Luz donde me perdí

Capítulo 11 "Algo imposible de aceptar"

Detesto las matemáticas.
Ir a la escuela y tener clase de matemáticas es una cosa, pero ¿estudiar desde casa? Es otro tipo de tortura. Creo que estas últimas semanas han sido sumamente un castigo por ser un fraude. Estos estudios son una de mis obligaciones para seguir viviendo aqui. Sé que no me acogieron porque les di lástima. Solo porque era lo correcto.
Odiaba los días de matemáticas. Me asignaban cierta cantidad de ejercicios terroríficos con su respectiva teoría al lado. Quisiera ser capaz de decir que gracias a mi gusto por la lectura soy capaz de comprender las explicaciones, pero es una mentira enorme. ¡No entiendo nada!
Siempre termino recurriendo a Maka, puesto que Zilback tampoco es muy bueno con ellas…
Pero ahora, ¡Maka me esta evitando con mucha determinación! No hay forma de que me la cruce por ningún lado. Y a la hora de comer, termina lo más rápido posible y se va con cualquier excusa de labores de princesa.
Y ahora estoy solo contra esta horrible cosa…
Me he terminado una caja entera de chocolates por esto. Hasta tomé dos vasos de agua y sigo sin comprenderlo.
Es el fin.
Me van a echar.
Voy a volver al pueblo y trabajaré de cualquier trabajo que sea de mano de obra, dejaré de ver a mis amigos y comeré rodajas de pan o tendré que forzarme a comer bayas…
Esto no puede estar pasandome…
—Puedo conseguirte un profesor si lo necesitas, hijo.
Con la velocidad con la que se tensó mi cuerpo al escuchar esa palabra, tranquilamente podrían darme un premio. Tuve que parpadear dos veces para darme cuenta que solo era el Rey.
Respiré profundamente, tratando de calmar el monstruo dentro de mi. Ignorando las llamas que eran mis manos.
—No me gustaría causarle una molestia, señor.
El Rey Mitsuba soltó una risa cautivadora y unió sus manos frente a él.
—Tu educación jamás sería una molestia, hijo. —contestó con esa voz grave y reconfortante— Tal vez no puedas ingresar a la escuela, pero siempre puedes aprender desde tu hogar. Dime, ¿qué es lo que te causa problemas?
Me cuesta mucho hablar con el Rey Mitsuba presente.
Trago saliva, temiendo que todo esto sea una prueba, una trampa, lo que sea…
—Podrá parecerle insensato señor… —di una breve pausa, reprimiendo las ganas de salir corriendo— pero las matemáticas no son mi fuerte.
El Rey solo asintió brevemente y acarició su barba.
Puedo notar que ya esta entrando a una cierta edad. Su pelo castaño, identico al de Maka, se esta mezclando con mechones más claros, grisaceos y débiles. Tiene la piel más deteriorada y unas pequeñas ojeras. Sus ojos azules como el océano no brillan y su ceño parece siempre estar fruncido. He escuchado que ha estado muy ocupado últimamente. Creo que deberá de ser por el problema con el rey de Sirelle, Arashina. Pero él siempre se asegura de atender sus asuntos lejos de sus hijos y de mi.
Me parece algo genial.
—Las matemáticas pueden ser díficiles. Más si no atendiste tus estudios por mucho tiempo, Arcade —dejo de acariciar su barba y sus manos seguían sus palabras—. Déjame conseguirte un profesor. Conservar tu futuro es lo menos que puedo hacer por ti, chico.
Ya sé a qué se refería.
Sin embargo, no merezco tantos agradecimientos y amabilidad por su parte.
Si supiera qué soy en realidad, su opinión sobre mi sería totalmente distinta.
—Muchas gracias, señor. Lamento darle más trabajo.
Le restó importancia con un simple gesto rápido.
—Zilback me ha contado acerca de ti Arcade —se me erizo la piel. Su mirada estaba cargada de sentimientos imposibles de descifrar—. No lo has tenido fácil allá afuera. Y me disculpo muchísimo por el fallecimiento de tu hermana menor. Cuando mi esposa falleció, me he desmoronado. Y con los niños fuera de mi alcance… fue muy dificil.
“Lo que quiero decir, hijo, es que no necesitas sentirte como un trabajo de caridad para mi. Los Norewase seguimos unidos por tu ayuda, y con todo el tiempo que haz pasado con nosotros, ya eres un Norewase también. Pese a eso, eres libre de decidir lo que quieras. Ahora somos tu familia, y te apoyaremos cual sea tu camino.
No sabía como responder a sus palabras.
¿Parte de su familia?
Es cierto que los consideraba familia, pero no pensé que el señor también lo haría.
Pero no puedo olvidar mis orígenes.
—No sé que decir señor… me siento muy agradecido por todo.
—No es necesario. Dentro poco vuelves a trabajar para la hija del Rey Triam, ¿no es cierto? —asentí—. Bien, iremos todos juntos. El Rey de Sargo me debe unos cuántos favores que no vendría mal que me devolviese… y Maka debe asistir. Lo mismo por Zilback, ese chico tiene que ir pensando en su futuro.
El Rey siguió parloteando para sus adentros.
No creo que pueda sacarme esta conversación de la cabeza por unos cuantos días.
Cerre el libro y ordene mis útiles. Ya es hora de descansar.
Las quemaduras del sol me estan dando puñetazos sin parar, pero me niego a tomar ese horrible té medicinal de la enfermería…
Mientras me despedía del Rey, vi una figura femenina pasar frente a la puerta. No pude reconocerla a tiempo.
La imagen de la sirvienta de Maka me vino a la cabeza y volvió el escalofrío. Su mirada estaba llena de una emoción indescifrable. No me miraban así en años…
Que los dioses me libren de cruzarla nuevamente.

Caminar a mi habitación fue un verdadero desafío.
El Rey termino ordenando que me den medicinas y santo cielo que fue lo peor que tome en toda mi existencia. El estómago me daba vueltas y tenia una constante sensación de vomitar.
Seguro que amaneceré lleno de vómito por todo mi cuerpo…
Dejando eso de lado, sus palabras se quedaron resonando en mi mente como una nueva melodía.
Una familia se conforma por padres y sus hijos. Hijos de verdad.
No por un padre, dos hijos y un monstruo encubierto.
Abri la puerta a mi dormitorio, cegado por la luz entrante proveniente de mi ventana. Rápidamente cerré las cortinas y me dejé caer sobre el colchón luego de tropezarme con ropa tirada.
Cerré los ojos, tratando de convencerme de que mañana será un buen día y que no hay nada que temer.




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