Luz donde me perdí

Capítulo 8 "Lo que se asoma por detrás"

—¿Que acabas de decir? —espeté, putrefacto.
Se encogió de hombros. Lentamente se iba alejando de mi.
¿Había oído bien? ¿La Princesa Calipso era una mala persona?
—No deberías seguir protegiendola —sugirió, casi como un reclamo—, solo va a decepcionarte…
Vi como se bajaba del taburete y preparaba para huir de la conversación. De mi. De la verdad de todo aquello que desconozco.
Hasta ahora, la Princesa me había parecido una persona bastante normal y ejemplar. No he sentido nada de maldad en ella.
Pero, ¿y si es acerca de algo que no se?
—¿A que te refieres? —la puerta detrás de nosotros de abrió lentamente—. Maka, espera… —Tolón aparece, sereno como siempre— ¡Explicame!
—Su majestad, es hora de que se prepare para la obra.
Maka giró sobre sus talones, dandóme la espalda. Se acercó hacia la puerta y se quedó un segundo antes de desaparecer entre las sombras.
—Ten cuidado, Arcade.
Pum.
La puerta se cerró delante mío, quedandome solo.
Solo yo y mis pensamientos.
La Princesa Calipso no es una buena persona.
Buenas y malas personas… ¿qué tipo de persona será? porque la Princesa que conozco no tenía un atisbo de mala persona en su exterior.
¿Será todo, un acto para los demás? ¿Incluso para mi? Una Princesa que finge ser correcta y ejemplar…
Es probable. Mi cabeza me dice que es un escenario común y normal, pero mi interior… no puede creerlo. Comprender que alguien puede ser mala persona es otras de las cosas que no dominé. Me llevó años comprender que mi padre era un imbécil. Pero temo que en el fondo, muy escondido en mi alma, sigo pensando que tal vez, algún día, despertaré y descubriré que todo era una mala pesadilla.
Camino en circulos, despeino mi cabello, rasco mis antebrazos…
Siento como las gotas de sudor se esparcen sobre mis axilas, asfixian mis guantes y humedecen mi cuello. El corazón me dda sopetones tan fuertes que lo siento por todo mi cuerpo.
¿Que define a una buena persona? ¿sus acciones? ¿su moral? ¿acaso son, las buenas personas, aquellos que creemos que es “bueno”?
Pero, de ser asi, ¿que sucede cuando un villano hace algo considerado bueno o heroíco? ya no podrá clasificarse extenuante y solo como villano. Si ponemos en una balanza todo lo bueno y todo lo malo, el que pese más será la conclusión final, pero es algo imposible de hacer…
Mala persona… mala persona… ¿cómo clasificaría a alguien como una mala persona?
Repelo todos los pensamientos de mi mente, y decido que es hora de recargar energías. Hoy ha sido un día agotador. Limpió la humedad en mi rostro y cuello con un paño húmedo de la cocina. Veo a varios sirvientes entrar con diferentes ingredientes, saludo educadamente y abandonó el lugar.
Camino hacia mi habitación. El pasillo se siente larguisimo. No se han prendido todas las antorchas y el calor cuando paso cerca de una me sofoca. Mi habitación habrá quedado un desastre desde entonces, no lo he ordenado. Espero que nadie haya entrado, detesto que muevan mis cosas de lugar. Especialmente mi escritorio. Además, quiero probar unas pinturas que me obsequió Mitsuba en uno de sus viajes de negocios. Tengo ganas de pintar algo, hace rato que no pruebo cosas nuevas…
De golpe, me chocó de hombros contra una de las doncellas de Maka. Me doy la vuelta para disculparme pero ya se había ido corriendo con una gran cantidad de vestidos. Que mala suerte…
Sin embargo, un sonido metalico bajo mis zapatos llaman mi atención por completo. Bajo la vista y veo una especie de emblema pequeño. Lo tomo con delicadeza y lo sostengo cerca de la luz, para verlo mejor. Un circulo rodeado de hojas con unas alas increíblemente detalladas en el centro. Al pasar el dedo, una considerable cantidad de polvo se esparce. No tiene nada escrito, solo ese dibujo tan delicado. Pienso en devolverselo a la doncella, pero la he perdido de vista.
Decido quedarmelo.

Me adentro a mi habitación, totalmente desordenada, pero sin la motivación suficiente para ordenarla. Las marcas me arden levemente, generandome cierto malestar. Trato de ignorarlo y segui sobre la marcha. Tomo un paño viejo y envuelvo el emblema dentro de él. Abro el cajón de mi mesa de luz y lo dejo justo al fondo. La curiosidad me empapa tanto la consciencia que al dibujar, solo puedo bocetear ángeles.




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