La escuela permanecía en silencio.
No por ausencia.
Sino por control.
Lune no se acercó más.
Se quedó a la distancia.
Observando.
Los dioses menores se movían dentro del recinto.
Algunos practicaban.
Otros fallaban.
Otros… brillaban más de lo que podían sostener.
—Aprenden… —murmuró Lune.
Una luz flotó cerca de su rostro.
Como afirmando.
Noctis permanecía a su lado.
Inmóvil.
Presente.
Lune inclinó la cabeza.
—¿Ellos también cambian…?
No hubo respuesta.
Pero algo en el ambiente… no era igual.
El espíritu que se había acercado antes seguía con ella.
Girando.
Curioso.
Libre.
Como si ya no quisiera volver.
Dentro del recinto…
eso no pasó desapercibido.
El profesor observaba.
En silencio.
Su nombre era Aurelios Vahr.
Un dios medio.
No destacaba por fuerza.
Ni por tamaño.
Su dominio era otro.
Autoridad conceptual.
Aurelios podía:
Detectar anomalías en estructuras divinas.
Leer patrones de existencia.
Identificar aquello que no encajaba en las leyes establecidas.
No luchaba.
Clasificaba.
Y lo que veía…
no tenía categoría.
—Luces y sombras… coexistiendo… —murmuró.
Sus ojos no se apartaban de Lune.
—Sin conflicto. Sin absorción. Sin ruptura.
Pausa.
—Eso es… imposible.
El espíritu que abandonó la clase no regresó.
Eso bastó.
Aurelios se giró.
Sin prisa.
Pero decidido.
—Clase suspendida.
Las presencias dentro del aula se dispersaron.
Nadie cuestionó.
Porque cuando alguien como él dudaba…
algo estaba mal.
Fuera de la escuela…
Lune se levantó.
—Vamos.
No miró atrás.
Los espíritus la siguieron.
Como siempre.
El templo los esperaba.
Dentro de la escuela…
Aurelios caminaba por un pasillo largo.
Las paredes estaban cubiertas de registros.
Símbolos vivos.
Escritura que no era tinta…
sino memoria.
La biblioteca.
Un lugar donde lo divino se documentaba.
Entró.
—Registro de entidades híbridas… —murmuró.
Las paredes respondieron.
Símbolos aparecieron.
Desaparecieron.
Se reorganizaron.
Nada.
—Interacciones entre espectros opuestos…
Resultados:
Conflicto.
Destrucción.
Absorción.
Nada como lo que vio.
Su expresión no cambió.
Pero su mente sí.
—Anomalías de convergencia…
Silencio.
—…Inexistente.
Aurelios cerró los ojos un momento.
Eso no lo tranquilizó.
Lo confirmó.
—Entonces… no está registrada.
Giró lentamente.
—O no debería existir.
El aire en la biblioteca se volvió más denso.
No por poder.
Por implicación.
En el templo…
Lune volvió a su lugar.
Se sentó.
Las luces flotaron cerca.
Las sombras se acomodaron.
Todo… en equilibrio.
El espíritu que vino de la escuela se quedó.
No volvió.
Lune lo miró.
—¿Te quedas…?
Giró a su alrededor.
Feliz.
—…Está bien.
Noctis permaneció en silencio.
Pero más cerca que antes.
Muy lejos de ahí…
Aurelios abrió un nuevo registro.
No en los muros.
En sí mismo.
—Observación iniciada.
Sus ojos brillaron levemente.
—Entidad no clasificada.
Pausa.
—Prioridad… incierta.
Y por primera vez en mucho tiempo…
un dios no tenía una respuesta.