Thiago , fuera la próxima víctima de la locura de Tomás, lo transformó en algo letal.

—Vamos —dijo Hugo con una voz tan baja que era casi un susurro, pero que vibraba con una autoridad incuestionable—. Gael, tú conduces. Grace, quédate aquí y llama a Orlando, que prepare a los equipos de intervención privada. No quiero a la policía interfiriendo hasta que yo haya sacado a esos dos de allí.

—¡Hugo, por favor, tráelo de vuelta! —suplicó Grace, agarrando las solapas de su abrigo.

Hugo la miró a los ojos y, por un breve segundo, la ternura se filtró por las grietas de su armadura. —Te lo prometí Grace. No dejaré que este legado de sangre se lleve a nadie más.

Gael y Hugo salieron del hospital a paso de carga, subiendo al coche de Hugo. El motor rugió mientras los neumáticos chirriaban contra el pavimento mojado. En el asiento del copiloto, Hugo cargaba una pistola con movimientos mecánicos y precisos.



#2604 en Novela romántica
#263 en Thriller

En el texto hay: mafia, romance, venganza

Editado: 17.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.